14
Lun, Sep

Los Ángeles experimenta con asfalto blanco para combatir el calor urbano: análisis de sus limitaciones y eficacia

Tecnologia
Desde hace una década, Los Ángeles ha implementado el proyecto CoolSeal, pintando el asfalto de blanco para mitigar las altas temperaturas. Esta iniciativa busca reducir el efecto de isla de calor, un fenómeno común en las grandes urbes. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la eficacia y viabilidad económica de esta solución presentan desafíos significativos, planteando interrogantes sobre su adopción a gran escala.

Los paisajes no son producto del azar, aunque a menudo lo parezcan. Un claro ejemplo son los pueblos blancos de Andalucía. El encalado de las casas se priorizó históricamente como una medida para prevenir la propagación de enfermedades, especialmente durante las epidemias del siglo XIX. Además, el blanco ofrecía una ventaja térmica, al reflejar el calor y mantener el interior de las viviendas más fresco. Sin embargo, no es tan simple. Como explica un compañero, encalar las casas por dentro también contribuía a reducir la humedad interna, disminuyendo la sensación de bochorno al secar el ambiente y estabilizar la temperatura.

Es decir, desde hace siglos (una práctica ya aplicada por los romanos), se comprobó que encalar las casas producía buenos resultados, aunque en aquel entonces no se entendiera completamente el porqué. Posteriormente, el enfoque se centró en el blanco y su capacidad para reflejar la luz solar. No obstante, con las pinturas modernas que sellan la pared, se ha observado que, en términos climáticos, pintar las paredes de blanco no es suficiente, ya que la intervención requiere un trabajo integral.

Todo esto sirve para ilustrar que alguien, en algún momento, experimentó con el encalado de casas y verificó su efectividad. El paisaje no es fortuito; es el resultado de pruebas que, con el tiempo, arrojan buenos resultados. Hace una década, en Los Ángeles, surgió una idea similar: ¿por qué no pintar el asfalto de blanco para combatir el calor? Por el momento, esta iniciativa no se ha extendido ampliamente.

Mis amigos sonríen con suficiencia cuando les explico que en mi pueblo de Extremadura, a 42ºC, se siente menos calor que en Madrid con temperaturas más bajas. Yo sonrío con suficiencia cuando quiero dormir por la noche. Y no estoy loco, o al menos no del todo. Lo que ocurre es el conocido efecto 'isla de calor'. Este fenómeno explica por qué la temperatura en el centro de una ciudad es superior a la de sus alrededores. El asfalto y su capacidad para retener calor son una de las principales razones que explican que algunos estudios señalen que la temperatura media en Valencia es 4,1ºC superior a la de las afueras, o que se hayan registrado diferencias de hasta 11ºC en algunas ciudades.

En otro estudio, la temperatura se elevó hasta 12ºC. La alta densidad de población, que incrementa el uso de aires acondicionados y vehículos, los edificios altos y el asfalto, que retiene el calor, explican por qué, basándose puramente en la temperatura del termómetro, es más difícil dormir en una gran ciudad que en el campo.

Una solución que se ha estado probando en Los Ángeles durante una década es pintar el asfalto de blanco. El motivo no es casual. La ciudad posee todos los ingredientes para ser una de las mayores islas de calor del planeta: calor sofocante, alta densidad de población, un centro urbano con rascacielos y muchos coches que requieren enormes calles.

Por ello, iniciaron el proyecto CoolSeal, un intento de reducir la temperatura del asfalto y, por ende, del ambiente, con el objetivo de disminuirla en 3ºC en los siguientes tres años. Hoy, la mitad de ese plazo ha transcurrido. Para ello, aplicaron y continúan aplicando un revestimiento especial en las calles que originalmente se utilizaba para camuflar pistas de aterrizaje de aviones, ya que pasaban desapercibidas a los sensores infrarrojos.

"El área cubierta por CoolSeal está 5 grados más fría que las áreas de asfalto negro del mismo aparcamiento", explicaron entonces desde el Ayuntamiento. El mismo sistema se ha utilizado en los tejados para reducir el calor acumulado en las azoteas.

Cuando abordamos este tema hace casi una década, un compañero, Javier Jiménez, ya vislumbraba algunos de los grandes retos: el dinero. CBS, apenas un año después, hacía hincapié en el mismo asunto. Repintar una milla (1.609 metros) suponía un gasto de 40.000 dólares (aproximadamente 53.170 dólares en 2026). Las calles de la ciudad se extienden a lo largo de unas 23.000 millas, según datos del propio Ayuntamiento. Es decir, pintar todo el asfalto de la ciudad implicaría un gasto cercano a 1.300 millones de dólares.

El sistema, según explican en The Conversation, es eficaz. De hecho, puede llegar a ser demasiado eficaz. Señalan en ese mismo artículo que no es conveniente implementar este pavimento en todas las calles de la ciudad, ya que en las calles estrechas con edificios altos apenas llega el sol al asfalto y la inversión sería muy poco eficaz. Y el problema podría ser mayor.

Explican que reflejar la luz del sol implica que ese calor se dirige a otras zonas. Y cuando esas zonas son edificios de viviendas, la temperatura en ellos aumenta y las ventajas se pierden. Señalan, por ejemplo, que efectivamente la temperatura en el asfalto es más baja, pero no así en las aceras, debido al efecto del recubrimiento claro. Y si bien algunas personas indicaron a Los Angeles Times que notaban la diferencia, otras aseguraron no ser conscientes de que la temperatura había bajado.

En Urbanomy defienden una posición similar. Se centraron en Lyon (Francia), donde se probó algo parecido y la idea fue finalmente desechada debido a que la inversión necesaria es enorme y la ventaja muy poco significativa. Se argumentaba que las reformas deben ser integrales y que es más efectivo plantar árboles en las calles que implementar este "asfalto frío". Lo mismo explicaba Cory Dakota Setter en Medium. Por cierto, en The Conversation, además, explicaban que para producir este producto se generan más emisiones de efecto invernadero que con el asfalto corriente.

Los resultados, por lo tanto, están siendo limitados en cuanto a eficacia. No es casual, por tanto, que sigamos buscando nuevos tipos de asfalto para reducir la temperatura de nuestras ciudades. Porque, nos guste o no, siguen siendo islas de calor insoportables con la llegada del verano.