El televisor Sony Bravia 9 II marca un antes y un después en la calidad de imagen, introduciendo una innovadora tecnología RGB MiniLED. Este modelo busca superar a los OLED en brillo y volumen de color, ofreciendo una precisión de iluminación y reproducción cromática nunca antes vista en un televisor comercial. Tras semanas de pruebas, se confirma que Sony ha logrado redefinir la experiencia visual con colores inéditos y un control excepcional de la luz.
Durante los últimos años, la discusión sobre la calidad de imagen y la precisión del color en televisores de alta gama ha sido dominada por la tecnología OLED. Esto se debe a su capacidad de apagar cada píxel de forma independiente, lo que le permite ofrecer un nivel de contraste y control de imagen inigualable por otras tecnologías. Hasta ahora.
Sony ha estado desarrollando la tecnología RGB durante dos décadas, y la miniaturización de los LEDs ha permitido la creación de un panel RGB MiniLED. Su objetivo es competir con la precisión en el control de la luz de los OLED, pero duplicando su brillo y volumen de color. Este enfoque RGB MiniLED es diferente al de modelos como los TCL RM9L o Hisense UR9; con el Sony Bravia 9 II, la marca japonesa se posiciona en una liga superior.
La denominación True RGB para su panel establece una diferencia con el término RGB MiniLED adoptado por otras marcas. Esto no es una coincidencia. Sobre el papel, la promesa era mayor brillo, más volumen de color y una gestión más precisa de la iluminación. Sin embargo, en la práctica, y tras un par de semanas de prueba, esta denominación se traduce en unos colores nunca antes vistos en un televisor comercial.
Ficha técnica de la Sony Bravia 9 II
panel True RGB (RGB MiniLED) 4K UHD de 65 pulgadas, 10 bits, 120 Hz y 16:9
resolución 3.840 X 2.160 puntos
hdr Dolby Vision, HDR10 y HLG
procesador de imagen XR Processor
modos de imagen Viva, Estándar, Cine, Profesional, Calma, Foto, IMAX Enhanced, Dolby Vision (Vivid/Bright/Dark/Game), Juego FPS, Juego RTS
sistema operativo Google TV(Android TV 14)
almacenamiento interno 32 GB
sonido Potencia total: 80 W, 2.2.2ch Dolby Atmos y DTS:X
conectividad 2 x HDMI 2.0, 2 x HDMI 2.1 (eARC) 2 x USB, 2 x IF (satélite), coaxial, Ethernet y audio digital óptico
conectividad inalámbrica Wi-Fi 6 Bluetooth 5.1
prestaciones para juegos 4K120 Hz, VRR, ALLM, mapeado de tono HDR automático y Dolby Visión
etiqueta energética Clase E (71 kWh/1.000 h)
dimensiones 1.445 x 906 x 43 mm (sin soporte) 1 445 x 906 x 341 mm (con soporte)
peso 30,6 kg (con soporte) 26,6 kg (sin soporte)
precio 4.299 euros
Diseño: Sony sigue apostando por la elegancia silenciosa
Si algo distingue a los televisores Sony desde hace años es su discreción cuando están apagados. Sus diseños suelen mostrar una sobriedad nipona que no busca ser el centro de atención en el salón, sino integrarse armoniosamente en él.
Una de las características sorprendentes de su diseño es que, sin alcanzar la extrema delgadez de un OLED de última generación, su grosor se reduce a solo 43 mm. Esto implica que la retroiluminación está más cerca del panel, lo que contribuye a mejorar el control de la luz emitida. El resultado es un televisor mucho más estilizado de lo esperado.
La calidad de construcción es sobresaliente, con materiales muy sólidos y un marco de metal que protege todo el perímetro del televisor. El único elemento que sobresale en el frontal son los sensores de luz ambiental, ubicados en el marco inferior.
Para localizar el único botón físico del televisor, hay que buscarlo en el borde inferior, junto al interruptor para desactivar las funciones de escucha del asistente por voz, que al menos deberá activarse una vez para realizar la calibración inicial del sonido del televisor.
El componente más distintivo del Bravia 9 II es su peana. Se trata del nuevo Mirage Stand, un sistema ingenioso que incorpora un pequeño truco visual.
