10
Vie, Jul

Las emisiones de Microsoft aumentan significativamente debido al impulso de la inteligencia artificial

Tecnologia
Microsoft ha experimentado un notable incremento en sus emisiones de carbono, pasando de 16 a 20 millones de toneladas netas de CO2 en el último año fiscal. Este aumento del 25% se atribuye principalmente a la expansión de los centros de datos y la creciente demanda de la inteligencia artificial. La compañía, que se había fijado el objetivo de ser 'carbon negative' para 2030, enfrenta ahora un desafío considerable para conciliar sus ambiciones tecnológicas con sus metas medioambientales.

Microsoft, una de las empresas que hace unos años se propuso reducir su impacto ambiental, estableció dos metas principales, siendo la primera convertirse en una compañía "carbon negative" para 2030. La empresa comenzó a investigar para desarrollar edificios más sostenibles y a optimizar el uso del agua y el calor en los centros de Azure, con el fin de disminuir la contaminación. Sin embargo, la inteligencia artificial se ha convertido en un obstáculo importante para estos objetivos climáticos.

En su último informe ambiental, la compañía estadounidense reporta que sus emisiones totales se incrementaron de aproximadamente 16 millones de toneladas de CO2 a unos 20 millones de toneladas netas en el último año fiscal. Esto representa un aumento del 25% respecto al periodo anterior. El término "netas" se refiere a que, si bien emitieron 34 millones de toneladas, se restó el carbono cuya eliminación de la atmósfera fue financiada por la empresa, resultando en las 20 millones de toneladas. Esta cifra sitúa a Microsoft con emisiones de CO2 comparables a las de países como Panamá o Lituania.

Según Melanie Nakagawa, directora de sostenibilidad de Microsoft, la compañía mantiene su enfoque en el objetivo para 2030. Atribuye esta situación al fuerte impulso de los centros de datos y la inteligencia artificial.

El informe señala que la causa principal del aumento son las inversiones en nuevos centros de datos para la IA y la computación en la nube, incluyendo los sistemas de OpenAI integrados en los productos de Microsoft. La mayor parte de esta huella de carbono se concentra en lo que se denomina Scope 3, que abarca los materiales de construcción de los centros de datos (como acero y cemento, conocidos por su alta contaminación), así como los bienes y servicios adquiridos, que se han disparado con el despliegue masivo de infraestructura de IA. Este Scope 3 representa alrededor del 96% de la huella total de Microsoft, superando ampliamente las emisiones directas de sus operaciones.

El problema no se limita a la construcción de los edificios, ya que estas instalaciones requieren mantenimiento constante. Las emisiones vinculadas a la electricidad han aumentado casi diez veces entre 2024 y 2025. Aunque la empresa destaca la reducción de emisiones directas, reconoce que la demanda eléctrica se ha disparado, lo que dificulta cubrirla completamente con energías renovables. Análisis independientes indican que el consumo eléctrico de Microsoft pasó de 23,6 TWh a 29,8 TWh, un incremento del 26%, en 2024. Se espera conocer las cifras independientes de 2025. Si en emisiones Microsoft supera a Panamá, en consumo eléctrico iguala a Irlanda, y se prevé que el consumo de la IA se dispare para 2030.

Debido a este auge y la creciente demanda de inteligencia artificial, Microsoft se está desviando del objetivo establecido en 2020, evidenciando la tensión entre ser una compañía líder en IA y cumplir con sus metas medioambientales. Este desafío no es exclusivo de Microsoft; la huella de carbono de Amazon aumentó un 16% el último año y la de Google un 18%. Aunque estas empresas siguen comprometidas con la sostenibilidad, la computación, que ya no es solo terrestre sino que se proyecta al espacio, implica enviar numerosos cohetes, con sus consecuentes emisiones. A pesar de esto, se busca un fin positivo, como la propuesta de Jeff Bezos de enviar toda la contaminación fuera de la Tierra para restaurar el estado previo a la Revolución Industrial.