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Lun, Sep

España se acerca a los 100 millones de turistas, pero el calor extremo amenaza el objetivo

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España está a punto de alcanzar un hito histórico: los 100 millones de visitantes extranjeros al año. Sin embargo, este objetivo ambicioso, que podría lograrse en 2026, se ve amenazado por las crecientes olas de calor. Expertos advierten que las altas temperaturas podrían disuadir a los turistas y afectar la fidelización, planteando un desafío significativo para el sector turístico español.

Las cifras, aunque solo sean números, a menudo generan una gran expectación. El sector turístico español ha estado centrado durante años en una meta específica: recibir 100 millones de visitantes extranjeros, un umbral psicológico al que el país se ha aproximado repetidamente, pero que aún no ha superado. Investigadores de Oxford Economics y el ministro de Turismo, Jordi Hereu, han manifestado públicamente que este logro podría concretarse en 2026. No obstante, el panorama también presenta desafíos, siendo las olas de calor una preocupación destacada. De hecho, algunos ya alertan que el clima podría ser el principal obstáculo para que España se posicione como el destino turístico líder a nivel mundial.

El aumento del turismo, que ya alcanza casi 50 millones y sigue en ascenso, genera debate sobre si es una tendencia positiva o negativa para España. Lo innegable es el crecimiento sustancial del sector. El informe más reciente del INE, divulgado hace pocos días, revela que durante la primera mitad de 2026, España recibió 46,6 millones de visitantes extranjeros, lo que representa un incremento del 4,6% en comparación con 2025. La situación ha sido favorable durante todos los meses del año. Junio, el último mes con datos oficiales, mostró un aumento interanual del 2,9%, lo que se traduce en 9,7 millones de turistas.

No solo la afluencia de turistas está en ascenso, sino también el gasto que realizan durante sus estancias. En la primera mitad del año, los visitantes internacionales desembolsaron 63.836 millones de euros, un 7% más que en 2025. Solo en junio, esta inyección económica ascendió a 13.579 millones de euros, con un gasto promedio por turista de 1.393 euros. Según el INE, los viajeros británicos, alemanes, franceses y nórdicos fueron los más contribuyentes.

La posibilidad de alcanzar los 100 millones de turistas es una pregunta clave. A principios de verano, Oxford Economics consideraba la meta factible, y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, la calificó de "probable" en julio. A favor de España no solo juega su creciente atractivo como destino vacacional o el repunte general del sector tras la pandemia, un fenómeno constatado incluso por la ONU. Los analistas de Oxford confiaban en junio en que España captaría una parte de los turistas que, tras el conflicto en Irán, han optado por evitar Oriente Medio o buscar destinos de verano más cercanos. Incluso estimaron que España podría atraer 12 millones de visitantes adicionales, elevando el total anual a 109 millones.

El INE, por el momento, solo proporciona una instantánea del primer semestre del año, pero sus datos son reveladores, no solo por el aumento del 4,6%. En 2025, el INE registró 52,28 millones de turistas internacionales en el segundo semestre. Si el flujo de viajeros de este año se mantuviera estable, sin crecimiento ni caídas, 2026 cerraría con casi 99 millones. Sin embargo, desde enero, la llegada de turistas extranjeros ha mostrado un crecimiento constante, aunque con fluctuaciones: en mayo se observó un sorprendente aumento interanual del 9,5%, que se moderó al 2,9% en junio.

En cuanto a las olas de calor, algunos las consideran uno de los mayores desafíos para el turismo español. Aunque el país atrae visitantes por sus paisajes, playas, cultura, patrimonio y gastronomía, ¿pueden las olas de calor que elevan el termómetro hasta los 40º reducir su atractivo? Hay quienes creen que sí. Los expertos de CaixaBank Research ya lo advirtieron el año pasado y han reiterado su aviso este año: el calor extremo dificulta la fidelización de los turistas. El organismo señala que "las experiencias de calor extremo durante las vacaciones reducen la probabilidad de que los turistas extranjeros regresen a España y, además, impulsan la elección de destinos con temperaturas más moderadas en futuras visitas de aquellos que sí optan por volver". Esta conclusión se basa en datos de pagos con tarjetas extranjeras en terminales de CaixaBank. "En los episodios más extremos, la probabilidad de regresar es un 15% inferior respecto a la de aquellos visitantes que disfrutan de condiciones climáticas más cercanas a la normalidad histórica. La investigación también muestra que los turistas que deciden regresar adaptan sus elecciones para evitar condiciones térmicas adversas. Tras haber sufrido episodios de calor intenso, tienden a seleccionar destinos o fechas con temperaturas esperadas más frescas".

¿Es esto solo una teoría? Recientemente, El País entrevistó a una turista alemana que este año decidió adelantar sus vacaciones en España precisamente para evitar el calor extremo. "Vinimos la última semana de mayo y fue perfecto. Tuvimos playa y temperaturas veraniegas, pero no superamos los 30 grados", comentó. Su testimonio ayuda a comprender por qué el INE registró este año más turistas extranjeros en mayo (10,26 millones) que en junio (9,74 millones). A modo de referencia, en 2016 (el dato más antiguo disponible en la web del INE) junio cerró con 441.600 visitantes extranjeros más que en el mes de mayo.

El calor no es el único factor que afecta al turismo español. Otros elementos que ensombrecen el panorama incluyen la situación económica, el encarecimiento de España como destino vacacional, el creciente movimiento 'anti turista' en regiones masificadas y la saturación de algunos destinos españoles, que ya han sido incluidos en listas negativas para turistas. Además, España enfrenta la creciente competencia de otros países que invierten firmemente en el sector, como Turquía.