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Vie, Ago

Feminicidios en República Dominicana: Un Doble Dolor que Deja Cifras Alarmantes de Niños Huérfanos

Nacionales
Los feminicidios en República Dominicana han dejado a 77 niños sin ambos padres en lo que va de 2026, según datos de la Procuraduría General de la República. Esta cifra resalta una consecuencia poco visible de la violencia de género, a la vez que se revela que un 89% de las víctimas no había presentado denuncias previas. La situación subraya la necesidad urgente de medidas de prevención y atención temprana.

La fiscal general de la República, Yeni Berenice Reynoso, comunicó que aproximadamente 77 infantes y adolescentes han quedado desprovistos de su madre y padre como resultado directo de los feminicidios registrados en la República Dominicana durante el presente año 2026, una estadística que pone de manifiesto una de las secuelas menos visibles de la agresión contra las mujeres. Reynoso informó que el Ministerio Público ha contabilizado 59 feminicidios en el país. En 36 de estos sucesos, el presunto agresor era el compañero sentimental actual de la víctima y en 18 se trataba de una expareja. Sin embargo, detrás de esos 59 homicidios se oculta otra tragedia: los descendientes de las víctimas. La fiscal explicó que los aproximadamente 77 menores perdieron a ambos progenitores de forma directa, ya que la madre fue asesinada y el padre, en la mayoría de los casos, terminó bajo custodia o falleció. “Un dato relevante, que con frecuencia no percibimos, es que de manera directa hay preliminarmente 77 niños, niñas y adolescentes que quedaron sin su padre y sin su madre”, detalló Reynoso.

El 89 % no había denunciado

Durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, Berenice manifestó que uno de los datos más preocupantes es que cerca del 89 % de las mujeres que fueron víctimas de feminicidio no había interpuesto una denuncia formal antes de ser ultimada. Esto significa que en casi nueve de cada diez situaciones, el Ministerio Público no había recibido con antelación una queja formal de la víctima que posibilitara activar los mecanismos institucionales de protección. Este dato genera uno de los principales interrogantes en torno a estos crímenes: ¿por qué tantas mujeres llegan a ser víctimas de feminicidio sin haber recurrido previamente a las autoridades? La ausencia de una denuncia anterior no implica necesariamente que no existieran indicios de violencia o circunstancias de riesgo, pero sí evidencia la dificultad para que estas situaciones lleguen a conocimiento de las autoridades antes de que se produzca el desenlace fatal. La fiscal ha insistido en que el feminicidio no puede abordarse únicamente desde la persecución penal una vez que ocurre el asesinato, sino que exige acciones de prevención y atención a la violencia antes de que esta se intensifique.

Parejas y exparejas concentran los casos

Los datos presentados por Reynoso también revelan que el principal escenario de estos delitos sigue siendo el ámbito afectivo de las víctimas. De los 59 feminicidios registrados, 36 fueron atribuidos a parejas actuales y 18 a exparejas. Solo estos dos grupos representan 54 de los casos contabilizados. La separación, por lo tanto, tampoco se presenta como una garantía de seguridad. En 18 casos, la víctima había terminado su relación con el presunto agresor. Otro dato muestra la magnitud de la violencia posterior al crimen: 15 de los 59 presuntos agresores se quitaron la vida, lo que equivale aproximadamente al 25 % de los casos.

Armas blancas y de fuego

En cuanto a los métodos empleados, la fiscal informó que 25 de los feminicidios fueron perpetrados con armas blancas, mientras que en 19 se utilizaron armas de fuego. Del total de víctimas, 56 eran mujeres de nacionalidad dominicana y tres eran haitianas. Las zonas que actualmente presentan el mayor número de casos son Gran Santo Domingo, Distrito Nacional, La Altagracia y San Pedro de Macorís, según la información proporcionada por la procuradora.

Una tragedia que continúa después del feminicidio

El asesinato de una mujer no concluye con la investigación del delito. En decenas de familias deja descendientes que deben afrontar la muerte de su progenitora y, en algunos casos, también la ausencia definitiva de su padre. La cifra de 77 menores expuesta por Reynoso es preliminar y se refiere a aquellos que quedaron directamente sin ambos progenitores. Además, la carencia de un registro específico de estas víctimas indirectas dificulta conocer la magnitud total del impacto que los feminicidios están generando entre niños y adolescentes. La atención a estos menores plantea otro reto para las autoridades: asegurarles protección, apoyo psicológico y condiciones para proseguir con sus vidas después de una pérdida que puede marcar su desarrollo. Entretanto, el dato de que el 89 % de las víctimas no había denunciado previamente vuelve a poner el foco en la prevención. Porque cuando una mujer llega a ser asesinada, ya es demasiado tarde. La pregunta que subsiste es qué se puede hacer antes, cómo detectar los indicios de riesgo y cómo lograr que una mujer que experimenta violencia pueda solicitar ayuda antes de convertirse en una nueva estadística de feminicidio.