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Sáb, Jul

La Energía Undimotriz Avanza: Certificación Histórica para el Convertidor de Olas C4 de CorPower Ocean

Tecnologia
La energía undimotriz, un campo prometedor pero con desafíos persistentes, ha alcanzado un hito significativo. El convertidor de energía C4 de CorPower Ocean ha recibido la primera certificación de prototipo por Det Norske Veritas, validando su resistencia, fiabilidad y seguridad. Este logro es crucial para la viabilidad comercial de la energía de las olas, abriendo la puerta a futuras inversiones y el desarrollo de parques energéticos en Portugal y Escocia.

Mientras que algunas energías renovables como la solar o la eólica están impulsando la descarbonización, otras como la undimotriz aún no han explotado su potencial. Las olas poseen una capacidad energética inmensa, un hecho bien conocido en países insulares como Japón y regiones con costas bravas como Galicia. Aunque existen instalaciones como la de Mutriku, su escala y rendimiento son limitados. Para que la energía undimotriz avance, se requiere una tecnología altamente fiable capaz de sustentar grandes plantas y una validación externa. En este contexto, destacan dos ubicaciones y una empresa: Portugal y Escocia, ambas colaborando con la compañía sueca CorPower Ocean.

El invento de CorPower Ocean es el convertidor de energía C4, que mide nueve metros de diámetro, 18 metros de altura y pesa aproximadamente 100 toneladas. Desde 2023, está instalado y operativo en fase de pruebas a cuatro kilómetros de la costa de Aguçadoura, en el norte de Portugal, a una profundidad de 45 metros. Este dispositivo ha logrado un hito histórico para la energía de las olas: su C4 ha obtenido el primer certificado de prototipo otorgado por Det Norske Veritas, la entidad de referencia global en energías offshore.

Esta certificación significa, en esencia, que la tecnología cumple con los requisitos de resistencia, fiabilidad y seguridad. El proceso incluyó la revisión y aprobación del desarrollo conceptual, la ingeniería de detalle, el análisis de resistencia y fatiga estructural, la fabricación, el montaje, las pruebas en seco y la instalación. Lo más notable es que se ha validado su rendimiento incluso en tormentas con olas de hasta 18,5 metros.

La importancia de este avance radica en que la energía undimotriz ha sido durante más de medio siglo la asignatura pendiente de las energías renovables, con un rendimiento muy inferior y una explotación significativamente menor que la eólica o la solar. Que una entidad certificadora independiente haya dado su aprobación indica que la tecnología está preparada para la producción comercial en términos de desempeño y seguridad. Esto allana el camino para la materialización de proyectos una vez que se consiga la inversión necesaria. Si la tecnología es fiable, resulta más sencillo persuadir a las entidades financieras y de inversión para que apuesten por ella.

Desde que los primeros prototipos fueron patentados en 1981 por los ingenieros Laithwaite y Salter, otros países como Japón, España e Italia han intentado desarrollar esta energía sin demasiado éxito. La undimotriz ha permanecido estancada en la fase experimental, sin lograr el salto comercial. Entre los desafíos se encuentra la imprevisibilidad de las olas, que varían en altura, ritmo y dirección. Además, el riguroso entorno marino complica el diseño y el mantenimiento de los dispositivos.

La certificación no es la etapa final, sino el inicio de su implementación comercial. CorPower ya está desarrollando sus dos primeros parques comerciales, uno en Portugal y otro en Escocia, con el objetivo declarado de establecer la energía de las olas como la tercera gran fuente renovable, junto a la eólica y la solar. Si se cumplen las previsiones, estos parques entrarán en operación entre 2027 y 2029. En ese momento, la energía undimotriz podrá contribuir a la red eléctrica. La empresa sueca no se detiene aquí, ya que su próximo modelo, el C5, está pendiente de certificación.

Sin embargo, es importante recordar que lo certificado es un prototipo, no un dispositivo fabricado en serie, lo cual es el siguiente paso esencial para la producción a gran escala. Además, plantas más antiguas como la de Mutriku en Gipuzkoa (en funcionamiento desde 2011) han demostrado que esta energía produce bastante menos electricidad de la esperada en comparación con la eólica o la solar, con un rendimiento del 11%. Por lo tanto, queda por ver si estos nuevos parques cumplirán las expectativas de rendimiento.