El Estado dominicano ha perdido más de 15.6 millones de pesos dominicanos debido a que 211 reclutas abandonaron su formación militar entre 2024 y 2026 en el Ejército y la Fuerza Aérea. Esta cifra representa la inversión en alimentación, uniformes y equipamiento para jóvenes que no completaron el proceso, destacando un desafío en la retención del personal una vez admitido en las Fuerzas Armadas.
Superar las rigurosas evaluaciones médicas, físicas, psicológicas y académicas para ingresar a las Fuerzas Armadas no garantiza que todos los aspirantes seleccionados culminen el proceso. Un número significativo de jóvenes se da de baja o renuncia durante los aproximadamente seis meses de instrucción, justo cuando el gobierno ya ha empezado a asignar fondos para su sustento, vestimenta, calzado, indumentaria deportiva, equipo y otros bienes esenciales para su adiestramiento.
Entre 2024 y 2026, un mínimo de 211 individuos que habían logrado integrarse al Ejército y la Fuerza Aérea no finalizaron el programa, según los registros de ambas instituciones. Al correlacionar estas deserciones con el gasto estimado por cada recluta en comida y enseres, se estima que más de RD$15.6 millones corresponden a recursos destinados a personas que, en última instancia, no concluyeron su preparación militar. Este dato ofrece una perspectiva diferente sobre el reclutamiento, enfatizando que no se trata solo de cuántos aspiran o cuántos superan los filtros, sino de cuántos permanecen una vez que el Estado invierte en ellos.
No es lo mismo ser rechazado que salir después de ingresar
Existe una distinción clara entre los aspirantes que son descartados durante la fase de selección y aquellos que logran incorporarse y, posteriormente, se dan de baja o abandonan. Los primeros quedan fuera antes de formalizar su entrada, mientras que los segundos ya han sido aceptados y han iniciado un proceso en el que el Estado asigna recursos para su capacitación y manutención.
Desde el momento en que un joven ingresa como recluta, requiere alimentación, uniformes de servicio, botas, ropa para ejercicios y diversos equipos. En el Ejército, por ejemplo, la dotación incluye también ropa para uso personal y pertrechos como mochila táctica, cantimplora, colchón, almohada y manta. Por lo tanto, cuando un joven se retira después de haber ingresado, no solo queda una vacante sin cubrir, sino también una inversión efectuada para formar a una persona que no terminó por unirse de la manera prevista.
Ejército: 107 bajas representan más de RD$13.2 millones
Entre los años 2024 y 2026, el Ejército registró 107 deserciones de reclutas durante el período estudiado. De estas, 36 ocurrieron en 2024, 41 en 2025 y 30 en 2026. Cada una de estas salidas conlleva una repercusión económica debido a los fondos que se destinan a los jóvenes desde su ingreso.
En el año 2024, el Ejército presupuestó aproximadamente RD$92,125 por cada recluta para alimentación, uniformes, ropa deportiva, vestimenta de civil y pertrechos. Con 36 bajas registradas, esto representa alrededor de RD$3.32 millones en inversión asociada a jóvenes que no finalizaron su preparación.
La cifra se incrementa considerablemente en 2025. Para ese lapso, el presupuesto estimado por recluta ascendió a aproximadamente RD$139,707. Dado que se produjeron 41 deserciones, esto equivale a unos RD$5.73 millones destinados a la alimentación y equipamiento de esos individuos.
En 2026 se registraron otras 30 bajas. Con una inversión estimada nuevamente en RD$139,707 por persona, el monto vinculado a quienes se retiraron alcanza aproximadamente RD$4.19 millones.
Sumando los tres períodos, las 107 deserciones del Ejército totalizan alrededor de RD$13.24 millones en inversión asignada a la alimentación y el equipamiento de reclutas que no concluyeron su proceso.
Fuerza Aérea: 104 abandonaron después de ser admitidos
En la Fuerza Aérea, los datos permiten identificar específicamente a jóvenes que renunciaron después de haber sido aceptados. Entre 2024 y 2026 fueron 104 aspirantes: 46 en 2024, 24 en 2025 y 34 en 2026. La Fuerza Aérea reportó RD$3.21 millones en alimentación y RD$7.44 millones en uniformes y equipamiento, sumando un total de RD$10.65 millones en esas categorías.