La peana presenta un frontal transparente sujeto con imanes que puede elevarse ligeramente para permitir el paso de los cables de la barra de sonido (si se utiliza). Este panel utiliza un tratamiento similar al de las imágenes lenticulares que cambian según el ángulo de visión.
El efecto es sorprendente: al sentarse frente al televisor, se sigue viendo perfectamente la pared y el final del mueble, pero los cables que descienden verticalmente "desaparecen de la vista" como por arte de magia. Es uno de esos detalles que no se mencionan en la ficha técnica, pero que evidencian el nivel de atención que Sony ha puesto en el diseño.
Sin embargo, este cuidado por el detalle se ve ligeramente opacado en la gestión de cables, que, a diferencia de modelos anteriores donde se conducían por un canal cubierto, aquí quedan colgando y expuestos entre los conectores y la guía de la peana.
Otro aspecto en el que el Bravia 9 II ha mejorado considerablemente es en el tratamiento antirreflejos de su pantalla, denominado Immersive Black Screen Pro. Sony y los nombres.
Tengo una enorme balconera que abarca toda la pared lateral de mi salón, lo que provoca que, al ver la pantalla desde una posición ligeramente a la izquierda, la mitad de la pantalla quede eclipsada por el reflejo del ventanal. Sony ha logrado mejorar la dispersión de la luz en el panel, haciendo que la incidencia de la luz sea más notoria en la pantalla apagada. No obstante, una vez que aparece contenido, los reflejos se dispersan eficazmente y tanto el color como los negros mantienen una intensidad notable.
Excepto en monitores, no soy muy aficionado a las pantallas mate, pero debo reconocer que Sony ha encontrado el equilibrio perfecto para evitar los reflejos en pantalla y asegurar que los colores y el contraste no se vean afectados, evitando que los negros profundos se conviertan en grises oscuros debido a la superficie mate. La experiencia me ha recordado bastante a la LG OLED G6, que también realiza un excelente trabajo en este aspecto.
Conexiones: ¿Por qué Sony, por qué?
No miento si digo que esperaba que, en 2026, Sony superaría una limitación que la mayoría de las marcas ya han resuelto: solo dos de sus cuatro puertos HDMI son HDMI 2.1, y uno de ellos es el único compatible con el canal de retorno de Audio (eARC). Esto significa que si tienes una barra de sonido y una consola conectadas a los dos puertos HDMI 2.1, no podrás conectar, por ejemplo, un PC gaming o una segunda consola y jugar en 4K a 120 fps.
Sony justifica esta decisión argumentando que, en la práctica, al instalar una barra de sonido de Sony, se mantienen las mismas prestaciones al conectar la segunda consola a la barra que directamente al puerto HDMI 2.1 del televisor. En cualquier caso, es una limitación difícil de justificar en un televisor de este nivel, especialmente cuando gran parte de la competencia ya ofrece cuatro puertos HDMI 2.1 completos.
Además de los cuatro conectores HDMI, el televisor cuenta con dos puertos USB 2.0, Ethernet, salida óptica de audio para conectar un subwoofer externo (otros sistemas de audio externos se conectan por HDMI), Common Interface (CI), cable coaxial y satélite, así como la conectividad inalámbrica habitual: Wi-Fi 6 y Bluetooth.
En lugar de un solo mando, el Bravia 9 II incluye dos. El mando principal destaca por su diseño cuidado, compacto y con botones retroiluminados, ideales para usar con poca luz. Incorpora seis botones de acceso directo a Prime Video, Netflix, YouTube, Disney+, Crunchyroll y Sony Core, además de un botón personalizable para cualquier aplicación instalada.
Este mando se carga mediante USB C e incluye una función de búsqueda que permite localizarlo si se pierde entre los cojines del sofá: al pulsar un botón en el televisor, el mando emite un pitido, lo cual es muy útil. El segundo mando es más funcional y robusto, e incluye todas las teclas numéricas para los canales.
En cuanto al sistema operativo, Sony sigue apostando por Google TV en su versión con Android TV 14, lo que garantiza un funcionamiento fluido al navegar por sus opciones y menús. Aunque la oferta de aplicaciones de la Tienda de Android es, sin duda, la más completa de todos los sistemas operativos, mi única crítica se dirige a Amazon Luna. La aplicación de juegos en streaming de Amazon sigue sin ofrecer compatibilidad con Google TV.
