Expertos en salud han emitido una alerta sobre el elevado contenido de azúcares añadidos, calorías y otros ingredientes ultraprocesados presentes en muchas fórmulas infantiles. Estos componentes, que a menudo superan las recomendaciones internacionales, pueden acarrear riesgos significativos para la salud de los lactantes, incluyendo el desarrollo de obesidad, diabetes y preferencias por alimentos dulces desde temprana edad. La situación subraya la importancia de la lactancia materna como la alternativa más beneficiosa.
La ingesta de fórmulas para lactantes se ha vuelto una costumbre cada vez más extendida, reemplazando en múltiples ocasiones la nutrición exclusiva con leche materna. Sin embargo, profesionales de la salud advierten que estos artículos pueden incluir grandes cantidades de azúcares incorporados, energía calórica y otros componentes altamente procesados que implican peligros para el bienestar de los infantes.
Según la organización Actúa por la Salud, diversas investigaciones han descubierto que cada biberón preparado podría aportar aproximadamente una cucharada de componentes azucarados, aunque la cantidad varía según la marca y la etapa específica de la fórmula. Considerando que un bebé usualmente consume entre seis y ocho biberones al día, la ingesta de azúcar puede exceder considerablemente las pautas globales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los menores de dos años no consuman azúcares agregados debido a los efectos perjudiciales que pueden tener en el metabolismo y el mayor riesgo de desarrollar enfermedades en el futuro. Entre los principales elementos que generan inquietud también se encuentran el exceso de calorías, sodio, grasas vegetales y la presencia de ingredientes como jarabes, miel y sólidos de maíz, lo que convierte a muchas fórmulas en productos altamente elaborados.
Estudios conducidos en el laboratorio del doctor Michael Goran, de la Universidad del Sur de California, revelaron que algunas fórmulas para bebés pueden contener hasta un 20 % de azúcares adicionales. Los especialistas alertan que el consumo frecuente de estos productos puede incrementar la probabilidad de obesidad, diabetes y afecciones cardiovasculares, además de propiciar que los niños desarrollen una inclinación por los alimentos dulces desde edades muy tempranas.
Un informe de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) también indica que muchas fórmulas aportan más calorías de las necesarias. Según la institución, un infante de un mes podría consumir hasta 1,200 calorías diarias únicamente a través de la fórmula, cuando la recomendación oscila entre 800 y 1,000 calorías, dependiendo de la edad. El informe añade que el uso del biberón dificulta que el bebé regule la cantidad de alimento que ingiere, lo que puede fomentar el sobrepeso desde los primeros meses de vida.
Asimismo, se advierte que la legislación mexicana no exige identificar de manera clara los diferentes tipos de azúcares presentes en estos productos, por lo que muchas etiquetas utilizan nombres como oligofructosa, jarabe de glucosa o sólidos de maíz, dificultando que los padres conozcan realmente la composición de las fórmulas.
Frente a este panorama, los expertos reiteran que la leche materna sigue siendo la mejor alternativa para la alimentación de los lactantes, ya que proporciona todos los nutrientes esenciales para su crecimiento y contiene anticuerpos y células vivas que refuerzan el sistema inmunológico y favorecen un desarrollo saludable.