En la costa china de Rudong, una imponente estructura industrial alberga un avance tecnológico crucial para el futuro energético. Se trata de una batería gravitacional, desarrollada por Energy Vault, que utiliza residuos industriales para almacenar energía. Este sistema, altamente eficiente, no requiere litio ni recursos hídricos, posicionando a China a la vanguardia de las energías renovables.
En la ciudad china de Rudong, una zona costera al norte de Shanghái, se erige una peculiar estructura junto a un parque eólico. Lo que a primera vista parece un gigantesco edificio industrial sin terminar, con 13.200 metros cuadrados de superficie y unos 150 metros de altura, y con su estructura de hierro aún visible, esconde, en realidad, un avance tecnológico clave para el futuro de la energía. Se trata de un innovador sistema de almacenamiento que funciona mediante una batería gravitacional similar a las de las centrales hidroeléctricas de bombeo. Según el medio alemán Chip.de, el sistema, denominado EVx y desarrollado por Energy Vault, además de ser altamente eficiente, no necesita litio ni recursos hídricos y puede funcionar con desechos industriales que, de otra manera, se acumularían en los vertederos industriales. Toda una innovación a varios niveles que vuelve a situar a China en el epicentro de las renovables.
Lo fascinante de esta instalación es que, a pesar de asentarse sobre una infraestructura bastante compleja que resulta una extraordinaria obra de ingeniería, parte de un principio algo básico y directamente relacionado con la naturaleza: la gravedad. En física, cuando un objeto se encuentra suspendido en el aire tiene energía potencial gravitatoria; es decir, tiene el potencial de generar electricidad a través de la energía cinética que se produciría si cae por las fuerzas de la gravedad. Por lo tanto, se considera que ese objeto en el aire está “guardando” energía sin necesidad de baterías. A esto se le conoce como el principio de almacenamiento de energía por gravedad.
Cuando la producción de energía renovable sobrepasa la demanda y se genera un excedente en un momento concreto, EVx utiliza esa electricidad sobrante para elevar unos enormes bloques de residuos industriales (como, por ejemplo, el hormigón) hasta la cima de la torre, a 148 metros de altura. De esta forma, los bloques, de unas 35 toneladas cada uno, quedan suspendidos y acumulan energía potencial gravitatoria a la que se puede acudir en otro momento de valle energético cuando la red necesite más suministro. Para ello, Chip.de explica que se les hace descender de forma controlada al milímetro para que activen a su paso generadores que inyectan de nuevo energía al sistema, como si la hubieran mantenido almacenada.
Lo novedoso no es la cantidad, sino la forma. Cuando los bloques accionan estos generadores, el sistema puede llegar a entregar una potencia máxima de 25 MW durante 4 horas, hasta alcanzar una capacidad total de 100 MWh. Para un sistema de almacenamiento, esto puede no suponer mucho, pero si hay algo que hace especial a este método es la forma en la que trabaja. Por un lado, el almacenamiento por batería gravitacional es muy similar al funcionamiento de las centrales hidroeléctricas de bombeo, que operan con embalses a diferentes alturas conectados entre sí. Cuando sobra energía producida, estas estructuras bombean agua del embalse a menor altura hacia el superior y, cuando hace falta, el embalse superior libera el agua hacia el inferior, accionando con el movimiento unas turbinas hidráulicas que generan electricidad que abastece a la red. Sin embargo, al contrario que el bombeo hidroeléctrico, este sistema no necesita recursos hídricos ni está sujeto a filtraciones o procesos de evaporación que pueden amenazar a ese tipo de centrales. La contrapartida es que estas instalaciones requieren estructuras de gran tamaño, una elevada inversión inicial para levantarlas y no son tan versátiles como las baterías.
Siempre según los datos compartidos por la compañía Energy Vault, y recogidos por el medio alemán Chip, las pruebas realizadas en el sistema de Rudong han demostrado que cuenta con una eficiencia del 83%. Esto significa que de cada 100 kilovatios/hora de energía excedente necesarios para levantar los bloques, se pudieron recuperar más de 80 cuando los hicieron descender. Además de ese excelente resultado y al contrario que otros sistemas, los bloques no tienen autodescarga química y, cuando están en suspensión, mantienen por sí solos la energía potencial almacenada, por lo que no hay pérdidas ni fugas de energía ni degradación electroquímica. Su vida útil es, según la compañía, de al menos 35 años con un ligero mantenimiento. Y encima, sin litio. En un momento de altísima demanda por minerales estratégicos como el litio de las baterías o el grafito, instalaciones mecánicas como esta de Energy Vault pueden suponer una contribución inesperada a un horizonte eléctrico más independiente. Si bien Rudong no podrá sustituir las baterías tradicionales, sí podrá suponer un interesante apoyo con un almacenamiento de larga duración y un papel central en la estabilización del suministro eléctrico del país.