Calidad de imagen: el verdadero órdago de Sony
Es notable que la principal innovación del televisor insignia de Sony para 2026 haya tardado más de dos décadas en materializarse. A diferencia de los sistemas MiniLED tradicionales, donde una fuente de luz azul atraviesa distintos filtros de color para llegar al panel LCD y transformarse en imágenes, en este caso, los propios LEDs emiten directamente los colores rojo, verde y azul. Es decir, un diodo MiniLED azul se divide en tres, dando lugar a un RGB MiniLED.
Sony no es la única marca que apuesta por esta tecnología RGB MiniLED para su buque insignia en 2026. Sus principales competidores en el mercado, incluyendo TCL, Hisense, Samsung e incluso LG, están adoptando esta evolución del MiniLED este año. Por ello, los japoneses han optado por diferenciarse con su punto fuerte: el control de la iluminación y su obsesión minuciosa por la calibración de los colores. En ambos aspectos, han obtenido una calificación sobresaliente.
Para empezar, Sony denomina True RGB a su nueva matriz de retroiluminación RGB, y aunque pueda parecer un simple nombre comercial, en realidad añade un matiz a cómo funcionan la mayoría de los televisores RGB MiniLED actuales. La marca nipona ha combinado una matriz con mayor densidad de diodos MiniLEDs RGB con su RGB Backlight Master Drive Pro, una evolución a RGB de su sistema de control de retroiluminación que permite gestionar cada grupo de LEDs que forman las zonas de atenuación. Sony no ha revelado el número exacto de zonas de atenuación del Bravia 9 II, pero al verlo en funcionamiento, sinceramente, deja de importar.
Lo primero que impresiona es el brillo que alcanza el Bravia 9 II. Sin embargo, no se trata de un brillo que simplemente realza y satura todo en la pantalla. Es un brillo que confiere a los colores una profundidad difícil de encontrar en un televisor comercial y que, hasta la fecha, parecía reservada a los monitores profesionales de referencia utilizados en la industria cinematográfica para masterizar películas, como el Sony BVM-HX3110, cuyo precio supera los 32.000 euros. De hecho, el Bravia 9 II tiene más en común con esos monitores de referencia que con un televisor convencional.
Las primeras mediciones técnicas independientes, recogidas por AVSForum, sitúan al Bravia 9 II con un brillo superior a los 4.200 nits en una ventana HDR del 10% y por encima de los 900 nits a pantalla completa. Estas cifras son difíciles de igualar por otros televisores, especialmente considerando que aquellos que superan estos números lo hacen en puntos de luz muy específicos, no en una ventana del 10% y mucho menos a pantalla completa. Para contextualizar, los paneles OLED de última generación, como los del LG OLED G6, que ofrece una calidad de imagen realmente espectacular, alcanzan un brillo pico de 3.200 nits en destellos puntuales (no en ventana del 10%) y un promedio de 460 nits a pantalla completa.
El razonamiento de Sony para justificar este brillo es completamente lógico. Actualmente, la mayoría del contenido ya no se masteriza a 1.000 nits como antes, sino a 4.000 nits, por lo que lo ideal para un televisor es que ofrezca al menos ese brillo para que el panel no sea un obstáculo entre el creador del contenido y el espectador. De este modo, el televisor no tiene que "reinterpretar" la imagen y los colores para adaptarlos a las limitaciones del panel. En otras palabras, han fabricado un monitor de referencia profesional para el salón.
La combinación de esa capacidad de brillo con un panel que ya emite la luz directamente en color, nos proporciona una cobertura del 90,63% del espacio de color BT.2020 utilizado por la industria cinematográfica, y del 98,6% del espacio de color DCI-P3, en el que está masterizado la mayoría del contenido con más de cinco años.
Durante las pruebas, he utilizado varios contenidos que suelo emplear como referencia. Interstellar sigue siendo una demostración fantástica de contraste y control de los reflejos especulares. El negro del espacio contrasta con los reflejos de las viseras y los elementos metálicos con una naturalidad extraordinaria. No hay ni rastro de blooming frente a la intensa negrura del espacio.
Tengo un Samsung QD-OLED S95B y el nivel de control de la luz llega a tal extremo que me resultaría complicado diferenciar el Bravia 9 II de un OLED por la profundidad de negros que consigue. En El Gran Showman, la combinación entre luces intensas, colores saturados y escenas en penumbra permite apreciar el excelente trabajo de Sony con el procesado de las bajas luces, logrando una transición progresiva del negro puro a los grises más oscuros y evitando el aplastamiento de negros.
