31
Vie, Ago

Marruecos nombra una mega autopista en el Sáhara Occidental como 'Presidente Donald J. Trump'

Tecnologia
Marruecos ha decidido nombrar una extensa autopista en construcción en el Sáhara Occidental como 'Autopista Presidente Donald J. Trump', una obra de más de mil kilómetros que conectará el sur del país con territorios en disputa. Este anuncio, inusual por ser realizado por el propio Donald Trump, subraya la compleja relación geopolítica y los lazos históricos entre Estados Unidos y Marruecos, especialmente tras el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Durante su segundo mandato, Donald Trump ha mostrado una marcada tendencia a denominar grandes infraestructuras con su nombre, lo que en ocasiones ha generado controversia. Su apellido ya figura en la entrada del Instituto de la Paz de EEUU y en los carteles del aeropuerto de Palm Beach, y se proyecta que también lo haga en los cascos de los 25 nuevos buques de la US Navy. Sin embargo, una obra aún más significativa que pronto incluirá una referencia al líder MAGA es una mega autopista marroquí que atraviesa el Sáhara Occidental. La pregunta clave es: ¿por qué?

La 'Autopista Presidente Donald J. Trump' es una realidad. La afición del presidente estadounidense por ver su nombre en grandes letreros no es nueva; de hecho, ya recibió una amonestación judicial por añadirlo al Kennedy Center de Washington sin la aprobación del Congreso. Lo peculiar en este caso es que la obra en cuestión, que llevará su apellido, se encuentra a miles de kilómetros de Estados Unidos, en una región geopolíticamente muy delicada. Esta futura autopista, de más de mil kilómetros, es una iniciativa marroquí para unir el sur del país con el Sáhara Occidental. Específicamente, enlazará la ciudad de Tiznit, a 600 km al sur de Rabat, con áreas en disputa con el Frente Polisario, incluyendo Dajla, que antiguamente fue el asentamiento español de Villa Cisneros.

Lo más sorprendente no es solo la decisión de Rabat, sino también la forma en que se anunció: no fue el rey Mohamed VI ni ningún miembro del Gobierno marroquí, sino el propio Donald Trump, quien utilizó su plataforma favorita para comunicarlo. El domingo, para asombro de estadounidenses, marroquíes y la comunidad internacional, el republicano publicó un mensaje en Truth Social que incluía un vídeo promocionando la 'President Donald J. Trump Highway' y ofreciendo detalles sobre su desarrollo entre Tiznit y El Aaiún, la principal ciudad del Sáhara Occidental. El vídeo, de casi cuatro minutos, mostraba imágenes aéreas de la carretera, de Mohamed VI y Trump, y banderas de Marruecos y Estados Unidos, además de repasar la relación histórica entre ambas naciones. Trump añadió: "¡Qué gran honor! Espero recorrer algún día toda esta magnífica carretera".

La infraestructura tiene una longitud total de 1.055 km y se estima que el proyecto costará alrededor de 880 millones de euros. Esta notable inversión busca mejorar la comunicación entre el sur de Marruecos y el Sáhara Occidental, incluyendo el puerto de Dajla, donde Rabat aspira a replicar el éxito de la terminal de Tánger Med para competir con Canarias. En realidad, la autopista no es un proyecto nuevo; se gestó en 2015 y surge del desdoblamiento y la ampliación de la carretera nacional que bordea el litoral.

Más allá de su importancia logística o para el desarrollo regional y de Dajla, la carretera posee un claro significado geopolítico. Facilitará la comunicación entre el territorio marroquí reconocido internacionalmente y El Aaiún y Dajla, importantes centros urbanos del Sáhara Occidental. Es decir, una zona que Marruecos considera parte de su territorio legítimo y que el Frente Polisario reivindica como la República Saharaui.

La relación entre Estados Unidos y Marruecos es sólida y de larga data, como se evidencia en el vídeo y el mensaje de Trump. Los lazos diplomáticos entre ambas naciones se remontan a finales del siglo XVIII, pero se han fortalecido notablemente durante los dos mandatos del republicano. En 2020, al final de su mandato, Trump reconoció públicamente el Sáhara Occidental como parte de Marruecos, un gesto que consolidó la posición de Rabat ante la comunidad internacional. Por su parte, el régimen marroquí también hizo claras concesiones a Washington: en 2020, Mohamed VI firmó los Acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones entre los países árabes e Israel.

Como prueba de la buena sintonía entre Washington y Rabat, ayer mismo, con motivo del Día del Trono en Marruecos, el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió un comunicado, firmado por Marco Rubio, que reivindica la relación entre ambas naciones. Rubio destacó: "Bajo el liderazgo de Trump, Estados Unidos ha sido inequívoco: reconocemos la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y apoyamos la propuesta de autonomía de Marruecos, seria, creíble y realista, como la única base para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable". Algunos han interpretado este último gesto de Rabat hacia Trump como una estrategia para impulsar la celebración de la final del Mundial de 2030 en Casablanca. Aunque Trump no decide directamente, la influencia que ejerce sobre la FIFA es innegable, como se demostró con el Mundial de 2026.