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Lun, Sep

Nueva Pescanova Desiste de Construir la Primera Granja de Pulpos del Mundo en Canarias

Tecnologia
La empresa Nueva Pescanova ha decidido cancelar su ambicioso proyecto para establecer la primera granja de pulpos a nivel mundial en Las Palmas de Gran Canaria. Esta instalación, que pretendía ser pionera en la acuicultura de cefalópodos con una inversión de 65 millones de euros, ha sido suspendida debido a "consideraciones empresariales y regulatorias", según la compañía. La decisión marca un revés para la cría comercial de pulpos en cautividad y es un punto de inflexión en el debate sobre la sostenibilidad y ética de esta práctica.

La aspiración de Canarias de albergar la primera granja de pulpos del mundo ha llegado a su fin, al menos por ahora. Nueva Pescanova, la empresa impulsora del proyecto, ha comunicado a la autoridad portuaria su desistimiento de construir una piscifactoría de pulpos en La Luz. Esta instalación, de más de 52.000 m2, habría sido pionera en el sector, con el objetivo de demostrar la viabilidad de la cría comercial de pulpo en cautividad. Sin embargo, la multinacional gallega ha puesto de manifiesto que la acuicultura de este codiciado cefalópodo enfrenta desafíos considerables.

Las Palmas de Gran Canaria se queda así sin lo que prometía ser la primera granja de pulpos de la historia. Nueva Pescanova ha renunciado a la solicitud de concesión presentada en 2021 para crear una instalación acuícola de más de 52.000 metros cuadrados y 65 millones de euros, especializada en la producción de pulpos en cautividad.

La relevancia de esta noticia trasciende Canarias, dado el carácter pionero del proyecto. Aunque la industria ha anhelado durante mucho tiempo la cría de pulpos en granjas controladas, similar a otras especies, el proceso ha resultado tan complejo que nunca se ha materializado. Pescanova ha enfatizado que su retiro "no implica reconocimiento alguno" sobre la viabilidad del proyecto, atribuyendo la decisión a "cuestiones empresariales y regulatorias".

La compañía gallega ha informado a la Autoridad Portuaria de Las Palmas su desistimiento del permiso para operar una granja de pulpos en La Luz, retirando así su petición original. Las razones detrás de esta decisión son clave. La multinacional no ha citado complicaciones técnicas o viabilidad económica, sino "consideraciones empresariales y regulatorias". Específicamente, ha señalado que "no resulta oportuno continuar impulsando la solicitud de conexión presentada en los términos actualmente planteados" y ha aludido a "circunstancias concurrentes sobrevenidas" y "los nuevos requerimientos administrativos" planteados por la Comisión de Evaluación Ambiental.

Aunque la reciente decisión de Nueva Pescanova ha puesto el proyecto en el foco, sus orígenes se remontan a 2018, cuando la empresa firmó un acuerdo que le concedía acceso preferente a la patente del Instituto de Oceanografía sobre cría de pulpos en cautividad. Un año después, anunció haber logrado "cerrar el ciclo de reproducción del pulpo en acuicultura", y en 2021 solicitó a la Autoridad Portuaria de Las Palmas una concesión para establecer una granja de cefalópodos, una instalación de más de 52.000 m2 con una inversión prevista de alrededor de 65 millones de euros.

El objetivo era tener el complejo operativo en 2023, con una producción inicial de 500 toneladas anuales, proyectando un aumento a 3.000 toneladas en menos de cinco años. Este plan se enmarcaba en el lucrativo negocio del pulpo. Se estima que los cefalópodos (pulpos, calamares y sepias) representaron el 7% de las exportaciones mundiales de productos acuáticos animales en 2024, un sector que moviliza cerca de 13.000 millones de dólares, a pesar de un retroceso respecto a años anteriores. China, Marruecos y Mauritania son líderes en capturas, mientras que España, Indonesia o Vietnam destacan en exportación. En Galicia, se ha observado una disminución en las capturas costeras.

La propuesta de la granja ha sido objeto de considerable controversia. La cría de pulpos en cautividad ha generado un intenso debate internacional. En 2024, el Estado de Washington consideraba una ley para prohibirla. Previamente, la organización Compassion in World Farming (CIWF) había advertido que los cefalópodos "sufrirían" en estas granjas y que su gestión sería "totalmente insostenible y perjudicial para el medio".

Esta crítica no ha sido aislada. En el caso específico del proyecto canario, CIWF calculó que la macrogranja requeriría 28.000 toneladas de peces para alimentar a los pulpos, una cifra que aumentaría si la producción se expandiera.

Además del impacto ambiental de la granja, los ecologistas cuestionan la idoneidad de los pulpos para la cría en cautividad, no solo desde una perspectiva técnica, sino también moral, abarcando desde su explotación en granjas hasta el método de sacrificio con agua helada. Lara ha señalado que los pulpos "son increíblemente inteligentes y sensibles. Criarlos de forma intensiva en tanques no solo supone un grave problema ético, sino también ambiental", recordando que en su hábitat natural son animales solitarios. Ha concluido que "convertir a Gran Canaria en el epicentro de esta industria dañaría la imagen sostenible del archipiélago y pondría en riesgo sus recursos marinos”.