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Lun, Sep

Errores Comunes en Herencias y Cómo Evitarlos con Planificación Testamentaria

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La mayoría de los conflictos por herencias en España no se deben al dinero, sino a la falta de una planificación testamentaria adecuada. Un abogado experto en sucesiones destaca los errores más habituales, como el uso de testamentos genéricos o la omisión de figuras legales clave como el legado. Una correcta previsión podría evitar innumerables disputas familiares.

Dos hermanos heredan dos propiedades de sus padres: una valorada en medio millón de euros y otra en 200.000 euros. A primera vista, parece un reparto equitativo, un piso para cada uno. Sin embargo, uno de ellos no está de acuerdo, lo que desencadena un largo proceso de desacuerdos que, con alta probabilidad, terminará con la relación entre los hermanos deteriorada.

Abel Marín Riaguas, abogado socio del bufete Marín & Mateo, especializado en sucesiones y autor del libro 'Protege tu herencia', ha sido testigo de esta situación durante 25 años. En una entrevista para La Voz de Galicia, el abogado concluyó, tras miles de casos, que la mayoría de los conflictos hereditarios no están relacionados con el dinero y podrían prevenirse con una planificación testamentaria adecuada.

Firmar sin entender lo que se firma. Según Marín, uno de los errores más frecuentes es "ir al notario para firmar la plantilla de un testamento que no se entiende". Anualmente, miles de personas utilizan los mismos cuatro o cinco modelos genéricos de testamento, que rara vez se ajustan a las necesidades reales de las familias y la distribución de bienes. No existen dos patrimonios idénticos ni dos relaciones entre hermanos iguales. Una plantilla no distingue entre un hijo que cuida a sus padres y otro que apenas los contacta, o entre uno que ya posee vivienda y otro a quien le sería de gran ayuda la propiedad heredada. Por ello, el abogado subraya la importancia de "pensar un poco" antes de firmar un testamento genérico y dedicar tiempo a adaptarlo a las circunstancias específicas de cada caso.

El piso que vale el doble. La división de una vivienda entre varios hermanos es, según los expertos, una de las principales causas de conflicto en España. Esta situación no es casualidad, ya que la herencia es la fuente principal de disputas legales para el 77% de los españoles. Solo en marzo de este año, se registraron 47.474 viviendas transmitidas por herencia en el país. Cuando dos o más herederos reciben la misma propiedad, se establece lo que la ley denomina comunidad de bienes. Todos poseen los mismos derechos sobre el bien heredado, pero ninguno puede vender, alquilar o reformar sin la aprobación del resto. Basta con que uno de los herederos se divorcie y necesite ocupar la vivienda temporalmente para que, incluso diez años después, el piso permanezca bloqueado y la herencia sin resolver. "Dejar un piso en herencia entre varios hermanos es una fuente de problemas", confirma el abogado.

El legado, la herramienta que casi nadie usa. Para evitar estas situaciones, existe una figura poco conocida: el legado. Consiste en asignar un bien específico a un heredero determinado, con la obligación de compensar a los demás si fuera necesario. Retomando el ejemplo inicial, se podría legar el piso de 200.000 euros a un hijo y el de medio millón al otro, con la condición de que quien recibe la propiedad de mayor valor compense al otro por la diferencia. Así, ambos tendrían sus legados asignados de antemano. El heredero siempre puede rechazarlo, ya que el legado es, legalmente, una donación voluntaria. También es posible incluir condiciones en el testamento, como impedir que un hijo se establezca en la vivienda familiar. No obstante, siempre se debe respetar la legítima, la porción mínima obligatoria que la ley reserva a ciertos herederos con parentesco directo.

Sin testamento, manda la ley. Los modelos genéricos dejan muchas cuestiones a merced de la normativa vigente, sin incorporar matices o indicaciones que simplificarían la vida de los herederos. Un claro ejemplo es la herencia entre cónyuges. Muchas parejas asumen que, si uno de los dos fallece, el otro heredará todo mientras viva. "Existe una falsa creencia de que el viudo disfruta de todo mientras viva, y no es así", advierte Marín. Sin testamento, los hijos heredan a partes iguales. Según Víctor Garrido de Palma, notario de Madrid, al cónyuge viudo le corresponde solo el usufructo de un tercio de la herencia destinado a mejora, lo cual es significativamente menos de lo que la mayoría espera. Esta disparidad explica muchos de los conflictos que terminan en los juzgados, con hijos que despojan de la vivienda a sus padres o madres viudos, porque el testamento no especificó más allá de lo dictado por una ley generalista de mínimos. Si se desea proteger realmente a la pareja por encima de los hijos, es crucial dejarlo por escrito.

Un testamento que cambia con la vida. Marín también insiste en la importancia de algo que casi nadie hace: revisar el testamento cada vez que las circunstancias personales cambian. A los treinta años, lo común es tener una hipoteca, quizás hijos, y generalmente más deudas que patrimonio. A los cincuenta, la situación familiar y patrimonial suele haber cambiado por completo. Un divorcio, una nueva pareja, un nieto con necesidades especiales o incrementos patrimoniales por herencias familiares son razones suficientes para volver a la notaría y modificar la estructura testamentaria. El testamento no es un documento que se firma una vez y se olvida, recuerda Marín. Cambia y evoluciona a lo largo de la vida, al igual que su titular, y sirve para asegurar que los bienes se repartan según la voluntad de la persona, y no según lo que terminen decidiendo, en medio de disputas, los herederos. Como señala el propio abogado: "Lo que se deberían heredar son los valores".