El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado un corte de tres semanas en el acceso a la A-5 en sentido Badajoz, lo que representa un desafío significativo para la movilidad de la ciudad. Esta interrupción, que se extenderá del 3 al 24 de agosto, forma parte de las complejas obras de soterramiento de la autovía, buscando integrar el nuevo túnel de salida con la M-30. Los conductores deberán utilizar vías alternativas, mientras las autoridades se esfuerzan por mitigar el impacto en el tráfico local.
Desde el día de hoy, la autovía A-5 presenta un acceso restringido. El Ayuntamiento de Madrid ha implementado un corte en la salida hacia Badajoz que se mantendrá durante tres semanas. Se han dispuesto rutas alternativas para los conductores, con el objetivo de evitar que estas vías paralelas colapsen y afecten a los residentes.
La frase “Quédate en agosto, que no hay nadie” es común entre los madrileños. Sin actividad escolar, con gran parte de los trabajadores de vacaciones y con la zona de estacionamiento regulado deshabilitada, Madrid se convierte en un lugar más transitable para quienes se desplazan en coche en verano o desean explorar la ciudad con menos afluencia turística.
Sin embargo, cada año, los madrileños deben afrontar trabajos de reasfaltado y otras intervenciones necesarias para el mantenimiento de las infraestructuras. Este año, la situación es diferente. Quienes permanezcan en Madrid durante este periodo se verán afectados por:
Las obras de la M-50.
Las obras de Ventas.
Las obras del tramo norte de la Castellana.
Las obras del intercambiador de Conde de Casal.
Las obras de la Línea 11 de Metro.
Las obras de Cercanías.
Y, por supuesto, las obras de la A-5.
El soterramiento de la carretera A-5 es, posiblemente, la intervención más compleja. Esta vía se había transformado en una autopista urbana, por la que transitan aproximadamente 80.000 vehículos diariamente, a escasos metros de las viviendas. Se ha decidido soterrar un tramo de más de tres kilómetros para transformarlo en un parque que conecte esta zona del sur de Madrid, cercana a la Casa de Campo, con Madrid Río.
Estos trabajos avanzan según lo previsto. El plan inicial contemplaba la excavación de uno de los dos lados del túnel primero. Una vez finalizado un lado, el tráfico se desviaría de la superficie al subsuelo, momento en el que comenzarían las obras en el lado opuesto. Actualmente, los plazos sugieren que los vehículos circularán bajo tierra este mismo año.
Las obras han progresado a buen ritmo, pero ahora enfrentan uno de los desafíos más complejos: la conexión del túnel de salida de la M-30 hacia la A-5 con el nuevo espacio excavado. Dado que los vehículos salían a la superficie a la altura de Alto de Extremadura, es necesario igualar la antigua rampa de salida con la nueva excavación.
Esta operación implicará el cierre del túnel de salida durante tres semanas, desde el 3 hasta el 24 de agosto. El Ayuntamiento de Madrid ha comunicado que el tráfico de salida, en sentido Badajoz, será desviado por las calles adyacentes y solo se podrá acceder a esta zona a través del barrio de Lucero y la Avenida de Portugal. Esto significa que los vehículos deberán desviarse hacia la Casa de Campo y las calles de los barrios cercanos, que tendrán que absorber el flujo de tráfico que anteriormente utilizaba el túnel.
En sentido salida, se podrá seguir circulando por la A-5, pero el enlace con la Avenida de Portugal deberá tomarse, como se indicó, desde la superficie. A partir de ahí, los vehículos circularán por el margen izquierdo de la autovía, es decir, en un sentido contrario al habitual, ya que actualmente la circulación se realiza por dos carriles enfrentados en el espacio que antes ocupaba la carretera de entrada a la ciudad.
Como se mencionó, el objetivo principal es nivelar la salida de los túneles con el nuevo trazado para los vehículos. Cuando las obras avancen, se deberá realizar el mismo proceso en el tramo opuesto, que actualmente corresponde al túnel de entrada.
La primera fase de este proceso consiste en demoler la losa de hormigón que forma la salida actual de los túneles. En ese espacio se excavará hasta conectar con la nueva altura bajo la superficie y se construirá una nueva losa por donde transitarán los vehículos. Una vez finalizado esto, se instalarán 14 vigas de 30 metros de longitud con la ayuda de una grúa de gran tonelaje, según explican desde el Ayuntamiento de Madrid.
El espacio requerido para esta última operación es tan considerable que será necesario ocupar ambos sentidos de la marcha. Esto obligará al cierre completo del tráfico (tanto de entrada como de salida) durante las noches del 10 al 13 de agosto, lo que significa que el tráfico estará totalmente cortado en horario nocturno durante esos días.