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Mar, Sep

Empleados de Aeropuertos Desaconsejan Atar Cintas a las Maletas para Identificarlas

Tecnologia
La práctica común de atar cintas o pañuelos a las maletas para distinguirlas en los aeropuertos, lejos de ser útil, puede complicar el proceso de facturación y los controles de seguridad. Empleados de aeropuertos advierten que esta costumbre puede llevar a que el equipaje requiera procesamiento manual, lo que podría retrasar su llegada al vuelo. Descubre por qué esta estrategia popular no es tan efectiva como se piensa y qué otras recomendaciones existen para un viaje más fluido.

Es una práctica común, y basta con observar en la zona de facturación de cualquier aeropuerto para notar cuántas personas atan cintas, pañuelos o cordones a sus maletas para diferenciarlas. Ya sea una pañoleta de colores llamativos, una pulsera vieja o un lazo con un nombre, la intención es poder distinguir claramente el equipaje entre el de otros pasajeros, marcándolo de forma inconfundible (o eso se cree) para reconocerlo al momento de aparecer en la cinta transportadora.

Sin embargo, esta idea no es tan buena como parece. Aunque muchas personas añaden cintas a sus maletas facturadas para identificarlas rápidamente, esta táctica tiene sus puntos débiles. Lo más curioso es que son los propios empleados de aeropuertos quienes están alertando sobre ello. Colgar una cinta o un pañuelo del asa podría ayudarte a localizar tu maleta y agilizar la facturación, pero para los trabajadores encargados de gestionar el equipaje, puede suponer una auténtica complicación. Una complicación que podría alargar los controles de seguridad de tu maleta y afectar tus planes de viaje.

“Puede causar problemas”. Esta advertencia fue lanzada en 2024 por John, encargado del equipaje en el aeropuerto de Dublín, una infraestructura masiva por donde transitan decenas de millones de pasajeros cada año, con sus respectivas maletas. En declaraciones a la revista irlandesa RSVP Magazine, el empleado del aeródromo advierte que, al menos en ciertos casos, las señales que usamos para diferenciar nuestro equipaje facturado complican los controles. Al manual. “Las cintas que la gente ata a sus maletas para ayudar a identificarlas pueden causar problemas al escanearlas en la sala de equipaje”, aclara el empleado de Dublín, y avisa: “Si la maleta no se consigue escanear automáticamente puede terminar en un procesamiento manual, lo que podría significar que no llegue al vuelo”. ¿El resultado? Una táctica que busca agilizar el viaje terminaría convirtiéndose en lo contrario: un gran problema.

El empleado de la terminal de Dublín no solo ofrece este consejo. Para que el paso por los aeródromos sea lo más cómodo, rápido y tranquilo posible, RSVP Magazine comparte otras tres ideas casi tan fáciles de aplicar como desatar los lazos que se hayan podido colgar de los trolleys. La primera es muy sencilla: retirar también las pegatinas de vuelos antiguos. “Pueden causar confusión con el proceso de escaneo”, revela John. La segunda es situar las ruedas de la maleta hacia arriba para evitar que sufra desperfectos mientras la manejan. Y la tercera, algo más pintoresca pero igual de crucial: evitar los mazapanes en las bolsas de viaje, por más aficionado que se sea a estos dulces a base de almendra. ¿El motivo? “Tiene la misma densidad que algunos explosivos, por lo que retirarán la maleta y le llamarán del avión”.

Los consejos de John no son los primeros sobre aeropuertos y equipaje. Ni siquiera es el primero que intenta agilizar el tedioso proceso de esperar a que la maleta aparezca por la cinta transportadora. Hace un tiempo, The Sun publicó otros dos para conseguir que las maletas y demás bultos aparezcan lo antes posible en la sala de recogida de equipaje: el primero es colocar una pegatina que los identifique como “Frágil”, lo que ayudará a que sean de los primeros en descargarse; el segundo es hacer el check-in y facturar lo más tarde posible. Esto último, claro, no es apto para cardíacos y puede acarrear más de un susto si el viajero no calcula bien los tiempos.