Un nuevo informe de Microsoft revela que, si bien el 17,8% de la población mundial en edad laboral utiliza inteligencia artificial, la adopción es muy dispar. Diez países, principalmente economías digitalizadas, encabezan el uso, mientras que muchas naciones en desarrollo se rezagan. Esta brecha digital subraya las desigualdades existentes en el acceso a la tecnología.
La llegada de la inteligencia artificial generó la preocupación inicial de que podría desplazar empleos, aunque la realidad actual sugiere un aumento en la carga de trabajo. La habilidad para utilizar la IA se ha vuelto crucial en diversas profesiones, variando su relevancia según el sector laboral.
Sin embargo, la penetración de la IA difiere significativamente a nivel global. El informe de difusión de IA de Microsoft, que monitorea 100 países para el primer trimestre de 2026, indica que el 17,8% de la población mundial en edad laboral la utiliza. De este porcentaje, diez países destacan como líderes, mientras que muchos otros se encuentran en la retaguardia. Es importante señalar que el estudio de Microsoft se basa en telemetría anonimizada de sus propios productos, lo que podría subestimar la adopción en usuarios que emplean únicamente otras herramientas de IA.
Visual Capitalist ha adaptado el informe de Microsoft en una infografía que ilustra el uso de la IA por países, utilizando tonos amarillos para alta adopción y morados para baja. Esta representación ofrece una visión cuantitativa del uso real de las herramientas de IA generativa.
La adopción de la IA está intrínsecamente ligada a la productividad laboral y la competitividad. Microsoft, por ejemplo, relaciona el impacto de la IA en el empleo, destacando que el trabajo de desarrolladores en EE. UU. alcanzó un récord de 2,2 millones en 2025, un incremento del 8,5% anual. La disparidad en el uso de la IA entre países se explica por el acceso desigual a esta tecnología, constituyendo una brecha digital que amplifica las desigualdades preexistentes.
Entre los países que lideran la adopción de la IA, Emiratos Árabes Unidos sobresale con un 70% de su población en edad laboral utilizando inteligencia artificial, con un crecimiento que cuadriplica el promedio mundial. Le siguen Singapur (63%) y un grupo de naciones altamente digitalizadas, en su mayoría europeas: Noruega (49%), Irlanda y Francia (48% cada uno), España (44%), Nueva Zelanda (43%), y Reino Unido y Países Bajos (42%). Catar cierra el top 10, empatado con Países Bajos. El patrón es claro: se trata de economías moderadamente ricas, con excelente conectividad a internet y gobiernos que han invertido en infraestructura digital durante años.
No obstante, la mayoría de los países se encuentran muy por debajo de estas cifras. Un ejemplo inesperado es Estados Unidos, con solo un 31% de cuota, a pesar de ser la cuna de gigantes como Gemini de Google, Claude de Anthropic o ChatGPT de OpenAI. Construir inteligencia artificial es diferente a adoptarla; la clave reside en una infraestructura digital homogénea, políticas estatales de adopción e igualdad territorial, factores donde estados pequeños como EAU o Singapur poseen ventajas estructurales.
En la cola de la adopción se encuentran muchos países de África, Asia Central y Latinoamérica, con cuotas de apenas un dígito o poco más: Venezuela 10%, Rusia 10%, Marruecos 12%, Bolivia 13%, entre otros. La brecha digital entre el Norte y el Sur Global se manifiesta con un 27,5% de uso en el primero frente a solo el 15,4% en el segundo. La IA se expande, pero de manera heterogénea, favoreciendo a aquellos que ya estaban avanzados en digitalización.
Es crucial recordar que, al basarse en la telemetría de productos de Microsoft, este indicador puede subestimar la adopción real en mercados donde predominan otros proveedores. Un caso notable es China, cuyo ecosistema de IA cuenta con potentes productos locales como Baidu, Alibaba, Deepseek o Moonshoot y su impresionante Kimi K3.