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Dom, Jul

Desmayos por calor: La explicación científica de la lipotimia veraniega y cómo el calor afecta el flujo sanguíneo

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Las olas de calor intensifican el riesgo de desmayos y golpes de calor, situaciones que causaron miles de muertes en España. Entender por qué nuestro cerebro se "apaga" ante estas temperaturas es crucial para prevenir complicaciones. La lipotimia, o síncope por calor, es un mecanismo de defensa del cuerpo ante la reducción del flujo sanguíneo cerebral, pero es importante diferenciarla de otras condiciones más graves como el agotamiento o el golpe de calor.

Con la llegada de las olas de calor, los espacios públicos se vuelven propicios para desmayos o golpes de calor. Este no es un problema aislado, ya que en 2025 las altas temperaturas causaron 3.832 muertes en España, una cifra superior a los fallecidos en accidentes de tráfico. Una gran parte de estos problemas relacionados con el calor comienzan con el síncope por calor o lipotimia, que se manifiesta como mareo con visión borrosa y, en segundos, una pérdida total de la consciencia. Ante esto, surge la pregunta: ¿qué sucede exactamente en nuestro organismo para que el cerebro decida "apagarse"?

Para entender por qué nos desmayamos, es necesario consultar a la Sociedad Europea de Cardiología, que en su guía oficial define el síncope como una pérdida transitoria de consciencia debido a una disminución del flujo sanguíneo al cerebro durante unos instantes. Cuando nos exponemos a altas temperaturas, el cuerpo humano activa su mecanismo básico de refrigeración: la dilatación de los vasos sanguíneos. El objetivo es disipar el calor y enfriarnos, por lo que es común observar cómo las personas se sonrojan con el calor y se sienten más débiles debido a la caída de la presión arterial.

Además, si a esta bajada de tensión se suma el estrés de permanecer mucho tiempo de pie sin moverse o la deshidratación, la sangre tiende a acumularse en las piernas por efecto de la gravedad. Esto impide que el corazón bombee suficiente sangre hacia arriba y el cerebro, al verse momentáneamente privado de oxígeno y nutrientes, activa su sistema de emergencia, que es el desmayo. Al caer al suelo, la posición horizontal anula el efecto de la gravedad, permitiendo que el flujo sanguíneo regrese al cerebro y la persona recupere la consciencia.

Uno de los errores más comunes es agrupar todos los problemas de salud generados por el calor, y es importante diferenciarlos en las siguientes tres situaciones:

Síncope por calor: Es el desmayo breve causado por el "secuestro" de sangre en las extremidades debido a la vasodilatación y la deshidratación. Generalmente no deja secuelas graves si no hay contusiones importantes y la recuperación es rápida.

Agotamiento por calor: Este es un cuadro sistémico que ocurre cuando el cuerpo pierde mucho líquido a través del sudor. Se caracteriza por debilidad extrema, náuseas, dolor de cabeza y piel sudorosa, pero sin una alteración neurológica grave.

Golpe de calor: Esta es una urgencia médica vital que pone en riesgo la vida de una persona, ya que el termostato del cuerpo colapsa. En esta situación, la temperatura central alcanza o supera los 40 °C y aparece una disfunción grave del sistema nervioso con delirios, convulsiones e incluso coma.

Existen diversos factores que nos predisponen a estas situaciones, como las comidas copiosas. Después de un banquete veraniego, el cuerpo redirige una gran cantidad de flujo sanguíneo al sistema digestivo para procesar la comida. Con los vasos ya dilatados por el calor, el cerebro dispone de un margen muy estrecho de suministro sanguíneo. Esto puede hacer que una pequeña actividad física derive en mareo o desmayo, haciendo que las comidas ligeras sean casi una obligación en verano.

La edad también es un factor importante, ya que las personas más vulnerables a estas situaciones médicas son los mayores de 65 años. El envejecimiento atenúa el reflejo de la sed y ralentiza la respuesta vasomotora del cuerpo, lo que provoca que muchas personas se deshidraten sin sentir la necesidad de beber agua.

Para evitar llegar a una situación de este tipo, es fundamental mantener una buena hidratación a lo largo del día, haciendo hincapié en las personas vulnerables que deben beber aunque no tengan sed. Además, se recomienda evitar salir a la calle en las horas críticas del día con mayores temperaturas y optar por comidas ligeras para no forzar en exceso el organismo ante el calor.