Pero quizás la prueba más desafiante sigue siendo "La larga noche", el episodio de la octava temporada de Juego de Tronos, conocido por su oscuridad, que añade el doble reto de escalar el contenido SDR a 4K. Aquí, el Bravia 9 II demuestra una capacidad excepcional para recuperar detalles en sombra sin generar macrobloques, y aporta un realismo increíble a los fuegos y antorchas, ya que no se representan como una mancha más o menos amarillenta. En el interior de la llama se aprecian los matices de color. A ese extremo llega la obsesión de Sony por la colorimetría.
¿Y cómo logra Sony mantener ese volumen de color en las luces más altas? No encendiendo los tres colores RGB a la vez. Algunos fabricantes que utilizan paneles RGB MiniLED recurren al "truco" de encender los tres diodos simultáneamente para representar las luces más extremas. Como seguramente sabrás, la luz blanca es la suma de todos los colores, por lo que al encender los tres diodos e iluminarlos al máximo para alcanzar su pico, el resultado es una luz blanca, no de color. Sony no emplea esta estrategia, y el resultado es que, incluso en las luces más potentes, se sigue apreciando detalle de color.
Los ingenieros de Sony han realizado un excelente trabajo de calibración en todos los modos de imagen predefinidos. El modo Estándar es perfecto para ver programas de televisión en un salón muy luminoso como el mío. Aunque no es el modo más cinematográfico, ofrece tonos de piel muy naturales y un contraste equilibrado, sin que el exceso de brillo se traduzca en colores deslavados.
Pero la verdadera estrella, sin duda, es el modo Profesional (también conocido como Modo FilmMaker). Normalmente, este modo se me queda algo corto de brillo incluso para ver películas con poca luz, o presenta un balance de blancos demasiado cálido. En este caso, Sony lo ha clavado. Al seleccionar el tipo de contenido Película, se puede afinar aún más la configuración activando lo que en otros modelos sería el equivalente a Dolby Vision modo día o modo noche. En mi caso, he elegido Brillo Estándar (Profesional), que mantiene la precisión del modo Profesional, pero con un ajuste de brillo más alto para habitaciones iluminadas.
Hace unas semanas, en la presentación de la nueva gama de 2026 de TCL, me sorprendió un dato que compartieron: el 90% de los usuarios nunca cambia el modo de imagen de su televisor. La razón es que muchos de estos usuarios no saben cómo hacerlo. Para evitar que esto suceda y no confundir al usuario, Sony ha ideado la función My Cinema. Se activa desde un botón en el mando y, como su nombre indica, configura el televisor con los ajustes de imagen y sonido adecuados para ver películas y series.
Este modo ofrece tres ajustes posibles: Versión del director, que busca la máxima fidelidad a los parámetros originales; Día, que ajusta el brillo para salones luminosos, pero mantiene la calibración Profesional; y Diálogo, que es un modo nocturno donde se conserva el modo de imagen de Versión del director, pero se ecualiza el sonido para potenciar los diálogos y reducir los efectos, incluso si se tiene un sistema de sonido externo.
Considero que Sony nos ha dado una de cal y otra de arena en este aspecto. Por un lado, ha complicado innecesariamente los ajustes de los modos de imagen, requiriendo la selección por separado de un ajuste de imagen para SDR y otro para HDR, además de incorporar perfiles de imagen según el tipo de contenido. Por otro lado, ha simplificado el acceso a la calibración de cine para aquellos que solo desean disfrutar de la película sin preocuparse por configuraciones complejas.
Sonido: mejor que muchas barras de entrada
El Bravia 9 II incorpora un sistema de sonido Acoustic Multi-Audio+ que incluye dos tweeters laterales X-Balanced de posicionamiento, dos tweeters de haz orientados hacia arriba (upfiring), una pareja de altavoces de rango completo orientados hacia abajo que funcionan como canal central, y una pareja de subwoofers traseros con radiadores pasivos. Cada elemento tiene una potencia de 10W, lo que resulta en una configuración de 2.2.2 canales y una potencia total de 80W.
