Un estudio de economistas estadounidenses sugiere que la felicidad derivada de los triunfos deportivos puede hacer que las personas sean más generosas y arriesgadas en sus decisiones económicas. Esta investigación explora cómo el estado de ánimo, influenciado por eventos como los partidos de fútbol, impacta directamente en la disposición a gastar, donar o apostar. Los hallazgos podrían tener implicaciones sorprendentes para situaciones cotidianas, como negociar un aumento salarial.
Si ha estado considerando la posibilidad de solicitar un aumento de sueldo a su superior, podría ser el momento oportuno. Especialmente si su jefe es aficionado al fútbol y seguidor de la Selección española. Esta afirmación se basa en un estudio realizado por economistas de Estados Unidos, quienes han establecido una clara correlación entre la felicidad que generan los logros del equipo favorito de una persona y su inclinación a ser más generosa o a asumir mayores riesgos en cuestiones económicas. El deporte, en particular el fútbol, evoca pasiones que a menudo se entrelazan con el ámbito de los negocios.
La pregunta de "¿Por qué tomamos ciertas decisiones?" fue el punto de partida para un grupo de economistas estadounidenses, entre ellos Judd Kessler de la Universidad de Pensilvania y Andrew McClellan de la Universidad de Chicago. Su objetivo era precisar la conexión entre el estado de ánimo de un individuo y sus determinaciones financieras. Los investigadores señalan que, mientras se aconseja a las personas enojadas "reflexionar" antes de actuar impulsivamente, rara vez se considera cómo la felicidad incidental puede influir en sus comportamientos o donaciones.
Esta investigación tiene una profunda relación con el deporte. En España, un éxito deportivo puede generar un gran entusiasmo en miles de personas y elevar el ánimo general del país. La victoria de un equipo dispara los niveles de dopamina, un hecho que Kessler y su equipo conocían bien. Por ello, en 2013, se dirigieron a un bar en el Upper East Side de Nueva York con un grupo de aficionados al fútbol americano para observar partidos en vivo.
El propósito de esta observación era llevar a cabo una investigación científica de una manera poco convencional. Los economistas expusieron a los participantes a dos partidos de la NFL en vivo. El primer encuentro, en diciembre de 2013, fue entre los Dallas Cowboys y los Philadelphia Eagles. El segundo, en enero de 2014, enfrentó a los New Orleans Saints y los Philadelphia Eagles. Durante las pausas publicitarias, los economistas distribuyeron cuestionarios para evaluar el impacto emocional del partido en los sujetos (principalmente si se sentían más o menos felices) y luego una serie de preguntas relacionadas con su disposición a realizar donaciones, comprar artículos o hacer apuestas. Este no era un ejercicio meramente teórico; había dólares reales en juego con los que los investigadores compensaban a los participantes por su tiempo.
Los resultados confirmaron lo que el sentido común sugiere: cuando el entrevistado se sentía exultante por el buen desempeño de su equipo, mostraba menos reparos a la hora de donar o gastar dinero. Aunque esto pueda parecer obvio, los investigadores enfatizan la diferencia entre una intuición basada en la experiencia y un estudio con parámetros académicos que la valide. Dado que se trata de factores que influyen en decisiones económicas, este matiz no es insignificante. Los investigadores explicaron: "Hemos observado que lo que sucede en el juego influye en la felicidad incidental de los sujetos, y que los cambios dan lugar a variaciones predecibles en sus decisiones". Aseguran haber desarrollado un sistema que incorpora el estado de ánimo en los modelos económicos. Como dato relevante, los partidos alteraron el estado emocional del 81% de los sujetos.
El estudio fue más allá. Los resultados se publicaron inicialmente en junio de 2020 y, hace unos meses, en Cambridge University Press. En su artículo, Kessler y sus colaboradores confirman que "los cambios de felicidad incidental afectan de manera significativa" la mayoría de las decisiones económicas (dos de las cuatro incluidas en el cuestionario) y que las personas más felices son las que más donan a ONG, gastan en bienes de consumo y asumen mayores riesgos. El artículo de 2020 detalla: "Observamos variaciones en las decisiones económicas que tomaron los participantes a lo largo del juego. 30 de los 64 participantes (47%) cambian la cantidad que deciden donar; 36 de 64 participantes (56 %) modifica la cantidad máxima que están dispuestos a pagar por un bien de consumo, y exactamente el mismo número, 36 de los 64 participantes (56 %), cambian la cantidad máxima que están dispuestos a pagar por una lotería".
Los economistas son claros respecto a la solidez de esta relación. Kessler y sus colegas afirman: "Observamos que cuando el estado de ánimo de los sujetos mejora, cuando afirman sentirse más felices, donan más a organizaciones benéficas y pueden mostrarse más dispuestos a pagar más por un bien, ser menos reacios al riesgo y mostrarse más confiados". Concluyen que "una persona que se encuentra de buen humor puede modelarse como equivalente a una persona que se siente más rica".