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Vie, Jul

China Inaugura el Primer Centro de Datos de Inteligencia Artificial Alimentado Exclusivamente por Energía Eólica

Tecnologia
China ha puesto en marcha un innovador centro de datos de Inteligencia Artificial en Ningxia, alimentado al 100% por energía eólica. Esta iniciativa representa un hito significativo en la búsqueda de soluciones sostenibles para la creciente demanda energética de la IA, reduciendo drásticamente las emisiones de carbono y estableciendo un nuevo estándar en eficiencia energética para la industria global. La instalación forma parte de un plan nacional estratégico para trasladar el procesamiento de datos a regiones con abundantes recursos renovables.

China ha puesto en funcionamiento su primer centro de datos de Inteligencia Artificial que opera enteramente con energía eólica. Esta instalación, ubicada en la Región Autónoma Hui de Ningxia, en el noroeste del país, utiliza un suministro de energía renovable que le permite funcionar con electricidad 100% limpia. Este logro marca un avance importante tanto para China como para la industria global, considerando el considerable impacto ambiental de estas infraestructuras.

La planta de energía renovable asociada al centro de datos de IA genera 4.300 millones de kilovatios-hora de electricidad anualmente, lo que se traduce en una reducción de 3,65 millones de toneladas de emisiones de carbono a la atmósfera, según información del South China Morning Post. Adicionalmente, la instalación ostenta un índice de eficiencia del uso de la energía (PUE) de 1,15. Este indicador mide el consumo total de energía de una instalación y el gasto energético de los centros de datos. Para contextualizar, el PUE promedio de la industria ha sido de 1,56 en los últimos cinco años, de acuerdo con el Global Data Center Survey 2025 de Uptime Institute, donde una puntuación de 1,0 representa un PUE ideal.

La implementación de este centro de datos de IA se enmarca en una estrategia más amplia del país asiático para fortalecer la infraestructura que sustenta el desarrollo de la Inteligencia Artificial, priorizando el uso de energía renovable. Conocido como Eastern Data, Western Computing (EDWC), este megaproyecto nacional busca reubicar el procesamiento de datos desde las regiones orientales más desarrolladas de China hacia las zonas rurales occidentales, las cuales ofrecen mejores condiciones ambientales y abundantes fuentes de energía renovable, como es el caso de la Región Autónoma Hui de Ningxia. De este modo, China planea gestionar el aumento de su demanda energética en los próximos años, que podría duplicarse para 2030 según algunas proyecciones.

Los centros de datos de IA, aunque similares a los tradicionales, requieren una mayor capacidad de procesamiento, convirtiéndolos en grandes consumidores de energía. La consultora TIC Gartner estima que el consumo eléctrico de estas instalaciones alcanzará los 565 TWh en 2026. En términos de impacto, un estudio reciente de Allianz reveló que las emisiones vinculadas a estos centros llegaron a 286 megatoneladas de dióxido de carbono en 2025, con una huella de carbono un 57% mayor de lo inicialmente calculado por la IEA. El consumo de electricidad es el principal factor, responsable del 76% de esta huella.

Por ello, el informe sugiere que el avance hacia una IA más ecológica dependerá fundamentalmente de la transformación de los sistemas energéticos que la alimentan y de la adopción de recursos renovables como la energía eólica, que presenta una huella hídrica y de carbono mínima.

El liderazgo de China en esta "avanzadilla verde" es de gran relevancia global, especialmente para Europa, dadas las metas de descarbonización establecidas por Bruselas. La Unión Europea ya ha incluido este tipo de centros de datos en sus regulaciones energéticas generales, como la Directiva de Eficiencia Energética (UE) 2023/1791, cuyo artículo 12 exige que los centros con más de 500 kW hagan público su consumo energético. Otras normativas, como el Reglamento Delegado (UE) 2024/1364, buscan estandarizar un esquema de evaluación común para las más de 3.000 instalaciones de este tipo en la UE.

Aunque algunos perciben esta voluntad regulatoria como un posible freno para Europa en la carrera tecnológica, la eficiencia energética de los centros de datos, especialmente los de IA, puede ser un factor diferenciador. Hongpeng Lei, Jefe de la División de Mitigación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), considera que apostar por centros más sostenibles no es un impedimento, sino "el camino hacia una infraestructura digital resiliente y competitiva".

España, por su parte, es uno de los líderes europeos en energía renovable, con más del 55% de su electricidad generada a partir de estas fuentes en 2025. Esta clara ventaja le confiere un gran potencial para desarrollar una infraestructura de datos de próxima generación impulsada por energía verde. Sin embargo, surge la interrogante de si la red española podrá soportar la instalación de estos centros y, consecuentemente, satisfacer lo que se anticipa como una demanda energética masiva. Por ejemplo, el proyecto que Microsoft planea construir en Aragón se estima que consumirá más energía que toda la comunidad autónoma, lo que ilustra el considerable desafío energético que acompaña al desarrollo de la IA.