14
Lun, Sep

El Impuesto de Sucesiones en España: Desmitificando su Impacto Real en la Mayoría de las Herencias

Tecnologia
A menudo se percibe el Impuesto de Sucesiones en España como una carga fiscal excesiva, generando temor entre quienes heredan bienes. Sin embargo, expertos fiscalistas afirman que esta percepción es en gran medida un mito, ya que la mayoría de las herencias se resuelven con un pago mínimo o nulo, gracias a las bonificaciones autonómicas. La realidad fiscal varía significativamente según el grado de parentesco y la comunidad autónoma.

Cada vez que alguien hereda algo en España, surge el temor de enfrentarse a un Impuesto de Sucesiones que muchos consideran desproporcionado e injusto, argumentando que el bien heredado ya ha tributado lo necesario. Es una conversación común: "cuidado con lo que te dejan tus padres, que luego te lo quitan casi todo". No obstante, este miedo apenas tiene un impacto significativo en la mayoría de las herencias que se gestionan en España. Así lo confirman quienes se dedican a la gestión diaria de estas herencias. "Hay un mito muy grande de que se paga mucho", asegura Aitor Fernández, Tax Manager en TaxDown. La realidad, según él, es diferente.

La mala fama del impuesto de sucesiones proviene de casos puntuales y excepcionales que se viralizan. Una herencia con una factura de miles de euros siempre genera más repercusión que las miles de familias que resuelven sus herencias sin pagar prácticamente nada. Esta distorsión contribuye a crear el mito de que heredar en España implica una elevada factura fiscal. "De hecho, lo normal en España es que no tengas que pagar o lo que tengas que pagar sea muy poco", señalaba Fernández. Se refiere a un caso típico que representa el 80% de las fortunas en España, donde se heredan unos 200.000 euros en dinero, la vivienda de los padres y, en algunos casos, una segunda vivienda a repartir entre varios herederos. En la mayoría de comunidades, el experto fiscalista asegura que este heredero se libra casi por completo del pago de ese impuesto por estar dentro del límite exento por heredero.

Las bonificaciones autonómicas son un factor crucial. El Impuesto de Sucesiones está cedido a las comunidades autónomas, por lo que cada una decide cómo se aplica. Aquí es donde entran en juego las bonificaciones, ya que cada comunidad aplica un límite máximo de exención fiscal, deducciones y un porcentaje distinto de bonificación de ese impuesto, aunque la mayoría lo tienen bonificado entre el 90% y el 99,9%. En otras palabras, los herederos solo pagan entre el 10% y el 0,1% del patrimonio que supere la exención fiscal y las deducciones autonómicas. Por ejemplo, si tras el reparto de los bienes de la herencia, a cada hijo le corresponde una herencia de 300.000 euros, en Madrid se aplicaría una deducción de 16.000 euros por ser hijo y mayor de 21 años (300.000 - 16.000 = 284.000 euros). A este importe se aplica una tarifa progresiva (de entre el 7,65% y el 34% según el tramo). De esta aplicación resulta una cuota de 51.350,98 euros, sobre la que se aplica la bonificación autonómica (del 99% para Madrid). En total, la liquidación del Impuesto de Sucesiones por la herencia de 300.000 euros sería de unos 513,50 euros, que representa el 1% de esos 51.350 euros de cuota.

En Andalucía, por ejemplo, la factura fiscal de ese mismo caso sería de 0 euros, y en Canarias serían unos 51,86 euros. "Muchas comunidades autónomas tienen bonificaciones muy altas y dejan exento prácticamente todo. En casi todas las comunidades existen esas bonificaciones. Que se quede a cero, no en todas, pero sí que el pago sea un 1% o un 2%", asegura Fernández. "Esto vale sobre todo para padres, hijos y cónyuges. El resto de familiares juega otro partido, muy distinto", puntualiza el experto en fiscalidad.

Tíos, sobrinos y nietos son una historia diferente. El principal cambio en el cálculo del importe de la liquidación del Impuesto de Sucesiones ocurre cuando se sale de la línea de familiares de primer grado. "Como nos vayamos a primos, sobrinos, nietos, etc... ya vamos a tener que pagar", advierte Fernández. Sobrinos, tíos o primos que heredan de alguien sin hijos pagan como si fueran casi extraños en buena parte del país. De nuevo, en este supuesto cada comunidad aplica sus propias normas. Tal y como apuntaban desde el bufete de abogados G. Elías y Muñoz, en Madrid solo hay una bonificación del 50% para estos familiares colaterales, en lugar del 90% que se aplica para familiares de primer grado. Siguiendo con el ejemplo de la herencia de 300.000 euros, tras el desglose dejaría un importe a pagar de unos 45.501 euros.

Las grandes fortunas tampoco se libran. Al igual que sucede con otros impuestos como el IRPF, el Impuesto de Sucesiones es progresivo y quienes más tienen también pagan más. Por ejemplo, por recibir una herencia de 500.000 euros, un hijo ya pagaría unos 1.500 euros en Madrid. En Asturias, la misma herencia costaría 45.000 euros, y la brecha crece exponencialmente con el importe. Con 800.000 euros de herencia, el coste en Asturias puede llegar a los 150.000 euros. En comunidades más generosas con las bonificaciones, apenas serían 2.000 euros.