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Vie, Ago

Multa a vecino de Mataró por mejorar el espacio público: un debate sobre la iniciativa ciudadana y la burocracia

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Un vecino de Mataró, frustrado por la falta de mantenimiento en su calle, decidió plantar árboles y reparar mobiliario urbano, invirtiendo su propio dinero y tiempo. Sin embargo, su iniciativa fue sancionada con una multa de más de 1.700 euros por el ayuntamiento, argumentando la alteración no autorizada del dominio público. Este caso reabre el debate sobre la "guerrilla verde" y los límites de la acción ciudadana frente a la burocracia.

¿Qué ocurre cuando un barrio o una calle se deteriora por la falta de mantenimiento urbanístico? En Mataró, Barcelona, Miquel, un residente de la calle del Cós, decidió intervenir directamente. Tras años de quejas documentadas que comenzaron en 2019 sobre el descuido del entorno, y después de esperar mil días sin respuesta de su Ayuntamiento, tomó la iniciativa. Compró y plantó cinco árboles en alcorques vacíos por 34,40 euros, lijó y pintó dos bancos públicos de madera en mal estado, y reemplazó baldosas rotas por piezas nuevas, creando un espacio más habitable para su comunidad, todo con sus propias herramientas.

La respuesta administrativa no tardó en llegar. Inspectores de Mataró levantaron un acta del "desastre" y emitieron una multa de 1.733,39 euros. El consistorio justificó la sanción basándose en la Ordenanza de la Vía Pública local, que protege el "dominio público" de cualquier modificación no autorizada por los canales burocráticos. Lo más sorprendente es que el monto de la sanción incluye el coste operativo de las brigadas municipales para revertir las mejoras, es decir, arrancar los árboles plantados, deshacer los arreglos del pavimento y restaurar la calle a su estado original.

La ciencia respalda la importancia de los árboles urbanos. La temperatura del aire diurna es significativamente menor bajo un dosel arbóreo, y para un enfriamiento drástico, una calle necesita al menos un 40% de cobertura arbórea. Las calles con árboles son, en promedio, 1 °C más frescas en el aire ambiental, y la sombra directa puede reducir la temperatura hasta 10 °C en comparación con el asfalto expuesto al sol. Además, los árboles urbanos filtran partículas finas (PM2.5), lo que disminuye la incidencia de asma y enfermedades respiratorias. Se ha demostrado también que la presencia de árboles en calles densas, como la de Mataró, reduce el cortisol y mejora la salud mental de los vecinos, promoviendo un ambiente más verde y menos estresante.

Numerosos macroestudios sobre ciudades europeas han comparado la mortalidad por islas de calor, concluyendo que un tercio de las muertes prematuras podrían evitarse si se alcanzara un 30% de cobertura arbórea. Se ha medido la equidad arbórea y existen portales que monitorean con termografías las problemáticas en ciertas áreas. La infraestructura verde plantada por los ciudadanos resulta ser más eficiente y económica de mantener a largo plazo que la refrigeración artificial.

Sentarse en un banco bajo una copa frondosa puede suponer hasta 12 grados menos de temperatura respecto al asfalto expuesto al sol, una diferencia crucial durante las olas de calor. Las plantas conservan la fauna local, brindan refugio a pájaros e insectos polinizadores, mejoran el bioma del barrio, filtran el aire contaminado de los vehículos y aumentan la habitabilidad de calles grises. Al parecer, la denuncia de otro ciudadano en agosto de 2024 sobre las acciones de Miquel fue el detonante del expediente sancionador. Miquel ha impugnado legalmente la sanción, defendiendo su obra civil y argumentando que las mejoras estéticas y de habitabilidad no han causado ningún daño al patrimonio público. Miquel afirma que "en ocasiones parece más seguro dejar que un banco se pudra, que un alcorque permanezca vacío y que una acera continúe deteriorándose que intentar arreglarla por iniciativa propia".

Este caso se suma a otros ejemplos de "guerrilla verde". Claudio Trenta, un jubilado de 72 años en Barlassina (Italia), tapó un gran socavón en un paso de cebra que el ayuntamiento ignoraba, siendo multado con 882 euros y ordenado a reabrir el agujero. En Viña del Mar, Chile, una vecina, preocupada por un posible incendio forestal, desmalezó una quebrada tras la negativa municipal y fue multada con 180.000 pesos chilenos por "disposición ilegal de podas y escombros". Incluso el músico Rod Stewart fue reprendido públicamente por tapar baches en su calle. Casos similares han ocurrido con Arnold Schwarzenegger. El movimiento "guerrilla gardening" busca rehabilitar vertederos y zonas abandonadas, transformándolas en parques o granjas comunitarias, a menudo enfrentando multas por cultivar sin los permisos agrícolas comerciales correspondientes. Los artículos sobre bienes patrimoniales tipifican la manipulación de residuos, la alteración o la colocación de carteles sin permiso en mobiliario urbano. Lo que está claro es que, en plena ola de calor, el asfalto quema, pero la burocracia quema más, a juzgar por el coste que se impone a cualquier intento ciudadano de mejorar su entorno habitable.