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Dom, Jul

Fracaso de la Fusión Municipal: Don Benito y Villanueva de la Serena Desisten de su Unión

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La prometedora fusión entre Don Benito y Villanueva de la Serena, que buscaba crear una nueva entidad municipal en Extremadura, ha llegado a su fin. A pesar de un referéndum inicial en 2022 con un 'sí' ajustado, la falta de consenso sólido y la complejidad del proceso llevaron a la paralización definitiva del proyecto. Cuatro años después, el Ayuntamiento de Don Benito ha enterrado la iniciativa de forma unánime, evidenciando los desafíos inherentes a la unión de municipios en España.

El 20 de febrero de 2022 prometía ser un día histórico en Extremadura y en España. Tras meses de debate, argumentos y un creciente interés mediático, ese domingo los vecinos de Don Benito y Villanueva (Badajoz) votaron para decidir si se fusionaban en un solo municipio. El 'sí' prevaleció, pero con un margen tan estrecho y una participación tan baja que la unión no logró consolidarse.

Cuatro años después, el proyecto ha sido abandonado definitivamente.

20 de febrero de 2022. Para entender lo sucedido en Extremadura, es fundamental recordar el 20 de febrero de 2022, cuando los residentes de Don Benito y Villanueva de la Serena llevaron a cabo un referéndum para decidir su unión en una sola localidad.

Ambos ayuntamientos, ubicados en Badajoz, están separados por pocos kilómetros, casi totalmente urbanizados, y comparten servicios como un complejo hospitalario. Además, en 2022, ambos estaban gobernados por alcaldes del PSOE, quienes apoyaban la fusión de sus respectivos consistorios.

Un 'sí' con sordina. El referéndum aprobó la fusión, lo que por un tiempo pareció asegurar el futuro de 'Vegas-Altas', el nombre propuesto para la nueva ciudad. Sin embargo, ese apoyo no fue lo suficientemente fuerte para cerrar el debate. Para empezar, la participación en la votación de 2022 fue modesta para una decisión de tal magnitud: en Villanueva (25.873 vecinos) participó el 58,94% del censo; en Don Benito (37.310) el 50,42%.

En Villanueva, el 90,49% de los votos respaldaron la alianza; pero en Don Benito, solo lo hizo el 66,27%. Aunque este porcentaje pueda parecer alto, los ayuntamientos habían acordado que para avanzar, el apoyo debía ser al menos del 66%. Esto significa que en Don Benito, el requisito se cumplió por un margen muy estrecho.

Además, existía otro factor crucial: el referéndum fue una consulta popular de carácter consultivo, no vinculante. La fusión nunca fue ratificada en un pleno ni la Junta aprobó ningún decreto constitutivo. Solo se firmó un protocolo en 2023 que finalmente no tuvo efecto.

Enterrado y bien enterrado. De esto han pasado casi cinco años. La fallida fusión entre Don Benito y Villanueva de la Serena es noticia nuevamente porque, tras más de cuatro años sin avances reales, Don Benito (la localidad con mayor población) ha decidido abandonar definitivamente la unión. Aunque el proyecto llevaba tiempo estancado, el Gobierno dombenitense, ahora bajo el liderazgo del PP y Siempre Don Benito, ha puesto fin a la idea. El lunes, el pleno municipal aprobó por unanimidad una moción que declara su paralización definitiva.

Más aún, por "razones de transparencia, seguridad jurídica y claridad política", el Ayuntamiento de Don Benito ha decidido comunicar formalmente su decisión a todas las partes implicadas: el Ministerio, la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz y, por supuesto, el Ayuntamiento de Villanueva. Su planteamiento es sencillo: desean seguir "colaborando" con su vecino, pero sin "pasar por el altar", limitando sus acuerdos a la Mancomunidad Integral de Servicios ya existente.

"No es momento". La decisión de Don Benito es significativa no solo por su contenido, sino también por la unanimidad con la que fue tomada. La moción fue aprobada por el pleno de forma unánime, lo que indica que todos los grupos están de acuerdo en archivarla, incluido el PSOE, partido que la impulsó en 2022.

Cada formación (PP, Siempre Don Benito y PSOE) presenta sus propios argumentos y enfatiza diferentes aspectos, pero la conclusión es clara: la fusión es muy difícil, incluso si hubiera un cambio de gobierno en 2027. "No es momento de hablar ahora de la fusión", asumen en el PSOE, que aboga por "recuperar la economía y volver a ilusionar a los vecinos".

Cruce de argumentos. El caso de Don Benito y Villanueva de la Serena es relevante más allá de la provincia de Badajoz o Extremadura, ya que ilustra la dificultad política y social de unir dos ayuntamientos. Y eso que en este caso, los vecinos tenían varios argumentos a favor.

Además de la cohesión económica y de servicios ya existente, en 2021 la Universidad de Extremadura publicó un informe que concluía que la nueva área urbana sería el segundo polo económico de Badajoz y el primero a nivel regional en agricultura y ganadería. Según sus cálculos, la "unión" aumentaría en un 2,75% la renta de los hogares y un 5% el empleo. Juntos sumarían hoy una población de alrededor de 64.000 empadronados, superando a Mérida.

Los detractores de la fusión enfatizan otro punto. Argumentan que el proyecto es simplemente "el resultado de una decisión política impulsada con prisas, sin el consenso social necesario y sin planificación técnica rigurosa". De hecho, lamentan que en febrero de 2022 no se explicara claramente a los vecinos "la complejidad jurídica" del enlace, ni sus "riesgos" y "costes reales".

Don Benito Plaza Del Santo Angel 2

Ampliando el foco. Salvo una sorpresa muy inusual, todo indica que el sueño de Vegas Altas se quedará en eso: un sueño. Sin embargo, en España existen otros ejemplos de fusiones locales que sí han prosperado. Dos de las más recientes son las de Oza dos Ríos-Cesuras y Cerdedo-Cotobade, ambas en Galicia.

La primera se gestó en 2013, marcando un hito que no se veía desde 1981, y la segunda en 2016. Aunque en Galicia los procesos avanzaron más ágilmente que en Extremadura, no han estado exentos de desafíos. En 2022, El País aún advertía sobre los retos que enfrentaba Oza Cesuras una década después de su unión, con inversiones incumplidas y cambios modestos. En Galicia se ha seguido hablando de alguna que otra unión, aunque sin concretarse.

¿Por qué cuesta tanto? Esta es la pregunta clave. En España hay casi 1.400 municipios con menos de 100 habitantes y otros 2.600 que no superan los 500. A pesar de esto, y de que en 2013, durante la época de Cristóbal Montoro, el Gobierno llegó a anunciar incentivos para los ayuntamientos que decidieran fusionarse, la idea no ha logrado consolidarse. De hecho, en 2018 el mapa local no solo no se había simplificado, sino que incluía siete localidades más.

Una búsqueda rápida en Google revela noticias sobre la creación de ocho nuevos municipios en Andalucía en 2018 o la conversión de un barrio vasco en entidad local menor hace menos de dos años. Si nos remontamos a finales de la década de 1970, la lista de localidades segregadas es mucho mayor.

¿Las razones? Van desde factores económicos y políticos hasta razones estrictamente emocionales, de sentimiento de pertenencia e identidad. "La España interior ve en el municipio no solo una administración gestora de servicios, sino una administración de representación y defensa de los intereses del pueblo", explica a RTVE Víctor Bethencourt, experto en Derecho Administrativo de la Universitat de València.