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Mar, Jul

La controvertida final del Mundial: Un espectáculo de entretiempo que desató críticas y evidenció la influencia cultural estadounidense en el fútbol

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La final del Mundial entre Argentina y España se vio precedida por un espectáculo atípico que generó controversia. La intervención de celebridades de Hollywood y presentaciones musicales extensas opacaron el evento deportivo. La duración del intermedio superó ampliamente lo establecido, evidenciando una estrategia de la FIFA para adaptar el fútbol a los códigos culturales y comerciales de Estados Unidos, generando un debate sobre la esencia del deporte.

El preámbulo de un partido de fútbol tan importante como la final del Mundial fue inusual. Un reconocido actor de Hollywood divagó sobre el deporte de manera abstracta ante miles de espectadores, o millones si se considera la audiencia televisiva, que esperaban ver el encuentro entre Argentina y España sin mayores distracciones. Esto fue solo el inicio: el himno de España interpretado por instrumentos de viento y el de Argentina entonado por María Becerra fueron solo el aperitivo.

El protagonista de 'Misión: Imposible' repasó los "más de treinta días" del torneo y afirmó que el fútbol es "un lenguaje que se habla sin palabras". No era su primera experiencia en este tipo de puestas en escena, ya que había realizado un número acrobático en la clausura de los Juegos Olímpicos de París 2024. La reacción en redes sociales fue inmediata, con muchos espectadores calificando la intervención de "vergonzosa" y "ridícula", mientras que medios internacionales se refirieron directamente al famoso "cringe".

Los himnos también tuvieron una gran presencia: Jennifer Hudson cantó el himno de Estados Unidos; la banda Spanish Brass interpretó el himno español con metales; y María Becerra entonó el himno argentino. Previamente, Robbie Williams y Nicole Scherzinger habían interpretado 'Desire', el himno oficial de la FIFA, con Laura Pausini sumándose para la parte en español.

La FIFA había insistido en que el espectáculo de entretiempo no excedería los once minutos. Sin embargo, cuando el show concluyó, el descanso completo había rondado los 27 minutos, casi el doble del límite de quince minutos establecido por el reglamento. El cartel de artistas había generado escepticismo incluso antes de que nadie subiera al escenario. Robert Smith, líder de The Cure, resumió su opinión en la cuenta oficial de la banda con un lacónico "Aaaaaaaagh", seguido de hashtags como "panycirco". La BBC confirmó de antemano que no retransmitiría el espectáculo, tal como había hecho con la ceremonia de apertura de Qatar 2022.

Madonna abrió el show desde el interior de un balón gigante y luego subió a un vehículo pilotado por Ronaldo y Ronaldinho, en una versión febril de la Mystery Machine. BTS interpretaron 'Dynamite', Shakira el himno de rigor y The Electric Mayhem, la banda de Muppets en la que milita Animal, tocaron 'Seven Nation Army'. Justin Bieber entonó una balada acústica poco acorde con la energía general de la final, y Los Muppets de Barrio Sésamo regresaron junto a Coldplay y un coro infantil de Staten Island para cerrar el espectáculo.

La final representa el segundo intento de la FIFA por consolidar el fútbol en Estados Unidos. Según El País, esta vez, en lugar de "futbolizar" a los estadounidenses, han sido los códigos culturales del país los que se han impuesto al fútbol. Las criticadas pausas de hidratación, inéditas en el deporte y presentadas como una medida médica, son en la práctica interrupciones publicitarias similares a las de los deportes arraigados en Estados Unidos. Esta tensión cultural se manifestó en las transmisiones de Fox Sports, donde el exfutbolista estadounidense Alexi Lalas y el francés Thierry Henry tuvieron diferencias de opinión sobre cómo debía entenderse el juego.

La FIFA no ha ocultado sus intenciones financieras con este Mundial, a pesar de intentar disimularlo con coros infantiles. Gianni Infantino, el presidente de la organización, ha comparado abiertamente el torneo con el Super Bowl, presumiendo de una audiencia equivalente a "104 Super Bowls" en un mes. Durante todo el torneo, las pausas de hidratación, pensadas por motivos médicos, se transformaron en más de seiscientos minutos de espacios publicitarios adicionales.

La prolongación del tiempo de descanso, criticada por vulnerar el límite del IFAB, añade un riesgo médico real para los futbolistas: el enfriamiento muscular tras una interrupción tan larga. La FIFA llevaba tres décadas intentando sin éxito que el fútbol calara entre el público estadounidense. Con lo visto en la final, ha decidido que el fútbol se asemeje un poco más a lo que ese público ya consume. Por el momento, España es la campeona del título sin dudas, pero quedan cuestiones sobre el futuro del torneo que se resolverán, precisamente, en España dentro de cuatro años. Cabe recordar que para las ediciones de 2030 y 2034, Netflix, Disney y YouTube ya negocian los derechos de retransmisión. A la FIFA se le pueden reprochar muchas cosas, pero no que no ponga sus intenciones claras sobre la mesa.