Un submarino no tripulado, valorado en 3,4 millones de euros, se perdió bajo el hielo ártico a principios de 2024, pero no sin antes recopilar datos vitales. La investigación resultante ha desvelado aspectos clave del glaciar Thwaites, conocido como el 'Glaciar del Juicio Final', ofreciendo una visión sin precedentes de su comportamiento subacuático y las dinámicas que contribuyen a su derretimiento.
A principios de 2024, la Universidad de Gotemburgo comunicó la pérdida de un submarino no tripulado valorado en 3,4 millones de euros. Este submarino, llamado Ran, desapareció en circunstancias que permitieron obtener datos cruciales para comprender mejor lo que se esconde tras el denominado “glaciar del juicio final”.
Una nueva investigación, cuyos resultados fueron publicados medio año después por el equipo que operaba el submarino Ran cuando se perdió bajo el hielo ártico en enero de 2024, ha revelado aspectos importantes del lado oculto del glaciar Thwaites, específicamente la parte que se encuentra sumergida.
El glaciar Thwaites es uno de los más significativos a nivel global debido a su vasto volumen. Según estimaciones de la Colaboración Internacional del Glaciar Thwaites, los 483.000 km³ de agua que contiene esta masa de hielo serían suficientes para elevar el nivel del mar en más de medio metro si llegara a desaparecer, de ahí su nombre apocalíptico. Thwaites se distingue de otros glaciares no solo por su tamaño, sino también por su ubicación. A diferencia de muchos otros que se asientan sobre tierra firme, su hielo se extiende también sobre la superficie del océano, formando una lengua o plataforma de hielo. Bajo esta plataforma, el agua del océano se mezcla con el agua del propio glaciar, generando dinámicas de particular interés para los investigadores.
Antes de su desaparición bajo el hielo antártico, el submarino Ran operó durante casi un mes bajo la plataforma de hielo Dotson, que está vinculada a este glaciar. Recorrió más de 1.000 kilómetros, adentrándose hasta 17 km en la cavidad bajo esta plataforma. Ahora se dispone de los datos compilados por Ran antes de su prematura pérdida.
Los resultados obtenidos son variados. Según explicó el equipo, algunos hallazgos eran predecibles, como la observación de que las corrientes submarinas más fuertes provocaban erosión en la capa de hielo y, consecuentemente, un mayor derretimiento. Esto permitió esclarecer por qué el lado occidental de la plataforma Dotson se derrite más rápidamente. El equipo también señaló que algunas observaciones plantean nuevas interrogantes, como la existencia de irregularidades en la superficie oculta del hielo, similares a las dunas de un desierto, posiblemente causadas por el flujo del agua. Los detalles de este trabajo fueron publicados recientemente en un artículo en la revista Science Advances.
Este estudio se suma a otros que han investigado este coloso helado. Sin embargo, el equipo de Ran logró adentrarse en zonas que antes parecían inaccesibles. Hasta ahora, el estudio de esta masa de hielo dependía principalmente de mediciones satelitales o de la extracción de núcleos de hielo del glaciar, como recuerda Anna Wåhlin, líder del estudio. “Anteriormente habíamos utilizado datos de satélites y núcleos de hielo para observar cómo los glaciares cambian a través del tiempo. Al navegar con el sumergible dentro de la cavidad, fuimos capaces de lograr mapas de alta resolución del hielo de su cara baja. Es un poco como ver la cara trasera de la Luna”, indicó Wåhlin en una nota de prensa.