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Dom, Ago

Evidencia Genética Confirma la Introducción de la Viruela en América por Colonizadores Europeos

Tecnologia
Un reciente estudio genético en restos momificados de la cultura inca en Chile ha revelado la presencia del virus de la viruela, datado en las primeras décadas de la colonización europea. Este hallazgo proporciona la primera prueba molecular directa de que la enfermedad fue introducida en América por los colonizadores, un dato crucial para comprender el impacto de las enfermedades en la historia del continente. La investigación subraya el devastador papel de las epidemias en la drástica disminución de las poblaciones indígenas.

Una mujer de entre 30 y 35 años y un joven de unos 20, ambos de origen inca, vivieron en el norte de Chile durante los inicios de la colonización europea, entre finales del siglo XV y principios del XVII. Sus cuerpos, momificados en un yacimiento del valle de Camarones, han proporcionado ahora la confirmación de una antigua sospecha: la viruela fue traída a América por los europeos. Este descubrimiento es fundamental para entender el papel de las enfermedades en la colonización y su expansión por el continente.

El yacimiento arqueológico Camarones 9, ubicado en el norte de Chile, debe su nombre a la cuenca en la que se encuentra. Entre las décadas de 1970 y 1980, arqueólogos recuperaron varias momias incas envueltas en telas, conservadas gracias al ambiente seco y salino de la zona. Aunque se conocía el valor histórico del enclave, su trascendencia ha sido recientemente amplificada. Un grupo de científicos examinó 13 muestras de huesos de estas momias para analizar su ADN en busca de bacterias relacionadas con la tuberculosis.

Sin embargo, los investigadores de las universidades de Chile, Tarapacá y el Trinity College Dublin descubrieron algo diferente: vestigios del Variola virus, el agente causante de la viruela. Estos restos fueron hallados en dos fémures, pertenecientes a una mujer y un joven momificados. Inicialmente, al observar los cadáveres, los científicos habían notado lesiones cutáneas, atribuyéndolas a la exposición al arsénico. Las muestras revelaron que la pareja contrajo la enfermedad de una misma cepa, y lo más sorprendente fue su datación: los restos de viruela se remontan a las primeras décadas de la colonización europea, es decir, a un brote ocurrido entre 1492 y 1631.

Este hallazgo es de gran importancia. Como explican los investigadores en un artículo publicado en Science, se trata de “los primeros genomas antiguos de viruela en América” y, más aún, de “la primera evidencia molecular directa de la introducción de la viruela en América a través de la colonización europea”. Hasta ahora, la principal fuente de conocimiento sobre la llegada de la viruela eran documentos escritos, que indicaban que el primer brote registrado históricamente en América ocurrió en 1518, propagándose hasta México en 1520.

Ahora, los historiadores cuentan con pruebas genéticas claras. Constanza de la Fuente, investigadora de la Universidad de Chile, señala que “lo que sabemos sobre la viruela proviene esencialmente del registro histórico. Este trabajo nos entrega evidencia molecular directa de un contagio para el que no existían antecedentes históricos”. Aunque las crónicas y registros escritos son valiosos, a menudo ofrecen una perspectiva sesgada, centrada en los episodios más mortíferos y situando en 1561 el primer caso documentado de viruela en el norte de Chile.

El descubrimiento de Camarones es crucial por dos razones principales: no solo ha proporcionado pruebas tempranas de la presencia de la viruela en América, sino que también la vincula directamente con la colonización europea. La comparación de los genomas recuperados con cepas antiguas de Europa reveló que el linaje de viruela encontrado en Camarones tiene su origen en el Viejo Continente. Un comunicado de la Universidad de Chile subraya que “corresponde a una variante extinta del virus y ocupa una posición evolutiva intermedia entre las cepas europeas medievales y aquellas que dieron origen a las variantes modernas de viruela”. Este resultado constituye la primera evidencia molecular directa de que la enfermedad fue introducida en el continente durante la colonización.

Durante décadas, los historiadores han debatido sobre la magnitud de las pérdidas humanas en América durante la colonización y las causas de esta catástrofe demográfica, sopesando el impacto de guerras, abusos, hambrunas y la propagación de enfermedades como la gripe, la viruela y el sarampión, que encontraron a las poblaciones indígenas en un estado de “virginidad inmunológica”. La primera cuestión, el impacto demográfico, es difícil de determinar con exactitud, ya que requiere estimar la población indígena a finales del siglo XV, con cifras que varían entre ocho y 112 millones, aunque la mayoría de las estimaciones se sitúan entre 30 y 60 millones. Algunos estudios sugieren que en el siglo XVII se había perdido el 90% de la población precolombina en las áreas afectadas.

Una conclusión publicada en 2019 por un grupo de investigadores en The Conversation es contundente: “Nuestra nueva estimación sitúa el número de muertos en 56 millones a principios del XVII: el 90% de la población indígena precolombina y alrededor del 10% de la población mundial de la época. Esto convierte a la 'Gran Mortandad' en el mayor evento de mortalidad humana en proporción a la población mundial, solo superado en términos absolutos por la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron 80 millones de personas, el 3% de la población mundial de entonces”.

El papel de las enfermedades en esta mortandad genera menos debate. Los expertos suelen resaltar el impacto de las epidemias que afectaron los sistemas inmunitarios de poblaciones que habían vivido durante milenios aisladas de sus coetáneos euroasiáticos y africanos. Para el doctor Muñoz Sanz, las enfermedades fueron, de hecho, más letales que las armas. “Es materialmente imposible que las armas mataran más que las enfermedades y otros factores asociados”, afirma. “La viruela y el sarampión fueron unos perfectos aliados, involuntarios, en el éxito de la conquista española”.