La República Dominicana enfrenta un reto significativo para asegurar el bienestar económico de sus ciudadanos durante la vejez, debido a la alta tasa de informalidad laboral y los salarios reducidos. Un gran porcentaje de la fuerza laboral no cotiza para una pensión digna, lo que genera incertidumbre sobre cómo cubrirán sus gastos en una etapa donde las necesidades de salud se incrementan considerablemente. Este escenario demanda atención urgente para garantizar un retiro seguro para las futuras generaciones.
Es probable que los jóvenes trabajadores de hoy no estén pensando en la cantidad de dinero que necesitarán mensualmente para sus gastos esenciales durante la jubilación, un periodo en el que las demandas de salud generalmente se elevan de manera significativa. Mientras que en la juventud los gastos médicos son menores, en la edad adulta avanzada estos se disparan considerablemente. Esta situación representa uno de los mayores desafíos para la sociedad dominicana, donde el 52.2 % de los empleados se encuentra en el sector informal y cerca del 69 % de los trabajadores formales percibe sueldos de RD$30,000 o menos, según el último informe de la Asociación Dominicana de Administradoras de Riesgos de Salud (ADARS). La Superintendencia de Pensiones (SIPEN) confirma que el Sistema Dominicano de Pensiones cuenta actualmente con 5.6 millones de afiliados y 2.3 millones de personas que realizan cotizaciones.
REQUISITOS PARA ACCEDER A UNA PENSIÓN EN REPÚBLICA DOMINICANA
La SIPEN señala que la posibilidad de acceder a una pensión dentro del esquema previsional dominicano depende de la clase de beneficio solicitado por el afiliado, ya sea por edad avanzada, cese de empleo por edad, incapacidad o fallecimiento del titular. “Para obtener una pensión por vejez, el afiliado debe haber cumplido sesenta años de edad y acumular un mínimo de trescientos sesenta meses de cotizaciones. También es posible acceder con cincuenta y cinco años o más, siempre que el capital acumulado permita financiar una pensión equivalente, como mínimo, al ciento cincuenta por ciento de la pensión mínima. En el caso de la pensión por cesantía por edad avanzada, se requiere haber cumplido cincuenta y siete años o más y haber quedado sin un trabajo remunerado”, detalla la SIPEN. La ADARS establece que, para acceder a la pensión por cesantía por edad avanzada a partir de los cincuenta y siete años, el afiliado debe acreditar, como mínimo, trescientas cotizaciones. La SIPEN agrega que la pensión por discapacidad está destinada a los afiliados cubiertos por el Seguro de Discapacidad y Sobrevivencia. Para ser elegible, deben poseer un dictamen emitido por la Comisión Médica Regional (CMR) o la Comisión Médica Nacional (CMN), que certifique una discapacidad de origen no laboral del cincuenta por ciento o más, además de la certificación expedida por la Comisión Técnica sobre Discapacidad (CTD). Por su parte, la pensión por sobrevivencia aplica cuando el afiliado fallecido estaba cubierto por el Seguro de Discapacidad y Sobrevivencia y el deceso no fue resultado de un accidente o una enfermedad relacionada con el trabajo. Además, deben existir beneficiarios designados por la ley, entre ellos el cónyuge o pareja de hecho, hijos menores de edad, hijos solteros estudiantes entre dieciocho y veintiún años, hijos con una discapacidad certificada del cincuenta por ciento o más, sin importar su edad, así como hijos concebidos y aún no nacidos. Si no se cumplen las condiciones para otorgar la pensión por sobrevivencia, el saldo acumulado en la cuenta de capitalización individual del afiliado es entregado a sus herederos legales, conforme a la legislación dominicana.
¿QUÉ PORCENTAJE RECIBE UN PENSIONADO?
Respecto al porcentaje que percibe el beneficiario de una pensión, en el Sistema de Capitalización Individual (CCI), la pensión por vejez o por cesantía por edad avanzada no corresponde a un porcentaje fijo del salario cotizado por el trabajador. Su monto se establece de forma individual, considerando el saldo acumulado en la cuenta personal del afiliado, el género y la edad al momento de retirarse. En contraste, para las prestaciones por discapacidad, la pensión equivale al sesenta por ciento o al treinta por ciento del promedio del salario cotizable de los últimos tres años, ajustado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), según el grado de discapacidad determinado por las autoridades competentes. En el caso de la pensión por sobrevivencia, los beneficiarios reciben el sesenta por ciento del promedio del salario cotizable de los últimos tres años del afiliado fallecido. La SIPEN aclara que, en las pensiones por vejez y por cesantía por edad avanzada, la duración del beneficio dependerá del saldo acumulado en la cuenta individual y de las condiciones bajo las cuales se otorgue la pensión, por lo que no existe un período fijo de pago aplicable a todos los afiliados. Por el contrario, las pensiones por discapacidad y sobrevivencia se rigen por las condiciones específicas establecidas en la Ley 87-01 y su normativa complementaria.
LAS MUJERES SON MENOS, PERO VIVEN MÁS
La distribución por sexo de los afiliados al Sistema Dominicano de Pensiones muestra una composición prácticamente equitativa. Las mujeres constituyen el 49.1 % del total de afiliados, mientras que los hombres representan el 50.9 %, de acuerdo con las estadísticas de la SIPEN. Sin embargo, la diferencia se acentúa al analizar la esperanza de vida después del retiro. Según la SIPEN, un hombre que llega a los sesenta años puede esperar vivir, en promedio, veintiún años adicionales, mientras que una mujer de la misma edad tiene una expectativa de vida de veinticinco años extra. Esto significa que, en términos generales, los hombres vivirían hasta los ochenta y un años y las mujeres hasta los ochenta y cinco años, un factor que influye directamente en el tiempo durante el cual deberán financiar sus pensiones.
DESAFÍO PARA AUTORIDADES
En resumen, el país envejece, la expectativa de vida se incrementa, la informalidad laboral se mantiene por encima del cincuenta por ciento de la población ocupada, los salarios continúan siendo bajos y nacen menos niños. Este panorama sugiere que el sistema de pensiones dependerá cada vez más de que las personas permanezcan más tiempo en el mercado laboral, realicen cotizaciones durante más años y acumulen mayores ahorros. Al mismo tiempo, el Estado deberá impulsar mecanismos de educación financiera y políticas que promuevan mayores niveles de inversión y productividad, con el propósito de que los trabajadores formalizados reciban mejores salarios y puedan aspirar a una pensión digna que les permita cubrir sus necesidades durante la vejez. La buena noticia es que los dominicanos vivirán más tiempo que nunca. Sin embargo, muchos podrían llegar a la vejez sin los ahorros suficientes para sostener varias décadas de retiro.