El descubrimiento de una escultura romana de la diosa Venus en la playa de la Almadraba, Alicante, ha generado una gran expectación y una intensa controversia. La pieza, datada entre los siglos I y II d.C., es considerada de relevancia nacional, pero su hallazgo ha sido empañado por las circunstancias de su recuperación, incluida una fotografía que la muestra dentro de una bolsa de supermercado, lo que ha desatado un debate sobre los protocolos de actuación.
Hace apenas tres meses, durante unas obras de canalización en la playa de la Almadraba, apareció la escultura conocida como la "Venus de Alicante". Se trata de una pieza de los siglos I o II de nuestra era que, probablemente, adornó las residencias patricias de Lucentum, el origen romano de Alicante. Su hallazgo ha estado acompañado de una polémica, avivada por una imagen que muestra la valiosa Venus dentro de una bolsa de Mercadona.
Los operarios que trabajaban el 11 de mayo en una zanja, como parte del proyecto de regeneración de la playa de la Almadraba, en Alicante, encontraron una cabeza de mujer esculpida en mármol. Estudios posteriores revelaron que es parte de una escultura de la diosa Venus, elaborada con mármol de alta calidad entre los siglos I o II d.C. Días después, el Ayuntamiento anunció el descubrimiento.
La escultura es fascinante. Las primeras conclusiones de los expertos indican que la cabeza pesa 14 kilos y mide 22,22 cm de alto por 19,78 de ancho. Los especialistas la fechan en el siglo II d.C., durante la época altoimperial. La primera "autopsia", realizada por el catedrático de Arqueología José Miguel Noguera, uno de los mayores expertos en escultura romana del país, concluyó que su mármol es de calidad sobresaliente, lo que sugiere que podría proceder de las canteras de Paros, en Grecia, o Carrara, en Italia.
Recientemente, el Ayuntamiento de Alicante firmó un convenio con la Universidad de Murcia para que Noguera analice la escultura en detalle con la ayuda de expertos en mármol y policromías. Se sabe que la "Venus de Alicante" no fue esculpida como un busto, sino que formó parte de una escultura de cuerpo entero y tamaño natural. Los especialistas creen que la pieza adornaba la domus de una familia aristocrática en la antigua Lucentum o en una villa del Parque de las Naciones, en la zona extramuros de la ciudad. José Manuel Pérez Burgos, jefe de Patrimonio Integral del Ayuntamiento, celebró el hallazgo en mayo, destacando que es "una pieza de gran calidad, de relevancia a nivel nacional y un hallazgo que realza la importancia del conjunto de Lucentum en el territorio".
El descubrimiento es significativo, pero ha sido ensombrecido por la controversia que lo rodea. La polémica no se centra tanto en el valor de la pieza, que es incuestionable, sino en las circunstancias de su aparición. Han surgido preguntas sobre cuándo se desenterró, cómo se trató inicialmente y si se examinó adecuadamente su entorno antes de continuar con las obras. La controversia ha crecido debido a dos filtraciones. La primera es una aparente discrepancia en la cronología del descubrimiento: la edil de Cultura mencionó el 20 de mayo, mientras que los operarios aseguran que fue el 11. El segundo aspecto controvertido, y más relevante, es que, tras ser desenterrada, la escultura supuestamente fue envuelta en plástico de burbujas y una bolsa de Mercadona. La denuncia, que arroja dudas sobre la actuación inicial, fue hecha pública por Compromís y se apoya en una fotografía que muestra el busto en una bolsa de rafia.
La importancia de la escultura, que Alicante aspira a convertir en "nuevo símbolo de la ciudad", explica por qué la prensa local y nacional se ha esforzado en reconstruir la cronología exacta del hallazgo y por qué la edil de Cultura ha tenido que dar explicaciones en el pleno. Allí, desmintió que el hallazgo fuera "fortuito" y defendió que se produjo en "un ámbito sometido a intervención arqueológica autorizada". La concejala Nayma Beldjilali también negó que el entorno de la escultura, a decenas de metros de un yacimiento, careciera de supervisión arqueológica o que fuera cubierto de hormigón sin la aprobación de los especialistas. "Tales afirmaciones no se corresponden con la realidad de los hechos, por lo que son absolutamente falsas", insistió en declaraciones recogidas la semana pasada por el diario Información.
La polémica persiste. Según explicaron Beldjilali y Todo Alicante, el hallazgo se realizó la tarde del 11 de mayo, durante una excavación en una zona con vigilancia arqueológica. Al detectar el busto de mármol, el jefe de la obra alertó a los responsables y los trabajos se paralizaron de inmediato. Fue entonces cuando, para protegerla, la cabeza fue colocada en una bolsa de supermercado, envuelta en papel de burbuja. Al día siguiente, la empresa de arqueología que supervisa los trabajos trasladó a varios expertos que inspeccionaron el entorno con el objetivo de descartar la presencia de otros vestigios de valor, como el resto de la escultura. No se encontró nada más. Se concluyó que la cabeza de Venus formaba parte de un "relleno arqueológicamente descontextualizado" y se autorizó a los operarios a continuar con sus tareas. El Ayuntamiento insiste en que siempre se actuó con "diligencia y previsión", mientras que la oposición califica la situación de "esperpento".