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Lun, Sep

Controversia en la FIFA: Acusaciones de Infantino ofreciendo la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio de apoyo

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La final del Mundial de 2030, que será coorganizada por España, Portugal y Marruecos, se ha visto envuelta en una controversia. Según una exclusiva de The Times, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido a Marruecos albergar la final del torneo a cambio de apoyo incondicional en un momento delicado de su mandato. Esta revelación ha generado un intenso debate y reacciones en los países implicados, especialmente en España y Portugal.

Pocas citas deportivas generan tanta expectación como una final de la FIFA. Con audiencias globales que superan los dos mil millones de personas, la final del Mundial de 2030, que tendrá como anfitriones a España, Portugal y Marruecos, se ha convertido en un codiciado evento. Sin embargo, esta aspiración se ha visto empañada por problemas internos en la FIFA y los intentos de su presidente, Gianni Infantino, de asegurar apoyos en un momento crítico.

The Times ha publicado una exclusiva que ha sacudido el fútbol internacional, especialmente en España y Marruecos. Según el diario británico, Infantino ha ofrecido a las autoridades marroquíes albergar la final del Mundial de 2030. El precio de este privilegio sería el apoyo incondicional de Marruecos al dirigente suizo, quien atraviesa uno de los momentos más delicados de su mandato, a solo unos meses de las elecciones a la presidencia de la FIFA, programadas para marzo de 2027 en Rabat.

La información, proveniente de la filtración de The Times, sugiere que, en medio de la crisis, Infantino ha buscado el respaldo de Marruecos, un país clave para su futuro. La sintonía entre ambos es notable; Infantino ha visitado Marruecos cuatro veces en dos años, mientras que no ha acudido a España desde la presidencia de Rubiales en la RFEF. Además, el país magrebí alberga desde julio de 2025 una oficina regional de la FIFA para África. Tras el terremoto interno generado por los planes frustrados de Infantino de abrir los Mundiales a la inversión privada y las voces que piden su renuncia, el presidente de la federación busca un apoyo incondicional de Rabat, dispuesto a pagarlo con la final de una Copa del Mundo.

AS, citando una fuente anónima, asegura que la FIFA ha negado tajantemente que Infantino haya ofrecido la final del Mundial 2030 a Marruecos. No obstante, esto no ha evitado que el tema haya caldeado el ambiente futbolístico internacional y generado un intenso debate. La situación se comprende mejor si se considera que, hace apenas una semana, coincidiendo con el Día del Trono marroquí, el presidente de la FIFA elogió efusivamente al país magrebí, afirmando que la edición de 2030 “será la mejor edición de los Mundiales porque se celebrará en el país más bello del mundo, Marruecos. Será la Copa más grande de la historia”. Este mensaje generó malestar en España y Portugal.

Las reacciones no se han hecho esperar y complican el panorama de cara a la cita de 2030. Tras la crisis migratoria en Ceuta, el partido ecologista Portugal Libre solicitó reconsiderar el rol de Marruecos como país anfitrión del torneo, calificando de “insostenible” su participación en la candidatura conjunta con España. Una petición similar ha surgido en Madrid, donde el grupo parlamentario Sumar ha pedido en el Congreso “revisar y evaluar el modelo de organización conjunta” del evento de 2030. La RFEF, por su parte, ha dejado claro que no tiene intención de retirarse del torneo, incluso si esto implica compartirlo con Marruecos.

La tensión ha escalado, especialmente tras la exclusiva de The Times, y la pregunta sobre si España debería 'plantarse' o 'dejar la organización' si la final se disputa en el nuevo estadio de Casablanca, o renunciar al torneo si se confirma la oferta de Infantino a Marruecos, resuena con fuerza.

El contexto es crucial en este caso, ya que se combinan varios factores. Por un lado, está la pugna entre España y Portugal por albergar la gran final de la Copa de 2030. En España, el favorito es el estadio Bernabéu, mientras que en Marruecos, se perfila el futuro Hassan II de Casablanca, una imponente infraestructura con capacidad para cerca de 115.000 espectadores, que sus creadores aspiran a convertir en “el estadio más grande del mundo”. El interés en acoger la final no se debe solo a una cuestión de orgullo nacional o amor por el deporte, sino también a que el Mundial, y en particular la final, es un negocio capaz de mover millones de euros.

Este no es el único factor. Más allá del tira y afloja entre Madrid y Rabat, se encuentran las turbulencias internas que sacuden la FIFA y la delicada situación de Infantino, lo que explica el movimiento revelado por The Times. La recta final de su mandato se ha visto afectada por un plan que buscaba abrir la puerta del capital privado a las principales competiciones de la FIFA, incluso con la creación de una nueva filial, la Fifa Forward Enterprise. Este proyecto ha generado tensiones, llevando a algunas federaciones nacionales (como Inglaterra o Gales) a retirar su apoyo a Infantino e incluso provocando que figuras como Luis Figo lo acusen de “degradar el cargo”.

El contexto es, sin duda, complicado. De polémicas anteriores, como la Medalla de la Paz otorgada a Donald Trump o el “caso Balogun”, se pasará en pocos meses a las elecciones de la FIFA, para las cuales Infantino necesita recabar apoyos, con un enfoque particular en los 54 avales de la confederación africana, la CAF.