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Dom, Ago

Daisugi: La Antigua Técnica Japonesa para Producir Madera sin Talar Árboles

Tecnologia
Japón desarrolló hace siglos una ingeniosa técnica llamada Daisugi, que permite obtener tablones rectos y resistentes de cedros sin necesidad de talarlos. Este método, originado en el siglo XIV por la necesidad de madera en laderas empinadas, transforma un mismo árbol en una fuente continua de materia prima durante décadas. La técnica se basa en un cultivo vertical y una poda especializada que maximiza la producción de un solo ejemplar.

Es común pensar que para obtener madera es necesario talar árboles. Sin embargo, en Japón, la realidad es diferente, al menos en lo que respecta a la obtención de este recurso. Hace siglos, el país desarrolló una técnica que posibilita conseguir tablones rectos y resistentes sin cortar un solo árbol. De esta manera, un mismo cedro puede producir materia prima durante varias décadas, e incluso, con el tiempo, un solo ejemplar puede rendir hasta un centenar de vigas. Esta técnica se conoce como Daisugi.

La idea de obtener madera sin talar árboles puede sonar contradictoria, pero fue lo que los japoneses dedicados a la construcción y la industria maderera aprendieron a hacer en el siglo XIV. No fue por elección o por una conciencia medioambiental particular. Durante el período Muromachi (siglos XIV-XVI), los habitantes de la región de Kitayama, en el oeste de Japón, se enfrentaron a un problema: necesitaban madera para construir según la moda del momento (sukiya-zukuri), pero la zona estaba llena de laderas empinadas que dificultaban el trabajo con plantaciones de árboles. La solución fue aprovechar al máximo los árboles existentes.

Para lograrlo, se las ingeniaron para extraer tablones y tablones de un mismo tronco sin talarlo ni dañarlo. Para entender cómo lo hacían, es fundamental conocer con qué trabajaban: los madereros se especializaron principalmente en los sugis (Criptomeria), una variedad de cedro japonés de gran porte que se distingue por producir madera de calidad, blanda pero resistente.

La segunda clave reside en cómo cultivaban estos árboles: en lugar de pensar en plantaciones horizontales que se extienden a lo largo de hectáreas de bosque, los habitantes de Kitayama optaron por cultivos verticales que crecían en altura. Esto significa que, en lugar de trabajar en extensos campos donde los árboles se talan para dar paso a otros, en Japón perfeccionaron su técnica de poda para que un mismo cedro se convirtiera en una especie de 'mini vivero' del que se podían obtener grandes ramas a lo largo de décadas. La idea es sencilla: aprovechar las ramificaciones que brotan del tronco principal.

No se trata simplemente de talar ramas. La técnica es más compleja que ir al bosque y retirar las ramas más gruesas de un árbol. Lo que los madereros de Kitayama aprendieron fue a moldear hábilmente sus cedros de tal forma que se dividieran claramente en dos mitades.

En la parte baja se encuentra un tronco robusto que se poda durante años como si fuera una especie de bonsái. Luego, una vez formada esa base, se permite que surjan múltiples brotes que crecen de forma vertical y recta, sin nudos.

El resultado se asemeja a un candelabro con velas o una mesa sobre la que se han colocado ramas. De hecho, hay quienes traducen daisugi como "mesa de cedro".

¿Esta técnica es efectiva? Así parece. El Gobierno de Kioto publicó un dossier monográfico hace algún tiempo en el que asegura que la técnica daisugi permite obtener hasta un centenar de vigas de madera de un mismo árbol.

"Con este método cultivan decenas o incluso más de 100 tallos a partir de una sola plántula, reproduciéndola como si fuera un bosque entero. Esto les permite reducir el tiempo de plantación, acelerar el ciclo de cosecha y obtener madera de calidad", explican las autoridades, quienes matizan que el sistema no es válido para todas las especies de árboles. Para que funcione, los brotes deben crecer rectos y fuertes.

El inconveniente del daisugi es que, si bien es efectivo y sostenible, requiere paciencia y, sobre todo, que los responsables de la plantación no tengan prisa. Moldear un cedro para formar una base estable y conseguir brotes rectos y resistentes lleva décadas, lo que le resta atractivo para la industria actual.