26
Lun, Oct

World ID de Sam Altman se enfoca en la banca para combatir el fraude con IA

Tecnologia
En un contexto donde los deepfakes y la inteligencia artificial facilitan la suplantación de identidad, World, la empresa de biometría cofundada por Sam Altman, presenta su protocolo de identidad World ID. Esta solución está diseñada específicamente para el sector bancario y financiero, buscando asegurar que los interlocutores en videollamadas sean personas reales, no recreaciones digitales, ofreciendo una capa adicional de seguridad ante el creciente fraude impulsado por la IA.

En un momento en que los deepfakes y los agentes de IA pueden colaborar para actuar en nombre de usuarios y suplantar identidades en videollamadas, las empresas buscan métodos para verificar la presencia de una persona real al otro lado de la cámara. En este escenario, World, la compañía de biometría cofundada por Sam Altman, ha propuesto su producto como una pieza adicional de seguridad, con los bancos como su cliente ideal.

Alex Blania, cofundador de World, presentó World ID en la conferencia Money 20/20 el pasado 18 de octubre, con un enfoque específico en la banca y las finanzas. Esta es la primera vez que la empresa adapta su protocolo de identidad para una industria específica. El paquete integra tres productos ya existentes: World ID app, una cartera de identidad que almacena y presenta las credenciales de cada usuario; World ID for Zoom, que confirma que el interlocutor en una videollamada es una persona y no un deepfake; y World ID for Agents, que permite delegar estas pruebas a un agente de IA para que las realice y las presente a terceros, comparado por un directivo de World con un poder notarial.

Aunque algunas de estas tecnologías, como la de los agentes, están en fase beta, World ha mencionado a importantes instituciones financieras como socios clave con quienes explorará la aplicación de esta tecnología en un sector tan sensible. Según un portavoz de World a Fortune, algunos de estos socios instalarán Orbs en sus oficinas para escanear a sus empleados.

Esto nos lleva al 'Orb', que generó considerable debate hace unos meses. En 2019, Sam Altman y Blania fundaron Tools for Humanity y, posteriormente, lanzaron el Orb, un escáner de iris que se implementó en varias ciudades y ofrecía criptomonedas a cambio de datos del iris. Aunque para algunos esto pudo sonar atractivo, en realidad implicaba vender datos biométricos únicos a cambio de una recompensa menor. Esto desató una polémica considerable. En octubre de 2024, la empresa se renombró como World y reorientó su enfoque hacia la seguridad en la era de la IA, desarrollando herramientas para demostrar que un humano es, efectivamente, un humano en Internet. Según la compañía, más de 18 millones de personas ya poseen su certificado de autenticidad humana.

Más allá de esto, Blania argumentó en Money 20/20 que esta prueba se convertiría en la puerta de entrada para casi cualquier transacción en el Internet del futuro. Independientemente de si esto parece descabellado, es innegable que en la época actual se necesitan soluciones. Ya no se trata solo de estafas a nivel de usuario, sino de conversaciones en las altas esferas financieras. Un pronóstico de Deloitte sugiere que las pérdidas por fraude en EE. UU. podrían alcanzar los 40.000 millones de dólares en 2027, frente a los 12.300 millones en 2023, impulsadas por la IA y las herramientas que facilita para el engaño. CoinCentral cita un caso mencionado por la propia World: en 2024, un empleado de Arup, una multinacional británica, transfirió 25,6 millones de dólares después de una videollamada en la que todos los demás participantes eran deepfakes.

El gran desafío radica en que, si bien el objetivo de World es proteger a las grandes empresas del fraude financiero generado por la IA, la solución exige datos biométricos muy sensibles. En este aspecto, World arrastra un considerable historial regulatorio. En España, la AEPD ordenó una medida cautelar que paralizó el tratamiento de datos de Worldcoin cuando más de 400.000 usuarios ya se habían registrado. En diciembre de ese mismo año, Alemania solicitó la eliminación de los datos, y en 2025, otros países pidieron el cese inmediato de las operaciones. Sin embargo, la defensa de World es técnica, afirmando que borran la imagen del iris y solo conservan un código cifrado por usuario que garantiza la protección y privacidad de la persona. Queda por ver si, después de los contratiempos en algunos ámbitos, World puede encontrar una forma de vender su producto a la gran banca, que gestiona operaciones de magnitudes incalculables. No obstante, si buscan aplicarlo a nivel mundial, deberán enfrentarse a las leyes de varios países. Se percibe una analogía con la historia del fabricante de la bomba nuclear que vende el búnker para protegerse de ella.