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Vie, Jul

Descubren en Cova Dones, Valencia, el mayor conjunto de inscripciones latinas en una cueva-santuario romana del Imperio

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La Cova Dones en Millares, Valencia, ha revelado un hallazgo arqueológico sin precedentes: 120 inscripciones latinas, la mayoría del siglo I-II d.C., que la posicionan como la cueva-santuario con más grabados de este tipo en todo el Imperio Romano. Este descubrimiento, a cargo de las universidades de Alicante y Zaragoza, sugiere que la cueva fue un importante centro de culto femenino dedicado a una diosa conocida como 'Domina', 'la Señora'. Los vestigios encontrados ofrecen una visión única sobre las prácticas rituales y la participación de las mujeres en la antigüedad.

A simple vista, la Cova Dones, ubicada en Millares, Valencia, parece una enorme gruta, pero a lo largo de los años ha demostrado ser un auténtico tesoro arqueológico para los historiadores. Cada vez que los espeleólogos exploran sus muros, encuentran nuevas sorpresas. En 2023, se confirmó la presencia de uno de los mayores conjuntos de arte rupestre paleolítico de la península; en 2024, se localizó un santuario romano oculto a más de 200 metros de profundidad; y en 2025, se identificaron más vestigios prehistóricos. La campaña de 2026, finalizada en junio, ha revelado algo más: 120 inscripciones que convierten a Cova Dones en un yacimiento único en el mundo.

El yacimiento de Cova Dones ha sido escenario de hallazgos arqueológicos relevantes durante años, pero ninguno tan impresionante como el divulgado recientemente por las universidades de Alicante y Zaragoza (Unizar), instituciones implicadas en su estudio. La investigación, realizada entre mayo y junio en esta cueva valenciana, ha permitido identificar al menos 120 inscripciones latinas, la mayoría fechadas en los primeros dos siglos de nuestra era. Aunque los arqueólogos ya habían encontrado vestigios similares al examinar la gruta, estos eran en mucha menor medida, conociéndose hasta ahora apenas una decena y media de grabados.

Este descubrimiento es importante por dos motivos. La nueva campaña permite comprender mejor la función de la cueva valenciana en la época romana y quiénes la visitaban, pero sobre todo la convierte en un yacimiento único en el mundo. A lo largo del territorio que abarcó el Imperio Romano existen otras cueva-santuario similares, pero ninguna conserva tantas inscripciones latinas. Con sus 120 grabados, Cova Dones no es ya la gruta de su tipo con más vestigios de Hispania, sino de todo el territorio dominado por emperadores como Trajano o Augusto. Desde la Universidad de Zaragoza, comentan que “lo que se conocía como un santuario romano con unas 15 inscripciones ha pasado a incrementarse a 120, posicionándose como el conjunto de inscripciones latinas más numeroso conocido en una cueva-santuario del Imperio”. Añaden que “el estudio conjunto de las inscripciones y de los materiales arqueológicos conservados permitirá reconstruir con mayor precisión las prácticas rituales desarrolladas en este espacio durante siglos”.

La relevancia del hallazgo no radica solo en que la lista de inscripciones se haya multiplicado por ocho. Los investigadores ya han examinado parte de esos 120 grabados y han llegado a varias conclusiones: la mayoría data del I-II d.C. y varios incluyen nombres femeninos. Aunque podría parecer un detalle menor, esto revela algo fascinante sobre la gruta valenciana. El equipo liderado por Virginia Barciela y Aitor Ruiz-Redondo, expertos de la UA y Unizar, respectivamente, avanza que “los resultados preliminares indican que Cova Dones fue una cueva-santuario frecuentada por mujeres”.

Otro misterio parcialmente aclarado al analizar las letras esculpidas en la roca es qué se hacía en la cueva. Silvia Alfayé, de Unizar, explica que “gracias a un quinteto de inscripciones votivas sabemos con seguridad que en época romana se veneró en la cueva a una diosa a la que llamaban reverencialmente Domina, 'la Señora', y que las mujeres tuvieron una participación activa en su culto”. Añade que “en tres de ellas puede leerse 'MALACI', advocación inédita para referirse a una diosa hasta ahora desconocida. Esta diosa tenía una advocación concreta, quizás relacionada con el agua, en cuya lectura definitiva estamos trabajando”. El equipo maneja varias hipótesis sobre cómo interpretar la advocación 'Domina', pero ya tienen algo claro. Sergio García-Dils, profesor de la UNED-Sevilla, confirma que “la existencia de al menos cinco inscripciones dedicadas a esta misma divinidad demuestra que no estamos ante visitas esporádicas con un fin religioso genérico, sino ante un culto específico a una deidad concreta”. En su opinión, la concentración de los grabados en una zona muy concreta, lejos de la entrada, revela un “culto organizado”.

Además de las inscripciones, en el santuario valenciano se han encontrado dos anillos, una pulsera, vasos con forma de cáliz, antiguos fragmentos de cerámica, restos de fauna y “numerosas fusayolas”, piezas que se colocaban a modo de contrapeso en los husos utilizados para trabajar con hilo. Esta es otra pista relevante, ya que permite a los arqueólogos considerar que en la cueva se ofrecían husos como ofrenda, “un instrumento de trabajo textil que, en la antigüedad, se asocia al ámbito femenino”. Este detalle, sumado a las letras grabadas y al nombre del propio yacimiento (Cova de les Dones), son indicios que apuntan en la misma dirección: la presencia de mujeres en la cueva-santuario.

Básicamente, el yacimiento es una caja de sorpresas arqueológicas. El proyecto que lo está dando a conocer a fondo se llama DONARQ y comenzó en 2023 con el respaldo de la Generalitat Valenciana y la British Academy. Desde entonces, se han realizado varias campañas. En 2023, se confirmó que la cueva alberga el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este peninsular, con un centenar largo de pinturas y grabados de más de 24.000 años; en 2024, se identificó un santuario romano situado a más de 200 m de profundidad; y en 2025, se analizaron más de cien espeleofactos, formaciones estalagmitas modificadas a propósito en la prehistoria. Ahora, los investigadores han ido un paso (o varios) más allá, confirmando el enorme valor simbólico que tuvo la gruta durante la época romana.