En 2024, cuando fueron admitidos 500 conscriptos, esa cantidad equivale a aproximadamente RD$21,300 por persona. Los 46 jóvenes que posteriormente abandonaron representan, por tanto, alrededor de RD$979,800 en inversión.
Para 2025, nuevamente fueron admitidos 500 conscriptos. Utilizando la misma referencia de RD$21,300 por persona, los 24 abandonos representan aproximadamente RD$511,200.
En 2026, la Fuerza Aérea reportó 400 admitidos y 34 abandonos. Al relacionar los RD$10.65 millones reportados con los 400 integrantes, el monto asciende a aproximadamente RD$26,625 por persona, lo que sitúa la inversión asociada a esos 34 jóvenes en cerca de RD$905,250.
En total, los 104 abandonos de la Fuerza Aérea representan alrededor de RD$2.4 millones en alimentación, uniformes y equipamiento destinados a jóvenes que no completaron el proceso.
211 jóvenes y más de RD$15.6 millones
Al consolidar las cifras de ambas instituciones, 211 jóvenes que habían logrado ingresar no finalizaron el proceso registrado entre 2024 y 2026. De ellos, 107 corresponden a bajas del Ejército y 104 a abandonos posteriores a la admisión en la Fuerza Aérea.
Al vincular estas cantidades con el presupuesto estimado por individuo, el Estado pierde más de RD$15.6 millones en inversión asociada a estos reclutas. Aproximadamente RD$13.24 millones corresponden al Ejército y RD$2.4 millones a la Fuerza Aérea.
El cálculo demuestra que una baja durante la instrucción no solo implica la salida de una persona. También significa que una porción de los recursos asignados para su alimentación, vestimenta y equipamiento durante su preparación no culmina con ese joven completando el proceso para el cual fue seleccionado.
La Fuerza Aérea presenta diferentes registros
Los documentos de la Fuerza Aérea contienen diferentes cifras según la categoría empleada para cuantificar las salidas. La institución reportó específicamente 46 abandonos después de la admisión en 2024, 24 en 2025 y 34 en 2026, que son las cantidades utilizadas para este cálculo.
No obstante, bajo la clasificación de “deserción” aparecen 63 casos en 2024, 22 en 2025 y 29 en 2026. En otra respuesta referente a quienes desertaron durante el proceso de formación aparecen 74 en 2024, 23 en 2025 y 43 en 2026. Debido a estas discrepancias, las categorías no fueron sumadas entre sí. Para este análisis económico se tomaron exclusivamente los casos identificados como jóvenes que abandonaron después de haber sido admitidos, evitando contabilizar dos veces a una misma persona o mezclar situaciones distintas.
La Armada todavía no ha entregado sus datos
En el caso de la Armada, también se solicitaron las estadísticas necesarias para conocer cuántos aspirantes a grumetes se retiraron después de ser aceptados y cuál fue el costo económico asociado a esas salidas. Sin embargo, la institución no ha remitido la información requerida, por lo que no ha sido posible incorporarla al cálculo. Esto significa que los más de RD$15.6 millones corresponden únicamente al Ejército y la Fuerza Aérea. La pérdida para el Estado podría ser superior si se conocieran las bajas de la Armada y los recursos invertidos en esos aspirantes antes de salir de la formación.
La pérdida real podría ser mayor
Los RD$15.6 millones tampoco representan necesariamente todo lo que el Estado invirtió en los 211 jóvenes. En el caso del Ejército, el cálculo toma como referencia alimentación, uniformes de faena, ropa deportiva, ropa de libertad y pertrechos. Para la Fuerza Aérea se utilizaron las partidas reportadas de alimentación, uniformes y equipamiento.
Pero durante los meses de entrenamiento existen otros costos. No están incluidos en los RD$15.6 millones los salarios recibidos por los conscriptos, sueldo 13, seguro de salud, riesgo laboral, instructores, instalaciones y otros recursos empleados durante su formación. Tampoco todos los jóvenes necesariamente abandonaron en el mismo momento del proceso, por lo que el gasto efectivamente realizado en cada uno puede variar dependiendo de cuánto tiempo permaneció en entrenamiento y de qué artículos ya había recibido.