Los centros de datos han emergido como un factor significativo en el incremento de los costos de electricidad en Estados Unidos. Una reciente subasta de PJM, el mayor operador eléctrico del país, ha resultado en un sobrecoste de 6.300 millones de dólares que se repercutirá en las facturas de los consumidores durante los próximos tres años, exacerbando la preocupación por la carga energética que estas infraestructuras imponen a la red.
La proliferación de centros de datos en Estados Unidos se ha convertido en un tema de gran relevancia y en motivo de descontento para una parte considerable de la población. Además de las preocupaciones ambientales, estas vastas infraestructuras representan una carga sustancial para la red eléctrica, lo que ha llevado a un aumento progresivo en las facturas de electricidad de los ciudadanos.
Según lo reportado por New York Times, PJM, el operador eléctrico, lleva a cabo anualmente una subasta en la que las empresas de energía presentan sus ofertas para suministrar electricidad durante los periodos de máxima demanda. Los resultados de la subasta más reciente ascienden a 6.300 millones de dólares, que se añadirán a la factura final de los clientes a lo largo de los próximos tres años.
PJM ha reconocido que, a pesar de los esfuerzos por ampliar la capacidad, la demanda de electricidad está creciendo a un ritmo superior al de la construcción de nuevas fuentes de generación. La entidad señala explícitamente a los centros de datos como el "principal motor" de este crecimiento, destacando que estas enormes infraestructuras se están desarrollando a una velocidad que la red eléctrica no puede igualar.
PJM es el operador de electricidad más grande de EE. UU., prestando servicio a 13 estados, incluyendo Virginia, que alberga el clúster de centros de datos más grande del mundo, con más de 650 instalaciones. Los 6.300 millones de dólares de sobrecoste se distribuirán entre 67 millones de hogares. Sin embargo, lo más preocupante es que este es solo el último de una serie de aumentos. Monitoring Analytics, la empresa que supervisa el mercado de PJM, indica que desde 2024, estas subastas ya han generado un incremento de 29.000 millones de dólares en las facturas de todos los clientes.
Los estados y las asociaciones de consumidores critican a PJM por la lentitud en la conexión de nuevas fuentes de energía, como la solar, la eólica o las baterías, soluciones que podrían aliviar la presión sobre la red. Un ejemplo reciente fue la ola de calor que tensionó la red hasta el punto de obligar a los centros de datos a activar sus generadores diésel. En estados como California o Texas, no se enfrentaron al mismo problema gracias a un extenso sistema de baterías que les permite almacenar energía para estas situaciones, una preparación que falta en la zona de PJM.
Dado que PJM depende de la Comisión Federal Reguladora de Energía, los estados tienen limitaciones para frenar estos aumentos de precios. Los gobernadores tienen las manos atadas, pero esto no implica una inacción total. En 2024, el gobernador de Pensilvania presentó una demanda contra PJM por el encarecimiento de la factura, lo que resultó en un acuerdo que estableció un límite al precio fijado en la subasta. Por su parte, el estado de Nueva York ha implementado una moratoria estatal que prohíbe la construcción de grandes centros de datos por un año, mientras se evalúa su impacto ambiental y energético.