31
Vie, Jul

Atresmedia deberá indemnizar con 50.000 euros a la 'socorrista de la he liado parda' por el uso de su imagen como meme

Tecnologia
La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Atresmedia a pagar 50.000 euros a la mujer que protagonizó el famoso vídeo viral 'La he liado parda' en 2008. La sentencia eleva la cuantía inicial y prohíbe la reutilización de las grabaciones, destacando que, si bien la entrevista original estaba amparada por el derecho a la información, su explotación posterior con fines de entretenimiento constituyó una intromisión en el derecho a la propia imagen de la afectada. Este caso reabre el debate sobre las consecuencias de la viralización de contenidos y la protección de la imagen personal.

Durante casi dos décadas, la frase 'La he liado parda', con un marcado acento madrileño, se popularizó en España, conociéndose su origen en la intervención de una joven socorrista en un noticiario de Antena 3 que se viralizó. Sin embargo, el verdadero alcance de esta broma ha sido ahora fijado por la Audiencia Provincial de Madrid en 50.000 euros.

La sentencia. La Audiencia Provincial de Madrid condenó el pasado 5 de mayo a Atresmedia a indemnizar con 50.000 euros a la mujer que en 2008 protagonizó el vídeo de 'La he liado parda'. El tribunal incrementa la cantidad establecida en primera instancia, que era de 40.000 euros, y desestima el recurso presentado por el grupo audiovisual. La resolución también ordena la retirada de las grabaciones de todas las plataformas de Atresmedia y prohíbe su reutilización en circunstancias similares.

Qué pasó. El vídeo se originó en el verano de 2008, durante una entrevista de Antena 3 a una joven socorrista tras un incidente con productos químicos en una piscina de San Sebastián de los Reyes, donde pronunció la frase que se convertiría en un icono del humor español. La entrevista original, protegida por el derecho a la información, no forma parte de la condena. Lo que la sentencia sanciona es la reutilización posterior: la condena se extiende a La Sexta, Onda Cero y Europa FM, emisoras del mismo grupo que continuaron explotando la grabación durante años en programas de humor y compilaciones.

La demanda. La mujer presentó la demanda en 2021, al constatar que su voz y su imagen seguían circulando sin su consentimiento más de una década después de aquel suceso en la piscina. Un episodio ilustra el impacto y las consecuencias del vídeo: años después de la grabación, unos agentes de policía, al identificarla, comentaron entre ellos: 'estamos aquí con la que la ha liado parda'. Esta anécdota permite comprender el dañino alcance de un vídeo viralizado sin el permiso de la mujer. La afectada tardó varios años en retomar su vida laboral, le resultaba angustioso ver su imagen en televisión, encontraba camisetas con su cara e incluso tuvo dificultades para ejercer su profesión casi diez años después, debido a ataques de ansiedad, hospitalizaciones y bajas médicas.

Quién paga el meme. La sentencia no responsabiliza a Atresmedia de la viralización inicial del vídeo, que atribuye a la dinámica propia de internet y las redes sociales. El daño moral se considera 'grave', aunque no sea totalmente imputable a la cadena. Lo que sí se le atribuye es la decisión de seguir emitiendo ese material durante años en programas propios, con audiencias masivas, cuando ya no existía justificación informativa. Atresmedia no tiene previsto recurrir la sentencia ante el Tribunal Supremo.

Otras víctimas de la memética. El caso de la socorrista madrileña no es el primero. El 'Star Wars Kid' data de 2002; su fama comenzó cuando, a los 14 años, se grabó imitando un combate con sables láser de Star Wars. Un compañero encontró la cinta, la subió a internet y el vídeo se convirtió en uno de los primeros grandes virales de la red. Como resultado, el joven sufrió acoso escolar, tuvo que cambiar de instituto y recibió tratamiento psiquiátrico. Su familia demandó a los compañeros responsables, reclamó alrededor de 250.000 dólares y llegó a un acuerdo extrajudicial en 2006. Años después, explicó que un delito le habría ofrecido más protección legal que un vídeo viral sin su consentimiento, ya que las leyes de menores no contemplaban entonces ese escenario aún desconocido como cyber-bullying.

Víctimas en España. En España, el caso más conocido es quizás el de Álvaro Muñoz, el niño de 12 años que hizo comentarios racistas inesperados al hablar de que la tranquilidad es lo que se busca en las piscinas veraniegas. Sufrió su correspondiente ración de bullying y acoso al hacerse pública su dirección, recibió 17 denuncias por racismo y pasó cinco años acudiendo al juzgado de menores. Recientemente, ha anunciado que se había arrepentido de los comentarios y que ingresaba en un seminario, cerrando así este ciclo de Celtiberia Memes.

Afortunadamente, no todos los protagonistas de memes juveniles en España son juguetes rotos: Miquel Montoro, el niño de 'Hostia, pilotes', se ha convertido en influencer del mundo rural con cuentas en redes sociales que superan los 400.000 suscriptores. Y José Gómez, quien pronunció la célebre frase 'De la petanca no se puede vivir', ha llegado a ser campeón del mundo de la disciplina.

El meme como máquina de triturar carne. La investigadora Limor Shifman, en su libro 'Memes in Digital Culture', define los memes como unidades de contenido digital creadas, imitadas y transformadas con la conciencia de pertenecer a un mismo patrón compartido. Esto explica por qué 'La he liado parda' perduró tanto tiempo: dejó de ser el testimonio de una persona específica para convertirse en una pieza reutilizable, sin necesidad de referenciar el hecho original. La sentencia reconoce, de alguna manera, este mecanismo: los magistrados distinguen entre el uso informativo legítimo de la entrevista y su posterior reutilización con fines de entretenimiento, que consideran una intromisión en el derecho a la propia imagen.

El periodista Jon Ronson describe procesos similares cuando ocurren los linchamientos digitales: el objetivo pierde su contexto personal y pasa a funcionar como símbolo de la transgresión que representa, casi como si fuera una empresa que ha protagonizado un desastre de relaciones públicas y no una persona con una vida detrás. En este caso, ese símbolo no lo construyeron solo usuarios anónimos: la propia cadena que grabó la entrevista original alimentó su circulación durante más de una década.