La Comisión Europea ha emitido una conclusión preliminar indicando que Meta, la empresa matriz de Instagram y Facebook, incumple la Ley de Servicios Digitales (DSA) debido al diseño "adictivo" de sus plataformas. Esta situación podría obligar a Meta a rediseñar ambas aplicaciones y enfrentar una multa que podría alcanzar los 12.000 millones de dólares. La investigación destaca cómo ciertas características de diseño impulsan un uso excesivo, especialmente entre menores y adultos vulnerables.
La Comisión Europea ha determinado, de manera preliminar, que Meta infringe la Ley de Servicios Digitales (DSA) a causa del diseño "adictivo" de Instagram y Facebook. El organismo y Meta han mantenido desacuerdos por múltiples aspectos relacionados con la seguridad y privacidad de sus redes sociales, pero en esta ocasión, la situación podría resultar muy costosa para la compañía de Mark Zuckerberg, ya que podría verse forzada a rediseñar ambas aplicaciones y enfrentar una multa de hasta 12.000 millones de dólares.
La conclusión de la Comisión Europea surge tras una investigación de más de dos años que, de confirmarse, obligaría a Meta a modificar el funcionamiento interno de dos de las redes sociales más utilizadas del planeta. Esto ocurre en un momento en que la presión regulatoria sobre las grandes empresas tecnológicas para la protección de menores no cesa de crecer, tanto en Europa como en Estados Unidos.
Según lo explicado por la propia Comisión Europea en un comunicado oficial, Meta "no evaluó adecuadamente los riesgos de su diseño adictivo para el bienestar físico y mental de los usuarios, incluyendo menores y adultos vulnerables". El organismo europeo señala directamente varias funciones específicas:
Las recomendaciones personalizadas.
El autoplay (reproducción automática de contenido).
El scroll infinito.
Las notificaciones push.
Bruselas sostiene que estas herramientas incitan al usuario a seguir consumiendo contenido de forma casi inconsciente, lo que la propia institución describe como entrar en "modo piloto automático". También asegura que Meta ignoró datos disponibles sobre el tiempo que los menores pasan en Instagram y Facebook por la noche, así como el papel que formatos como los reels o las stories podrían desempeñar en un uso excesivo o compulsivo de las aplicaciones.
Lo notable no es solo que Bruselas señale el diseño de las aplicaciones, sino que también cuestiona las herramientas que Meta ya ofrece para limitar su uso. La Comisión afirma que los controles de tiempo de pantalla, incluso aquellos activados por defecto para adolescentes, "pueden descartarse fácilmente" y no reducen de forma efectiva el uso del servicio. Respecto al control parental, considera que solo funciona si los padres poseen conocimientos técnicos y dedican tiempo y esfuerzo a configurarlo, lo que, según el propio organismo, limita su eficacia real. Tampoco valora como suficientes los avisos sobre salud mental que Meta ofrece en su "centro de seguridad".
Con estos argumentos, la Comisión plantea que Meta debería introducir cambios de diseño concretos: desactivar por defecto funciones como el autoplay y el scroll infinito, incorporar pausas de pantalla efectivas y ajustar su sistema de recomendaciones para que dependa menos de mantener enganchado al usuario, según el comunicado de la propia institución.
Si la conclusión se confirma, Meta podría recibir una multa de hasta el 6% de su facturación mundial anual. Tomando como referencia los ingresos de 2025, cercanos a los 201.000 millones de dólares, la sanción podría aproximarse a los 12.000 millones de dólares.
Cabe destacar que estas son todavía conclusiones preliminares y que aún no hay una sanción firme. Meta tiene derecho a defenderse, revisar la documentación del expediente y responder por escrito antes de que Bruselas adopte una decisión definitiva. En paralelo, el caso será consultado al Comité Europeo de Servicios Digitales.
Este caso ha estado abierto desde mayo de 2024, y no ha sido el único. La compañía enfrenta en paralelo otra investigación europea sobre sus sistemas de verificación de edad para menores de 13 años, cuyas conclusiones preliminares se publicaron en abril, según detalla la propia Comisión. Además, Bruselas prepara un informe, previsto para el próximo lunes, sobre una posible prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años en todo el bloque comunitario, según The Verge.
La presión también proviene de Estados Unidos. En agosto, Meta se enfrentará a un juicio para determinar si sus aplicaciones son intencionadamente adictivas, en una causa en la que varios estados reclaman conjuntamente indemnizaciones que podrían alcanzar los 1,4 billones de dólares, según el medio. Y no sería la primera derrota judicial, ya que en marzo, un jurado de Los Ángeles ya declaró a Instagram y YouTube responsables de dañar la salud mental de una joven de 20 años, en un caso que obligó a las compañías a pagar 6 millones de dólares de forma conjunta, según Bloomberg.
"Proteger la salud física y mental de los europeos debe ser una prioridad para las plataformas de redes sociales", ha declarado Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para la Soberanía Tecnológica, la Seguridad y la Democracia. Virkkunen ha añadido que la Ley de Servicios Digitales "ofrece un marco claro para exigir responsabilidades a las plataformas por el diseño adictivo de sus servicios y sus efectos", y ha asegurado que Bruselas está "plenamente comprometida" con hacer cumplir la normativa europea.
Un portavoz del gigante tecnológico declaró a la BBC que la compañía no estaba de acuerdo con las conclusiones, "que no tienen debidamente en cuenta las importantes medidas que hemos adoptado para proteger a los adolescentes". "Compartimos el compromiso de la Comisión Europea de ofrecer a los adolescentes experiencias en línea seguras y positivas, y seguiremos colaborando de forma constructiva con ellos", continuaba.
El caso entra en una fase de alegaciones que puede prolongarse. Esta no es la primera vez que la DSA se traduce en sanciones, pues la propia norma ya se ha utilizado para multar con 120 millones de euros a X, y con 200 millones de euros al gigante chino del comercio electrónico Temu. Veremos qué sucede con Meta.