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Mar, Jul

La industria alimentaria se adapta al auge de Ozempic con productos 'GLP-1 friendly'

Tecnologia
Contrario a la creencia popular de que Ozempic impactaría negativamente a los ultraprocesados, la industria alimentaria ha demostrado su capacidad de reinvención. Con el surgimiento de fármacos agonistas de la GLP-1, ha nacido la categoría de alimentos 'GLP-1 friendly', diseñados para quienes usan estos medicamentos o buscan perder peso. Sin embargo, expertos advierten que muchos de estos productos procesados, a pesar de su marketing, pueden no ser tan saludables como se presentan.

Quienes pensaron que la popularidad de Ozempic golpearía a los fabricantes de productos ultraprocesados estaban equivocados. La experta en tecnología de los alimentos, Beatriz Robles, ha señalado en la SER que la industria alimentaria se reinventa constantemente. Como resultado del éxito de Ozempic y otros fármacos agonistas de la GLP-1, han surgido los alimentos 'GLP-1 friendly', publicitados para quienes consumen estos medicamentos o buscan adelgazar por otros medios. El término fue inicialmente utilizado por nutricionistas para referirse a los alimentos que deberían formar parte de la dieta de los usuarios de Ozempic.

Sin embargo, la industria alimentaria ha identificado una oportunidad, transformando ultraprocesados clásicos en supuestas opciones 'GLP-1 friendly'. Estas no solo prometen un aporte adecuado de nutrientes, sino que también facilitan la vida al evitar la necesidad de cocinar. Con estrategias de marketing adecuadas, se ha generado un fenómeno similar al de las etiquetas de alimentos ricos en proteínas o la tendencia de los superalimentos exóticos. Los superalimentos tradicionales, aunque nutritivos, carecen del mismo impacto en redes sociales.

Antes de entender los alimentos 'GLP-1 friendly', es crucial saber qué es la GLP-1. Es una hormona que se sintetiza naturalmente en los intestinos, generalmente después de comer. Su función es doble: por un lado, controla los niveles de glucosa al estimular la producción de insulina y disminuir la de glucagón. Por otro lado, reduce el apetito actuando directamente en el cerebro y ralentizando el vaciado gástrico, lo que prolonga la sensación de saciedad.

El principal inconveniente de la GLP-1 es su corta vida media, de pocos minutos, ya que una enzima la degrada rápidamente en el torrente sanguíneo. Aquí es donde entran en juego los análogos de la GLP-1, como Ozempic. Estos fármacos replican el efecto de la GLP-1, pero con mayor duración. Originalmente, se desarrollaron para pacientes con diabetes.

No obstante, su efecto sobre la saciedad llevó a que también se comenzaran a usar para tratar el sobrepeso, ya sea bajo supervisión médica o por automedicación. Esta situación ha impulsado a la industria alimentaria a adaptarse.

Principalmente, Ozempic y otros análogos de la GLP-1 contribuyen a la pérdida de peso al reducir el apetito. Por ello, los nutricionistas aconsejan a quienes los consumen ajustar su alimentación. Al comer menos, es fundamental optimizar la ingesta de nutrientes. Si el apetito permite comer solo tres platos al día, estos deben concentrar todos los requerimientos nutricionales diarios.

Los expertos enfatizan la importancia de la proteína y la fibra. La proteína es esencial para mantener la masa muscular. En un déficit calórico, el organismo quema reservas de grasa, pero si estas no son suficientes, también consume tejido muscular. Para evitar una pérdida excesiva de masa muscular, es crucial un buen aporte de proteína y ejercicio de fuerza.

El vaciado gástrico lento, aunque beneficioso para la saciedad, puede causar estreñimiento. Por eso se recomienda el consumo de fibra. La nutricionista Lauren Manaker sugiere salmón y huevos como fuentes de proteína, ricos en otros nutrientes. Para la fibra, aconseja ciruelas pasas y bayas. Además, para el malestar estomacal que a veces provocan estos medicamentos, recomienda probióticos y jengibre, sin olvidar la importancia de la hidratación.

Estos serían los alimentos 'GLP-1 friendly' básicos. Sin embargo, la industria alimentaria ha ido más allá.

Cuando el apetito disminuye, a menudo también lo hace el deseo por ciertos ultraprocesados. Por ello, muchas marcas han lanzado alimentos procesados 'GLP-1 friendly', presentándolos como opciones saludables que aportan fibra y proteínas. Sin embargo, esto puede asemejarse al greenwashing, donde pequeñas acciones ambientales desvían la atención de prácticas perjudiciales. En este caso, se enfoca la atención en proteínas, fibra y vitaminas, mientras se descuidan otros nutrientes. El nutricionista Juan Revenga, en un artículo para El País, cita dos ejemplos.

Nestlé ha introducido su marca Vital Pursuit de alimentos 'GLP-1 friendly', que incluye una pizza de coliflor con el 32% de la proteína recomendada. Esto es útil para quienes comen poco, pero también contiene el 40% de la cantidad máxima de sodio y grasas saturadas. Con un par de estos platos al día, se podría superar fácilmente el límite. También menciona los batidos de Smoothie King. Uno de vainilla aporta una buena cantidad de proteína y fibra sin azúcares añadidos, pero contiene más calorías, sodio y colesterol que un dónut.

Cabe destacar que la mayoría de quienes compran estos productos no usan Ozempic ni otros análogos de la GLP-1. Simplemente, se han sumado a la tendencia de las etiquetas 'GLP-1 friendly', al igual que en su momento lo hicieron con productos caros que, en realidad, no son más beneficiosos que alimentos básicos como el queso cottage, la mantequilla de cacahuete o los huevos, pero sí mucho más costosos.