Europa se encamina a su peor año de incendios forestales desde que hay registros, con España a la cabeza de la lista. En los primeros seis meses de 2026, el país ha experimentado una devastación seis veces mayor que el año anterior, marcando un alarmante récord. Las predicciones y mapas de riesgo sugieren que la situación podría empeorar aún más en los próximos meses, con un riesgo elevado en todo el continente.
Europa se encuentra al borde de registrar su peor año en cuanto a incendios forestales desde que se tienen datos, con España destacándose como el país más afectado. Aunque 2025 fue el año más crítico para España en términos de incendios desde 1994, en la primera mitad de 2026 ya se ha calcinado un área seis veces superior a la del mismo periodo del año anterior, lo que presagia un nuevo y preocupante récord. La situación es aún más inquietante, ya que, según las proyecciones y los mapas de riesgo, el escenario más adverso aún está por manifestarse.
El sistema europeo de monitorización terrestre, conocido como Copernicus, emplea imágenes satelitales y diversos sensores para analizar la atmósfera, el clima, el entorno marino y el suelo del planeta. Cada año, este sistema genera numerosos informes sobre estos ámbitos, además de mapas interactivos que muestran tanto pronósticos como la evolución en tiempo real. Uno de estos recursos es el mapa del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), que ilustra el riesgo de incendios en Europa en función de los factores ambientales que propician estos fenómenos. Los días comprendidos entre el 29 de julio y el 2 de agosto han sido los más críticos en lo que va de 2026. Actualmente, el nivel de riesgo ha disminuido ligeramente, pero sigue siendo muy elevado. Los expertos advierten que la fase más grave podría estar aún por llegar.
El sistema EFFIS evalúa el riesgo de incendios forestales mediante el índice FWI (Fire Weather Index), que combina un indicador de la velocidad de propagación del incendio (ISI) y otro del combustible disponible (BUI). La cantidad de combustible disponible se determina analizando la temperatura del aire, la humedad relativa y las precipitaciones recientes, lo que permite estimar la cantidad de vegetación seca en una zona. En cuanto a la velocidad de propagación, se examina principalmente la influencia del viento, dado que es el factor más determinante en la expansión del fuego.
El incremento de los incendios forestales no es una coincidencia. Recientemente, los gobiernos de Reino Unido y España han suscrito una declaración conjunta que identifica el cambio climático como la causa principal de la proliferación de estos siniestros en Europa. Además, se han comprometido a fortalecer las medidas de prevención. Es un hecho innegable que el cambio climático está provocando mayores sequías, temperaturas más elevadas y, en general, una mayor cantidad de material combustible listo para arder con la mínima chispa.
España es el país europeo más afectado por los incendios forestales. Este año, el 47% del territorio calcinado en Europa corresponde a nuestro país. Se ha señalado que 2025 fue el peor año de incendios forestales para España desde 1994, con las cifras más altas registradas tras un pico entre el 5 y el 19 de agosto. Según EFFIS, el riesgo se mantendrá alto en toda Europa durante las próximas semanas, lo que sugiere que lo peor podría estar aún por suceder. Las previsiones de altas temperaturas para los meses venideros respaldan esta preocupación.
En el momento actual, se registran más de 50 focos de incendios forestales activos en España, 13 de ellos considerados críticos. Este verano está resultando desolador en este aspecto. Urge la adopción de medidas contundentes contra el cambio climático, pues esta situación es solo el inicio. Con nuestro país literalmente en llamas, quienes persisten en negar la evidencia lo hacen porque prefieren ignorar la realidad.