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Lun, Sep

Desapariciones en República Dominicana: Recuento de Casos que Conmovieron a la Nación

Nacionales
En la República Dominicana, la desaparición de personas deja un rastro de dolor y preguntas sin resolver. Desde 2020, numerosos casos han capturado la atención pública, revelando la angustia de las familias que buscan a sus seres queridos. Este artículo repasa algunas de las historias más impactantes, donde la esperanza de un regreso se enfrenta a la trágica realidad de la incertidumbre o el hallazgo de un final desolador.

Ciertas narrativas persisten más allá del paso de los días, los meses o incluso los años. En el territorio dominicano, detrás de cada denuncia de ausencia, hay un núcleo familiar que emprendió la búsqueda de un pariente, anhelando su retorno al hogar. Algunos fueron localizados. Otros fueron hallados sin vida, obligando a sus allegados a enfrentar una segunda calamidad. Pero también existen aquellos cuyos nombres siguen figurando en afiches, publicaciones digitales y recuerdos que se resisten a disiparse. Desde el año 2020, diversos incidentes de jóvenes extraviados han impactado al país, planteando una interrogante que aún no tiene respuesta: ¿qué sucede con quienes se desvanecen, dejando a sus seres queridos en la espera de explicaciones? Este texto es un reencuentro con algunas de esas situaciones.

2020: historias que comenzaron una larga espera

En mayo de 2020, Anaurys Misael Castillo Lora, de veintiún años, desapareció. El joven salió a ejercitarse en Santo Domingo Este y nunca volvió. Su familia y las autoridades realizaron búsquedas y examinaron cámaras de seguridad para intentar reconstruir sus últimos movimientos. También se encuentra el suceso de Mahely Suriel, quien se extravió el veintinueve de diciembre de ese mismo año, tras asistir a una actividad en Río San Juan. Su nombre permanece entre los casos que han generado incógnitas y cuya historia ha sido continuamente recordada por organizaciones que siguen estos eventos. Ese mismo año, dos situaciones que involucraron a menores conmocionaron al país: Yaneisy Rodríguez, de cinco años, y Liz María Sánchez, de nueve. Ambas ausencias culminaron de la forma más dolorosa: sus cuerpos fueron encontrados y las investigaciones llevaron a la identificación de los responsables.

2021: el caso de Andy Iturbides

En agosto de 2021, la desaparición del actor dominicano Andy Iturbides causó inquietud entre parientes, amigos y miembros del ámbito artístico. El joven fue visto por última vez caminando por la avenida 30 de Mayo. Su ausencia provocó llamados públicos para colaborar con información que permitiera su localización. Su caso se transformó en uno de los rostros más reconocibles de las desapariciones que, con el transcurso del tiempo, continúan dejando preguntas sin resolver.

2022: otro año marcado por jóvenes desaparecidos

Uno de los más notorios fue el de Alexander Moisés Sang Díaz, de dieciocho años, estudiante de Ingeniería de Software en INTEC. Se extravió en mayo y su búsqueda llevó a las autoridades a rastrear diferentes áreas, incluyendo el Mirador Sur. También figuraron los casos de Frederick Pérez Ventura y Natanael González, dos jóvenes cuyas ausencias terminaron vinculadas a hechos violentos y al posterior descubrimiento de sus cuerpos. Ese año también se informó la desaparición de Leanyi Vicente Sánchez, una adolescente de San Juan, en un suceso que generó preocupación en su comunidad. Cada relato poseía nombres distintos, familias diferentes y circunstancias particulares, pero todos compartían el mismo punto de partida: una persona que salió de casa y no regresó.

2023: desapariciones que movilizaron a familias enteras

En 2023, uno de los incidentes que captó mayor atención fue el de Daniela Pineda, de veintiséis años, quien se extravió estando con treinta y nueve semanas de gestación. La búsqueda de la joven movilizó a parientes y allegados, quienes utilizaron las redes sociales para solicitar ayuda y difundir detalles sobre su paradero. Ese mismo año, la desgracia también cobró la vida de varias personas tras la crecida del río Fula, en Bonao. Entre las víctimas se encontraba Isauly Martínez, cuyo cuerpo fue descubierto posteriormente. En estas situaciones, la ausencia estuvo asociada a circunstancias completamente distintas, pero de nuevo quedó expuesta la angustia que experimentan las familias al perder el contacto con un ser querido.

2024: Paula Santana y Gabriel Acosta

El año 2024 quedó marcado por la desaparición y posterior asesinato de Paula Santana Escalante, de veintitrés años. La joven se extravió después de salir de su empleo en una zona franca de Santo Domingo Este. Días después, su cuerpo fue hallado en una alcantarilla, con señales de violencia. El caso generó indignación nacional y llevó a las autoridades a detener a dos individuos señalados en la investigación. Ese mismo año, Gabriel Acosta, de veinte años, también fue reportado como desaparecido en La Vega. Seis días más tarde fue encontrado muerto en la carretera Jarabacoa-Constanza con heridas de bala. La Policía informó entonces sobre la detención de un segundo teniente del Ejército identificado como presunto responsable.

2025: Sudiksha Konanki y una desaparición que trascendió fronteras

El seis de marzo de 2025, Sudiksha Konanki, estudiante de Medicina de veinte años, se extravió mientras disfrutaba de unas vacaciones en Punta Cana. Su búsqueda involucró a organismos dominicanos y estadounidenses, incluyendo el FBI y otras agencias, además de equipos de rescate y seguridad. El caso superó las fronteras dominicanas y recibió una amplia cobertura internacional. A pesar del despliegue realizado, el paradero de Konanki sigue sin esclarecerse públicamente, convirtiendo su desaparición en uno de los incidentes más conocidos de los últimos años. También en 2025 se reportó la ausencia de Luis Rafael Rosario Martich, de veinte años. Posteriormente fue encontrado sin vida en un solar de El Higüero, con una herida de bala.

2026: nuevas familias esperan respuestas

A finales de 2025 y durante 2026, el caso de Brianna Genao Rosario, una niña de tres años desaparecida en Barrero, Puerto Plata, demostró nuevamente la magnitud de la aflicción que provoca una ausencia. La menor se extravió el treinta y uno de diciembre de 2025 y su búsqueda implicó a la Policía Nacional, Ministerio Público, Defensa Civil, unidades caninas, drones y posteriormente al FBI. Meses después, su paradero continuaba siendo desconocido. Y mientras algunos de estos expedientes permanecen abiertos, en agosto de 2026 surgió otra historia que volvió a poner el tema en discusión: dos pescadores de Montecristi llevan más de un mes desaparecidos en el mar. Se trata de Delson López, de treinta y tres años, y José Dionicio Cabrera Ventura, conocido como “Piyayo”, de treinta y cuatro, quienes zarparon para faenar desde Buen Hombre y no regresaron. Sus familias continúan esperando alguna señal que permita saber qué ocurrió.