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Mar, Sep

Psiquiatra Segundo Imbert critica la activa participación de la embajadora de EE. UU. en República Dominicana

Nacionales
El psiquiatra Segundo Imbert Bruga L ha emitido una fuerte crítica sobre la labor de la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos. Imbert argumenta que su desempeño debe evaluarse en el contexto del proyecto político e ideológico que representa, en lugar de acciones aisladas. El especialista describe su presencia como "controversial y sin precedentes" debido a su intervención en asuntos internos que, según él, exceden las responsabilidades diplomáticas tradicionales.

El doctor en psiquiatría y columnista Segundo Imbert Bruga L manifestó que la labor de la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, no debería ser interpretada por sus gestos o declaraciones individuales, sino por el esquema político e ideológico que, en su opinión, encarna como representante del gobierno del presidente Donald Trump.

En su ensayo titulado “Entendiendo la enviada”, publicado en el periódico Acento, Imbert asevera que para comprender la conducta de la diplomática “debemos aceptar que ella no es ella sino quien la manda”, por lo que considera indispensable analizar “la secta y al líder que representa”, haciendo alusión a la administración estadounidense.

El columnista asegura que, desde su arribo al país, la embajadora ha desplegado una agenda pública “sin rodeos”, con una presencia que cataloga de “discutible y novedosa”, al entender que ha opinado e intervenido en asuntos internos que superan las funciones convencionales de un delegado diplomático. Como ejemplo, menciona el interés mostrado por la funcionaria en temas como el merengue, la bachata y el tratamiento del autismo en Santiago, y afirma que “no se limita —como exige la diplomacia— a representar, observar, documentar y negociar. De ninguna manera: se inmiscuye y opina hasta de los condimentos del sancocho”.

Imbert también objeta el apoyo de la embajadora a la iniciativa Make America Healthy Again (MAHA) y al secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., de quien escribe que está “graduado en salud pública de la universidad Google”, además de describirlo como un “adversario declarado de la ciencia y la medicina convencional”.

El psiquiatra sostiene además que la diplomática “anunció la intención de dictarnos nuestra programación sanitaria” bajo los principios de MAHA y recuerda que previamente “había validado como investigador científico a un doctor de dudosa reputación”, en referencia al caso del doctor Ernesto Fadul.

Según la perspectiva del autor, esas acciones solo pueden explicarse por “su fervor y lealtad a Donald Trump y al Proyecto 2025”, iniciativa impulsada por la Heritage Foundation que describe como un plan ultraconservador.

En uno de los fragmentos más incisivos del artículo, Imbert afirma que la embajadora fue elegida por “sus cualidades personales, trayectoria profesional, adhesión y lealtad incondicional al presidente Trump” y concluye que fue posicionada como “punta de lanza de una incursión ultraderechista, que actualmente desembarca en distintas costas del planeta”, sosteniendo que su propósito específico es “dominar”.

El artículo constituye una crítica a la manera en que, según el autor, la actual representación diplomática estadounidense ha asumido un rol activo en temas de la agenda pública dominicana, interpretación que desarrolla desde una perspectiva política e ideológica.