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Dom, Oct

Dinamarca Propone Ley para Proteger la Imagen y Voz de los Ciudadanos Contra la IA

Tecnologia
Dinamarca ha presentado un proyecto de ley innovador para ilegalizar la difusión de imitaciones digitales realistas de la apariencia o la voz de una persona sin su consentimiento. Esta iniciativa busca reformar la ley de propiedad intelectual para proteger tanto a ciudadanos anónimos como a artistas, en un contexto donde la inteligencia artificial facilita la creación de 'deepfakes' y la detección es cada vez más compleja. La propuesta, que aspira a entrar en vigor en 2027, subraya la importancia de la autonomía individual sobre la propia identidad digital.

El uso de inteligencia artificial para manipular la identidad de las personas, como la creación de imágenes que nos imitan o audios que replican nuestra voz para estafas, es una preocupación creciente. Ya se han visto casos de celebridades, como Matthew McConaughey y Taylor Swift, que han recurrido al registro de marcas para proteger su imagen y voz. Ante esta situación, Dinamarca ha propuesto un proyecto de ley con el objetivo de ilegalizar la difusión de estas imitaciones sin el consentimiento de la persona afectada.

La intención del país nórdico es que sea ilegal compartir imitaciones digitales realistas de la apariencia o la voz de un individuo sin su permiso. Esto se lograría a través de una reforma de la ley de propiedad intelectual que ofrecería protección tanto a la ciudadanía en general como a los artistas. Aunque todavía es un proyecto en trámite, el ministerio espera que esta legislación esté implementada a principios de 2027.

Esta medida es crucial porque la capacidad humana para distinguir entre imágenes reales y falsas se ha deteriorado significativamente, haciendo que la creación de 'deepfakes' sea sencilla y su reconocimiento, muy difícil. Incluso los sistemas de detección automática no son completamente fiables, con estudios que muestran que su rendimiento puede caer hasta un 50% al analizar 'deepfakes' auténticos de redes sociales.

En el ámbito europeo, la Unión Europea ya exige el etiquetado de los 'deepfakes' a partir del 2 de agosto de 2026, según el artículo 50 de la Ley de IA de la Unión Europea, con posibles multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación global. Sin embargo, Dinamarca ha ido más allá, otorgando a cada persona el derecho explícito de negar el uso de su imagen o voz.

Otros países también están reforzando sus protecciones: Francia prohíbe compartir contenido generado por IA que represente a una persona sin su consentimiento, si no es evidente que el contenido es artificial o no está claramente indicado. En el Reino Unido, desde febrero, crear o solicitar 'deepfakes' íntimos sin consentimiento es un delito, y compartirlos puede llevar a penas de hasta dos años de prisión.

En detalle, la reforma danesa establecería dos niveles de protección: uno general contra las imitaciones digitales realistas de características personales y otro específico para artistas e intérpretes. Se contemplarían excepciones para la caricatura, la parodia, la sátira y la crítica social o al poder.

Zenia Stampe, ministra de Cultura danesa, ha señalado que uno de los objetivos principales es que las grandes empresas tecnológicas retiren rápidamente el contenido manipulado para minimizar los daños. La reforma no busca regular la creación de estas imitaciones, sino su difusión, con el fin de frenar su circulación.

Aunque la posible entrada en vigor de esta reforma de la ley de propiedad intelectual es una noticia positiva para los derechos individuales, su existencia no garantiza su efectividad. La obligatoriedad de etiquetar los 'deepfakes' ya enfrentó desafíos similares, ya sea por las excepciones o porque una sobreabundancia de etiquetas puede hacerlas irrelevantes.

En este caso, la eficacia de la ley dependerá de la rapidez con la que se retire el contenido, lo que a su vez requiere una detección efectiva, algo que, como se ha mencionado, no es fiable ni para humanos ni para máquinas. Además, si bien la ley se aplicaría en el territorio danés, internet opera sin fronteras, lo que plantea desafíos adicionales para su implementación global.