Durante toda la prueba, he utilizado exclusivamente los altavoces integrados y la experiencia ha sido francamente positiva. Las frecuencias graves presentan una presencia poco común para un televisor, aunque no comparable a la de un subwoofer dedicado, mientras que las voces mantienen una excelente calidad y, sobre todo, un muy buen posicionamiento del sonido en pantalla. En escenas con planos de diálogo contrapuesto, el sonido se sitúa nítidamente a cada lado de la pantalla.
La explicación de este buen posicionamiento reside en la ubicación de los tweeters de posicionamiento lateral, ya que Sony ha desplazado gran parte del sistema de sonido hacia el tercio superior de la pantalla. Según los ingenieros de la marca, en los planos de diálogo más comunes, la boca de los actores suele aparecer de la mitad de la pantalla hacia arriba, no desde la parte inferior.
Sea como fuere, lo cierto es que la amplitud de la escena está muy bien lograda. Aunque no genera un sonido envolvente, sí que expande la atmósfera sonora más allá del perímetro de la pantalla, creando un audio más natural y abierto. El sistema de sonido integrado del Sony Bravia 9 II es más que suficiente para ver contenido de televisión con muy buena calidad.
No obstante, aunque supera la media de televisores del mercado y podría equipararse a una barra de sonido de gama de entrada, en ningún caso sustituye a un sistema envolvente dedicado. Una pantalla de este nivel exige ser acompañada por un sistema de sonido envolvente externo con subwoofer para que la experiencia de audio no desmerezca el excelente trabajo que Sony ha realizado con la imagen.
Gaming: sobresaliente para consola, frustrante por los HDMI
El Bravia 9 II ofrece compatibilidad con 4K a 120 Hz, VRR para ajustar la tasa de frames de la GPU y la pantalla, ALLM para reducir la latencia, Dolby Vision Gaming para una calidad HDR cinematográfica, y funciones exclusivas de PlayStation 5 como el ajuste automático del HDR Tone Mapping y la selección automática del perfil de imagen según el contenido que se esté reproduciendo en la consola. Es decir, si juegas con una PS5 o una Xbox Series X, la experiencia es excelente y la latencia oscilará entre 7 ms y 9 ms.
Sin embargo, el persistente problema con los HDMI 2.1, ya mencionado, y la ausencia de compatibilidad con G-Sync, hacen que la experiencia desde un PC gaming no sea tan sencilla ni fluida, requiriendo algunos ajustes adicionales tanto en la configuración de la tarjeta gráfica como en el televisor.
Por otro lado, Sony ha implementado su barra de juegos, que ofrece opciones de ajuste de imagen y sonido en una interfaz que no interrumpe el juego, e incluso permite dividir la pantalla para jugar mientras se consulta una guía de YouTube sobre cómo superar un nivel difícil. En resumen, un resultado agridulce en el apartado gaming.
Sony Bravia 9 II, la opinión
Sin rodeos: el Bravia 9 II es, probablemente, uno de los mejores televisores que he probado hasta la fecha, y eso que en esa lista figuran algunas joyas como el TCL X11L, su hermano menor con RGB MiniLED TCL RM9L, LG OLED G6 o el fantástico Panasonic Z95B de 2025. Su gran fortaleza radica en la precisión del control del panel y su exquisita calibración. Sony siendo Sony, al fin y al cabo.
Su equilibrio al ajustar el brillo y la profundidad de los negros deja sin argumentos a los televisores OLED, mientras que la tecnología RGB MiniLED los supera en volumen de color. Hasta aquí las alabanzas por el trabajo bien hecho.
Me parece increíble que el buque insignia de 2026 de Sony, con un precio de venta oficial de 4.299 euros (3.049 euros con descuento) en la versión de 65 pulgadas que hemos probado, todavía arrastre los mismos problemas con el HDMI que los modelos de 2020, sobre todo cuando incluso los televisores de gama media y de entrada ya ofrecen sus cuatro HDMI de rango completo.
En el ámbito del gaming, un segmento que, junto al fútbol, está influyendo mucho en las decisiones de compra de los usuarios, Sony tampoco ha puesto todo el esmero que se espera en un televisor de esta categoría. Si a esto le sumamos que Sony suele tener unos precios más altos que sus rivales, es posible que convenza a quienes buscan lo mejor en calidad cinematográfica, pero está perdiendo a otros compradores que también buscan un televisor para jugar sin tantas restricciones.