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Dom, Ago

Jumbocruiser: El Gigantesco Autobús de Lujo que Desafió los Límites del Viaje por Carretera

Tecnologia
En la década de 1970, la compañía Neoplan presentó el Jumbocruiser, un ambicioso autobús de dos pisos diseñado para revolucionar los viajes de larga distancia y el turismo. Concebido como un "crucero terrestre" con capacidad para hasta 144 pasajeros y lujosas comodidades como un bar, este vehículo de 28.000 kg y casi 20 metros de largo se encontró con desafíos insuperables debido a su tamaño y diseño.

Al buscar el término Jumbocruiser, es común encontrar referencias a autobuses de lujo disponibles para alquiler en viajes extensos, equipados con sofás, camas y áreas de comedor, similares a los utilizados por artistas en giras europeas. Sin embargo, este concepto no es nuevo. Nuestros colegas de Motorpasión explican que el nombre Jumbocruiser fue propuesto por la compañía Neoplan hace más de 50 años, cuando en la década de 1960 se propusieron rediseñar los viajes por carretera.

El objetivo de Neoplan era crear una nueva forma de hacer turismo. El resultado fue un vehículo tan gigantesco que, paradójicamente, sucumbió a sus propias dimensiones.

En el Salón del Automóvil de Frankfurt de 1975, Neoplan presentó el Jumbocruiser, proclamándolo como el autobús más grande del mundo, un título que ostentó hasta finales de los años 80. Para acomodar esta creación, Neoplan requirió un espacio considerable. El autobús medía casi 19 metros de largo, cuatro metros de altura y 2,5 metros de ancho, convirtiéndolo en un monstruo impresionante que no pasó desapercibido en la feria. Era inusual ver un autobús articulado de dos pisos, de casi 20 metros de largo y un peso de 28.000 kg. Para su propulsión, contaba con un motor diésel V12 de 19,1 litros de Mercedes, que entregaba 440 CV y 1.285 Nm de par.

El propósito principal de Neoplan era revolucionar el transporte por carretera de larga distancia y reinventar el turismo. En una época en que volar era un privilegio, Neoplan se inspiró en los aviones Jumbo de Airbus para transformar los desplazamientos terrestres en un atractivo adicional para viajar, concibiendo un "crucero" en formato de autobús.

La idea era prometedora: si se iban a pasar horas en la carretera, qué mejor que hacerlo en un autobús confortable donde los pasajeros pudieran viajar, conversar y hasta compartir una bebida. El Jumbocruiser presentado en Frankfurt podía albergar hasta 144 pasajeros, aunque los modelos entregados por encargo al mercado solían tener configuraciones más moderadas o lujosas.

La mayoría de los autobuses vendidos tenían entre 80 y 100 asientos, que eran de mayor tamaño, ofreciendo viajes más cómodos para justificar el costo adicional de un autobús de lujo. Estos asientos se distribuían en los dos niveles de la sección delantera y en el nivel superior de la parte trasera.

En el nivel inferior de la sección trasera, el Jumbocruiser ofrecía un baño y un bar. La lógica era que, aunque se pudiera confinar a las personas en una "caja rodante" de 28.000 kg durante horas, no se les podía negar la posibilidad de disfrutar de un cóctel para amenizar el viaje.

Sin embargo, esta idea no resultó ser la mejor. Según la revista alemana Omnibus Spiegel, en un viaje con una asociación de pasajeros mayoritariamente masculinos, casi todos se congregaron en el bar o sus alrededores, lo que el eje trasero, diseñado para una carga de 6 toneladas, no pudo soportar a largo plazo, resultando en su rotura.

Este no fue el único incidente. Los compañeros de Motorpasión señalan que en un viaje entre Bélgica y España, uno de estos autobuses volcó en Francia. Como consecuencia, el país prohibió el paso de autobuses articulados por dudas sobre su estabilidad, lo que posiblemente fue el golpe final para el proyecto.

A pesar de que la teoría de viajar en un autobús de lujo sonaba atractiva, en la práctica se convirtió en una pesadilla. Su gigantesco tamaño impedía su entrada en numerosas estaciones y requería un radio de giro de 24 metros, lo que generaba problemas significativos para acceder a las zonas urbanas de las ciudades visitadas.

El proyecto adolecía de gigantismo. La inversión necesaria para adquirir el autobús era tan elevada que su rentabilidad resultaba complicada. Por esta razón, solo se fabricaron 11 unidades en poco más de una década. Una de ellas, de hecho, se transformó en un motorhome para The Kelly Family, un grupo musical. El nombre Jumbocruiser es ahora explotado por Man, que absorbió la empresa Neoplan.

Así terminó el sueño de la empresa de crear un "Titanic sobre ruedas".