El director del Centro Educativo Ángel Rivera, en Azua, ha expresado su profunda preocupación por el avanzado estado de deterioro de la infraestructura escolar. Afirma que estas condiciones están impactando negativamente tanto el proceso educativo como la seguridad de los alumnos. El plantel, con más de medio siglo de antigüedad, requiere una intervención urgente para garantizar un entorno de aprendizaje adecuado.
El responsable del Centro Educativo Ángel Rivera, situado en el área de La Bombita, en Azua, solicitó la restauración y el acondicionamiento de las instalaciones. Según sus declaraciones, el deterioro de la edificación está obstaculizando el progreso académico y la protección de los alumnos.
El educador Rafael Díaz Valenzuela compartió esta información durante una inspección de las instalaciones escolares realizada por este medio, antes del comienzo del ciclo lectivo 2026-2027. Detalló que la institución, que alberga a 642 estudiantes, fue edificada hace más de cinco décadas y presenta múltiples fallas estructurales. Mencionó que las cubiertas y los muros tienen fisuras, y que, durante las precipitaciones, diversas salas de clase sufren por filtraciones de agua.
“La escuela enfrenta dificultades muy serias en su estructura. Los sanitarios tienen las cañerías obstruidas, el sistema de electricidad representa un riesgo para su operatividad, hay escasez de sillas y una deficiencia en el número de personal de limpieza”, manifestó Díaz Valenzuela.
El director añadió que el establecimiento tampoco cuenta con un espacio de comedor para los alumnos, obligándolos a comer dentro de las aulas. Frente a esta circunstancia, pidió a los funcionarios del Ministerio de Educación que brinden apoyo al centro y lleven a cabo las acciones requeridas.
Respecto al inicio del año escolar, Díaz Valenzuela describió como “muy baja” la presencia de alumnos en el primer día, en comparación con períodos anteriores.