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Vie, Oct

Trabajadores dominicanos: El 64.1% reporta menor rendimiento laboral por desafíos emocionales

Nacionales
Un nuevo estudio, 'El costo invisible: Salud mental, presentismo y productividad en el sector privado dominicano', revela que más del 64% de los empleados dominicanos ha experimentado una disminución en su desempeño laboral debido a problemas emocionales. Esta investigación, presentada por KABA Consulting, destaca el fenómeno del presentismo emocional y sus implicaciones para la productividad y el bienestar en las empresas del país, proponiendo estrategias para abordar este desafío.

SANTO DOMINGO, República Dominicana. — La salud mental de los empleados representa un obstáculo que va más allá del bienestar individual, afectando directamente la productividad, la estructura organizativa y la competitividad de las compañías. Este planteamiento se desprende de la investigación titulada 'El costo invisible: Salud mental, presentismo y productividad en el sector privado dominicano', presentada por KABA Consulting en conmemoración de sus dos décadas de operación. El análisis, llevado a cabo por Latam Metrics para KABA Consulting, proporciona pruebas de una situación que a menudo pasa desapercibida en las organizaciones: empleados que acuden a sus puestos, cumplen con sus deberes y mantienen sus actividades profesionales, pero experimentan jornadas en las que su eficiencia es inferior a la habitual debido a su estado emocional. Este fenómeno, conocido como presentismo emocional, es uno de los descubrimientos más importantes del estudio 'Radiografía de la Salud Mental Laboral en República Dominicana (RSML-RD 2026)', que analizó las condiciones laborales vinculadas al bienestar y al rendimiento de los trabajadores del sector privado formal.

Seis de cada diez trabajadores informaron sobre jornadas de rendimiento reducido

Entre los hallazgos más relevantes, el 64.1 % de los participantes en esta medición reportó al menos un día en el último mes en el que su desempeño fue menor al habitual a causa de su estado emocional. Este dato corresponde a 266 de 415 participantes que respondieron a esta pregunta específica. La investigación calculó un promedio aproximado de 2.5 jornadas con rendimiento disminuido por trabajador al mes, al distribuir las jornadas afectadas entre todos los participantes, incluyendo a quienes no reportaron ninguna. De mantenerse esta frecuencia a lo largo de un año, el promedio equivaldría a 30 jornadas laborales impactadas por empleado. El informe toma como referencia un salario mínimo mensual de RD$29,988, correspondiente a una empresa grande del sector privado, para ilustrar el posible impacto económico de este fenómeno. Bajo este ejercicio de cálculo, el costo salarial de referencia alcanzaría RD$37,752 por empleado al año, lo que equivale a casi 1.3 meses de ese salario mensual. En una empresa con 100 empleados, la cifra se elevaría a aproximadamente RD$3.8 millones anuales. El informe especifica que esta es una estimación ilustrativa basada en jornadas afectadas y un salario de referencia, y no una medición directa de pérdidas económicas ni una cuantificación de la producción no generada. Su objetivo es mostrar la magnitud que puede alcanzar un problema que usualmente no figura en los registros de ausentismo.

La organización del trabajo, bajo el escrutinio

Más allá de las cifras, la investigación identifica tres dimensiones de la organización laboral que se relacionan con una mayor frecuencia de jornadas afectadas: la falta de claridad y predictibilidad, las exigencias y presiones laborales, y el limitado margen de autonomía y control sobre el trabajo. Entre las condiciones reportadas por los participantes se encuentran la preocupación frecuente por perder el empleo (49.2 %), la inquietud ante cambios en sus condiciones laborales sin ser consultados (47.5 %), el escaso margen para decidir la cantidad de trabajo que reciben (43.2 %) y la recepción frecuente de instrucciones contradictorias (31.4 %). Este último resultado revela una situación particularmente significativa: mientras solo el 9.8 % de los encuestados manifestó no tener claro qué se espera de su trabajo, casi uno de cada tres señaló recibir instrucciones contradictorias con frecuencia. Esto subraya la importancia de diferenciar entre conocer las responsabilidades del puesto y contar con orientaciones coherentes para su ejecución. El estudio también registró una jornada semanal promedio de 46.9 horas entre los participantes, superando las 44 horas de la jornada ordinaria que el informe utiliza como referencia. Los resultados muestran correlaciones entre estas condiciones y el presentismo emocional; no establecen, por sí solos, una relación de causa y efecto. Sin embargo, ofrecen elementos para que las organizaciones examinen cómo distribuyen las cargas, comunican las prioridades, gestionan los cambios y respaldan a sus equipos.

