Francia ha implementado la Ley Ripost, que introduce una prohibición para que los conductores noveles operen vehículos de alta potencia. Esta medida surge tras un debate prolongado sobre la seguridad vial y busca mitigar los riesgos asociados a la inexperiencia al volante de coches potentes. La ley aún espera un decreto reglamentario que defina el umbral exacto de potencia permitido.
Francia ha aprobado recientemente la “Ley Ripost”, que incluye una disposición relevante para los nuevos conductores. Esta norma establece una prohibición para que los conductores recién titulados se pongan al volante de vehículos considerados demasiado potentes.
Los antecedentes de esta medida se remontan a un trágico accidente en 2025 en Lille, donde un estudiante de 23 años falleció. El incidente ocurrió cuando un conductor de 18 años perdió el control de un Volkswagen Golf R de 333 CV, circulando muy por encima del límite de velocidad. Este suceso reavivó un debate de más de dos décadas en Francia sobre si los conductores noveles deberían tener permitido conducir vehículos de altas prestaciones, argumentando que la combinación de inexperiencia y potencia puede ser fatal. Durante años, la propuesta se había estancado debido a la dificultad de definir con exactitud qué constituye un coche “demasiado potente”. Sin embargo, esta vez, dicho impedimento no ha sido suficiente para frenar el proyecto de ley.
La Ley Ripost, cuyo objetivo oficial es abordar problemas de orden público más allá de la seguridad vial, fue adoptada definitivamente por el Parlamento francés el 21 de julio. El artículo 3 de la ley prohíbe a los titulares de un permiso de conducir provisional o en periodo de prueba (un lapso de dos o tres años para los conductores noveles en Francia) conducir un vehículo “cuya potencia de motor supere un umbral fijado por decreto reglamentario”. Esto implica que los superdeportivos o compactos deportivos por encima de cierta potencia estarán vetados. La normativa es similar a la que se aplica a las motos con el carné A2, que limita a los nuevos motoristas a vehículos de menos de 35 kW (y con una relación potencia/peso máxima de 0,2 kW/kg o inferior).
Lo que aún no se ha determinado con exactitud es el umbral de potencia que se establecerá. La ley no especifica una cifra concreta, por lo que es probable que se base en una combinación de caballos fiscales, potencia real y, posiblemente, la relación potencia-peso. Estos detalles se definirán en un decreto independiente. Hasta entonces, tanto los conductores noveles como las empresas de alquiler de coches se encuentran en una situación de incertidumbre jurídica. De hecho, algunas compañías de alquiler ya están retirando sus modelos más deportivos de su flota como medida de precaución, antes de arriesgarse a ser sancionadas una vez que se publique el umbral.
La prohibición no se limita únicamente a la compra de un coche. Dado que muchos conductores jóvenes no poseen un vehículo propio y a menudo piden prestado o alquilan, la ley contempla que la restricción se aplique también a los vehículos prestados y de alquiler, incluso si el automóvil está matriculado a nombre de otra persona.
Las sanciones por incumplimiento son severas. Un conductor novel que sea sorprendido al volante de un coche que supere el futuro límite establecido podría enfrentarse a penas de hasta un año de prisión y una multa de 15.000 euros. Además, las empresas de alquiler de coches que entreguen un vehículo a un titular de permiso en periodo de prueba también afrontarán sanciones económicas, aunque la cuantía no ha sido fijada.
Esta norma para conductores noveles forma parte de un texto legislativo mucho más amplio. La Ley Ripost (acrónimo de “respuestas inmediatas a los fenómenos que perturban el orden público, la seguridad y la tranquilidad de nuestros conciudadanos”) fue impulsada por el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Abarca una extensa lista de cuestiones, incluyendo penas más duras para las carreras ilegales (hasta dos años de prisión y 30.000 euros de multa), la persecución de la venta y posesión de óxido nitroso, nuevas regulaciones sobre material pirotécnico, restricciones para los organizadores de raves y un mayor uso de la videovigilancia impulsada por IA con fines antiterroristas.
Por el momento, no hay cambios inmediatos en las carreteras. El artículo que prohíbe los coches de gran potencia a los conductores noveles no podrá aplicarse hasta que el Gobierno publique el decreto que concrete el límite máximo de caballos, algo que se prevé para este otoño. Por lo tanto, habrá que esperar unos meses para conocer los detalles finales.