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Vie, Jul

Nuevo estudio de Oxford cuestiona la existencia de la energía oscura y la expansión acelerada del Universo

Tecnologia
Un equipo de científicos de la Universidad de Oxford ha propuesto una controvertida teoría: la energía oscura no existe. Esta hipótesis desafía el modelo cosmológico actual, sugiriendo que la aparente expansión acelerada del Universo podría ser un espejismo derivado de la medición de supernovas. La propuesta ha generado un intenso debate en la comunidad científica, con opiniones divididas sobre su validez.

Los astrónomos han dedicado décadas a intentar descifrar los enigmas de la materia y la energía oscura. Sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad de Oxford ha presentado una solución sumamente controvertida: no hay nada que buscar, porque la energía oscura no existe. Naturalmente, las reacciones no se han hecho esperar. Algunos investigadores consideran que es una solución interesante que merece ser explorada con mayor profundidad. Otros, por el contrario, creen que no se han aportado pruebas suficientes para desestimar un modelo cosmológico completo. Al fin y al cabo, existen muchos más indicios de la existencia de energía oscura de los que ellos se han propuesto refutar.

La materia y la energía oscuras surgieron como una solución al problema de la expansión del Universo. Este fenómeno implica que las galaxias se alejan cada vez más unas de otras, no porque se desplacen de su ubicación, sino porque el espacio entre ellas se ensancha. Es comparable a lo que sucede con un globo al que se le pintan varios puntos: cuanto más se infla el globo, más se separan los puntos. Actualmente, no solo sabemos que el Universo se expande, sino que también comprendemos que esta expansión es acelerada, ya que la velocidad a la que se expande es mayor si medimos galaxias cercanas que si nos enfocamos en puntos del Universo más próximos al Big Bang.

Todo esto se mide como cualquier velocidad: distancia entre tiempo. Las distancias se calculan utilizando las supernovas Ia como referencia, ya que poseen un brillo muy característico que actúa como un faro y permite mapear el Universo. Los autores del estudio recién publicado también emplearon supernovas para sus propios cálculos, pero se concentraron en uno de los catálogos más actualizados. En este, observaron que las supernovas más jóvenes presentan un brillo más tenue, lo que podría haber llevado a los científicos a sobreestimar su distancia, generando la idea errónea de una expansión acelerada del universo.

Según la Teoría de la Relatividad General, lo esperable sería que la expansión del Universo se desacelerara, dado que las galaxias experimentan la atracción gravitatoria de sus vecinas, lo que debería actuar como un freno. Sería similar a la velocidad de una pelota lanzada hacia arriba: poco a poco, la gravedad terrestre la ralentiza hasta que llega un punto en que se detiene y cae. Sin embargo, esto no ocurre. Debe haber algo revirtiendo este efecto, y es aquí donde entra en juego la energía oscura, que ejercería una presión negativa que evita el colapso debido a esta atracción gravitacional y, a la vez, acelera cada vez más la expansión. Ahora bien, ¿de dónde procede esa energía oscura? Nadie lo sabe, al igual que nadie ha encontrado pruebas sólidas sobre la existencia de materia oscura.

No es la primera vez que este equipo de científicos de la Universidad de Oxford se opone a la hipótesis de la energía oscura. Inicialmente, señalaron que los cálculos sobre la expansión acelerada del Universo podrían contener errores estadísticos y que, si estos se resolvieran, no sería necesario postular la existencia de la energía oscura. No obstante, no aportaron muchas pruebas sobre esos supuestos errores. Ahora, con su nuevo estudio, han arrojado algo más de luz, lo que ha intensificado la polémica.

En declaraciones a New Scientist, el astrónomo de la Universidad de Bielefeld Dominik Schwarz indica que le parece una investigación muy interesante, ya que podría explicar el origen de todas las discrepancias que hicieron necesaria la hipótesis de la energía oscura. En contraste, Joshua Frieman, del Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC de Estados Unidos, comenta en el mismo medio que se dispone de pruebas sobre la aceleración de la expansión del Universo procedentes de múltiples fuentes, incluyendo otros conjuntos de datos de supernovas, mediciones de la estructura a gran escala y la radiación cósmica de fondo de microondas. Por lo tanto, el análisis de supernovas por sí solo no es suficiente para desmentir nada.

Lógicamente, serán necesarias más pruebas, tanto a favor como en contra de la energía oscura. Por el momento, parece que los defensores de su existencia llevan la delantera, mientras que quienes opinan lo contrario siguen siendo considerados polémicos.