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Mar, Sep

Fallece Román Ramos Uría, Figura Clave en la Modernización del Comercio Dominicano

Nacionales
La República Dominicana lamenta el deceso de Román Ramos Uría, a los 84 años, fundador de Grupo Ramos. Este empresario es reconocido por su papel fundamental en la transformación del comercio moderno en el país, introduciendo innovaciones como el autoservicio y nuevos formatos. Su legado empresarial y su compromiso social dejaron una huella imborrable en la economía nacional.

A la edad de ochenta y cuatro años, falleció Román Ramos Uría, quien fuera el creador de Grupo Ramos y es considerado uno de los empresarios que más impacto tuvo en la evolución del comercio contemporáneo en la República Dominicana. Nacido el dieciocho de octubre de mil novecientos cuarenta y uno en Pola de Allande, Asturias (España), Ramos arribó al país en mil novecientos cincuenta y nueve, con apenas diecisiete años. Sus primeros años en territorio dominicano estuvieron caracterizados por la dedicación y el esfuerzo.

En mil novecientos sesenta y tres, comenzó a trabajar en La Sirena, un establecimiento fundado en mil novecientos treinta y tres en la avenida Mella, y solo dos años después, en medio de la Revolución de Abril de mil novecientos sesenta y cinco, tomó una de las decisiones más trascendentales de su vida: adquirir el negocio, a pesar de que muchos consideraban que era una iniciativa demasiado arriesgada. A partir de esa adquisición, comenzó la edificación de lo que hoy es Grupo Ramos, una corporación que revolucionó el comercio nacional al implementar el concepto de autoservicio, los precios fijos y nuevos modelos comerciales como Super Pola, Aprezio y Multiplaza, consolidándose como una de las cadenas de retail más importantes del país.

Bajo su dirección, la compañía llegó a generar más de diez mil empleos directos y expandió su presencia por todo el territorio nacional. En dos mil cinco, Román Ramos entregó la presidencia ejecutiva a su hija, Mercedes Ramos, aunque mantuvo su posición como presidente del Consejo de Directores, impulsando la institucionalización de la empresa familiar y apostando por un modelo basado en la profesionalización de su gestión.

Más allá de su rol empresarial, Ramos fue valorado por fomentar una cultura organizacional cimentada en principios como la honestidad, la humildad y el trabajo. También promovió programas de responsabilidad social en colaboración con organizaciones como Fe y Alegría, Sanar una Nación y Unicef, convencido de que las empresas debían contribuir al progreso de la sociedad.

Con su partida, la República Dominicana pierde a uno de los empresarios más influyentes de las últimas décadas, cuyo aporte marcó un antes y un después en el comercio nacional y convirtió a Grupo Ramos en una de las compañías líderes del país.