Una investigación con alcance definido

El proceso de recolección de datos incluyó 493 encuestas presenciales en hogares y 10 entrevistas en profundidad, realizadas entre el 24 de septiembre y el 8 de octubre de 2026, en dos zonas urbanas: el Gran Santo Domingo y Santiago. La población estudiada estuvo compuesta por personas asalariadas del sector privado formal. Por lo tanto, los resultados describen a los participantes y no constituyen una estimación representativa de toda la fuerza laboral dominicana. Las entrevistas proporcionaron testimonios sobre situaciones cotidianas relacionadas con la comunicación, la acumulación de tareas, la presión y las dificultades para recuperarse del esfuerzo laboral. Estas experiencias complementan los resultados cuantitativos y ayudan a entender cómo las condiciones organizacionales pueden manifestarse en el día a día de los trabajadores.

El bienestar laboral como tema estratégico

A partir de los hallazgos, el informe propone tres oportunidades de mejora para las empresas: fortalecer la claridad organizacional, manejar las exigencias y fomentar la recuperación, y expandir los márgenes razonables de autonomía de los equipos. Entre las acciones sugeridas se incluyen anticipar los cambios, definir responsables, revisar las cargas de trabajo, establecer prioridades claras, proteger los espacios de descanso y formar líderes capaces de orientar y corregir con respeto. La investigación también propone medir los resultados de las iniciativas implementadas, con el objetivo de determinar si los ajustes en la organización del trabajo contribuyen a reducir las jornadas afectadas y mejorar las condiciones laborales. El documento, además, enmarca el tema dentro de una agenda de aprendizaje para la República Dominicana, que abarca el fortalecimiento de los instrumentos para evaluar los riesgos psicosociales, la prevención desde las propias organizaciones y la ampliación de la evidencia disponible, especialmente hacia segmentos del mercado laboral que no fueron incluidos en el estudio.

Veinte años de trayectoria con una perspectiva hacia los desafíos empresariales

La presentación de esta investigación formó parte de la conmemoración del vigésimo aniversario de KABA Consulting, empresa dirigida por su CEO, Kalys Bautista, que vinculó la celebración con una iniciativa de responsabilidad social corporativa orientada a generar conocimiento útil para el entorno empresarial dominicano. Durante el evento, celebrado en el hotel JW Marriott Santo Domingo, se presentó el informe de resultados de la mano de César Cordero, como parte de una agenda que también incluyó la conferencia magistral 'El bienestar como ventaja competitiva en la era digital', impartida por Marco Leone. La iniciativa plantea una discusión que va más allá de una celebración corporativa: cómo identificar los factores que afectan el bienestar de los trabajadores y qué pueden hacer las organizaciones para gestionarlos de manera más eficaz. La conclusión principal del estudio es que el rendimiento visible no siempre cuenta la historia completa. Una tarea puede finalizarse y una meta puede alcanzarse, incluso si el trabajador ha tenido que invertir más tiempo, reorganizar pendientes o realizar un esfuerzo adicional para mantener sus resultados. El desafío para las empresas dominicanas es aprender a medir aquello que hoy puede pasar desapercibido, mejorar la forma en que se organiza el trabajo y evaluar si las decisiones adoptadas producen cambios reales en el bienestar y el desempeño de sus equipos.