Un inusual avistamiento en el Cabo de Gata, Almería, desveló la presencia del Helios 11, un yate solar diseñado y construido por el aventurero finlandés Lukas Sjöman. Esta embarcación, de bajo coste y propulsión completamente solar, ha completado una travesía de miles de kilómetros por Europa, demostrando una alternativa sostenible y económica a los yates tradicionales.
Bañistas que buscaban aliviar las altas temperaturas en los alrededores del Cabo de Gata el domingo pasado, observaron con asombro una embarcación inusual. Navegaba cerca de la orilla, con un casco más bajo de lo normal y un motor extremadamente silencioso. Carecía de mástil y puente de mando visible. Algunos pensaron que era una narcolancha, otros incluso un submarino. No era ninguna de estas opciones. Lo que cruzaba Las Salinas era el Helios 11.
Cuando una patrullera de la Guardia Civil, también extrañada por el aspecto del barco, se acercó a inspeccionar la embarcación en la playa El Zapillo, solo encontró paneles solares y baterías.
La persona a bordo era Lukas Sjöman, un aventurero, diseñador y constructor finlandés del yate más sostenible que surcará las costas andaluzas este verano. Lo construyó él mismo, sin astillero, en un cobertizo de su casa, y su precio no superó el de un coche modesto.
Como el propio Sjöman relata en los videos de su canal de Youtube, tardó unos 200 días en tener listo el casco, hecho con una estructura de contrachapado marino y fibra de vidrio. El resultado es un yate de 11 metros de eslora y 2,4 de manga, con un peso cercano a 1,5 toneladas. En su interior hay espacio para algunas comodidades, incluyendo una cocina eléctrica, una nevera ligera y un baño con cisterna, lo suficiente para vivir a bordo, pero sin los lujos que suelen equipar los yates de los millonarios.
Sin embargo, la obsesión de Sjöman no es navegar por los puertos más exclusivos del Mediterráneo emulando a los superyates de los jeques árabes. Su objetivo era crear un barco lo más sostenible posible. Para lograrlo, solo tuvo que hacer una cosa: mirar al cielo. Todo el techo del Helios 11 está cubierto de paneles solares, y, según comenta en su canal, alcanza una potencia cercana a los 6 kW y ya tiene prevista una ampliación a 40 kW. El sistema funciona a 48 voltios y carga las baterías mientras el barco navega.
El motor eléctrico, apoyado por los paneles solares, permite una navegación casi infinita, ya que no necesita parar a repostar como las alternativas con motores diésel o híbridos. Sjöman asegura que el barco consume navegando menos que una licuadora doméstica. En un día normal, recorre unas 145 millas, unos 270 kilómetros. Con mal tiempo, el descenso en la capacidad de carga de sus baterías y la mayor exigencia de potencia durante la navegación para sortear las tormentas, la cifra puede bajar hasta las 40 millas (unos 70 km al día).
¿Y cuál es la mejor forma de probar que un barco realmente funciona? Efectivamente, echándose a la mar. Sjöman inició una travesía de miles de kilómetros para demostrar que el Helios 11 es una alternativa viable para construir yates a bajo precio y con sistemas de propulsión que no dependen de combustibles fósiles.
La ruta del Helios 11 comenzó en Finlandia y descendió por ríos y canales, atravesando varios países de Europa hasta llegar al Mediterráneo. Sjöman llegó a Ibiza tras recorrer unos 5.700 kilómetros sin repostar. Desde ahí, continuó su particular crucero por el Mediterráneo, acercándose a la costa andaluza: Mazarrón, Cabo de Gata y ahora Almería.
El viaje no ha sido perfecto. Cuando se encontraba fondeado en la costa de San Carles de la Rápita (Tarragona), le robaron el bote auxiliar. Así que tuvo que construir otro para seguir porque el Helios 11 no puede fondear en playas poco profundas o en muelles pequeños para reabastecerse de víveres, por lo que sin el bote el finlandés se quedaba "incomunicado" a bordo. La energía solar resuelve el combustible. No resuelve la logística ni los imprevistos de navegar solo.
Los actuales superyates priorizan el confort y el lujo náutico sobre las emisiones de sus motores. Las pocas alternativas híbridas que combinan motores eléctricos y diésel están orientadas a obtener una navegación y fondeo más silencioso, no a reducir las emisiones.
Según el informe 'La desigualdad de las emisiones de carbono mata' elaborado por Oxfam Internacional, los yates de los milmillonarios más ricos generaron en un solo año una huella de carbono equivalente a 860 años de emisiones de una persona media. El problema de estas embarcaciones es que, como pusieron de manifiesto los superyates incautados a los millonarios rusos por la guerra de Ucrania, deben mantener sus motores en marcha para alimentar el aire acondicionado que impide que los materiales nobles del interior se deterioren, generando un consumo de combustible de varios miles de dólares al día.