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Jue, Oct

Innovaciones en la Recarga de Vehículos Eléctricos: Soluciones Urbanas y Particulares

Tecnologia
La recarga de vehículos eléctricos en el hogar es la opción más económica, pero surgen alternativas para aquellos sin garaje. Ciudades y empresas europeas están explorando métodos innovadores para aprovechar el estacionamiento en la calle. Desde farolas inteligentes hasta bordillos con puntos de carga y soluciones domésticas ingeniosas, estas iniciativas buscan facilitar el acceso a la energía para un mayor número de usuarios.

Cargar un coche eléctrico en casa representa la alternativa más rentable y sencilla. Sin embargo, explorar opciones para la recarga en la calle, o aprovechar los periodos en que el vehículo permanece estacionado fuera del hogar, es fundamental. Actualmente, diversas ciudades, empresas y ayuntamientos en Europa están implementando y probando medidas alternativas para la recarga de vehículos eléctricos, más allá de los cargadores domésticos o los puntos de recarga públicos existentes. A continuación, se detallan algunas de estas iniciativas.

Existe una notable diferencia de precio entre cargar un vehículo eléctrico en casa y hacerlo en puntos externos. Encontrar soluciones intermedias podría ser clave para incentivar a más personas a adoptar este tipo de transporte.

La propuesta de instalar enchufes en farolas ya ha sido discutida. Esta idea busca aprovechar el suministro eléctrico existente sin la necesidad de nuevas arquetas o zanjas. Los primeros ensayos de esta iniciativa se observaron en Londres, específicamente en el distrito de Kensington and Chelsea, a través de una colaboración con la empresa alemana Ubitricity en 2017. Este modelo se ha expandido; por ejemplo, Birmingham está probando 560 puntos de carga en farolas en áreas residenciales con aparcamiento fuera de la vía. En West Northamptonshire, también en Inglaterra, el operador char.gy ha instalado más de 3.000 cargadores en la calle, muchos de ellos montados en farolas. Un inconveniente es que, debido a su baja potencia, estos cargadores reducen la velocidad de carga cuando la red local experimenta tensión.

Existen motivos para ser cauteloso con esta solución. La baja potencia implica tiempos de espera más prolongados; un enchufe de 7,4 kW requiere aproximadamente entre ocho y diez horas para cargar una batería de 60 kWh. Por lo tanto, las farolas son más adecuadas para la carga nocturna. En España también se realizaron experimentos similares. El País reportó que Valencia tuvo que retirar 22 cargadores en farolas instalados en 2021, debido a conflictos con la legislación. El Servicio Territorial de Industria valenciano "consideró que los puntos de recarga debían ser independientes del alumbrado público y nos obligó a separarlos", explicó Luisa Notario, la concejala promotora de la iniciativa con fondos europeos. Jorge Morales, de la consultora Próxima Energía, añadió que "se impide la reventa de energía, con lo que se aísla ese suministro. Si quieres venderla hay que poner un segundo contador. Y eso complica mucho las cosas". En el Reino Unido, además, se han reportado quejas de usuarios por el mal mantenimiento y el cese de funcionamiento de los enchufes en condiciones climáticas adversas.

La empresa alemana Rheinmetall, conocida principalmente como fabricante de armas, también ha explorado la integración de cargadores en los bordillos de las aceras. En una prueba realizada en Lindenthal, Colonia, se probaron cuatro bordillos de carga en vías públicas entre abril de 2024 y marzo de 2025. La compañía informó de más de 2.800 cargas exitosas, con un promedio de más de dos por día por punto, y una disponibilidad técnica superior al 99%. Cada sesión añadió una media de unos 19 kWh, lo que equivale aproximadamente a 120 km de autonomía. La unidad puede suministrar hasta 22 kW de corriente alterna.

Desde entonces, algunas de estas unidades se han instalado en Düsseldorf, aunque el medio alemán Power to Drive señala que se deben aclarar ciertos matices caso por caso antes de un despliegue generalizado. El coste de cada una de estas unidades no es bajo; según Forocoches Eléctricos, cada una ronda los 5.000 euros. Además, un cargador de bordillo sigue siendo un cargador público, lo que implica que el espacio de aparcamiento frente a él debe permanecer libre para la carga, ocupando el mismo lugar que cualquier otro punto de carga.

También existen soluciones de tipo 'hágalo usted mismo'. Antonio José Pérez, cofundador de la empresa instaladora Mi Cargador de Coche, compartió una solución personalizada implementada para un cliente en un pueblo cercano a Sevilla. El instalador enterró un conducto desde el garaje del cliente hasta el bordillo, con un sistema resistente a la intemperie, conectándolo mediante cable a un cargador dentro de la casa. De este modo, el conductor puede enchufar su coche tanto dentro como fuera de su garaje, frente a su domicilio.

En el Reino Unido se ha probado una alternativa similar utilizando canaletas, que se ha convertido en una de las opciones más extendidas. Consiste en cavar un canal en la acera para conducir un cable desde el cargador doméstico hasta el coche aparcado. El uso de la canaleta es crucial, ya que extender un cable directamente sobre la acera es ilegal, según la BBC. Así, el cable queda protegido, aunque sigue siendo una medida específica para usuarios con aparcamiento frente a su casa.

A largo plazo, en la autopista A10 de Francia se está experimentando con un tramo de 1,5 km que carga vehículos de forma inalámbrica mientras circulan. Suecia cuenta con una carretera de pruebas similar en Gotland, de 1,6 km de longitud, diseñada para cargar camiones y autobuses en movimiento. El medio New Mobility informa que este tipo de carreteras con carga por inducción pueden costar entre 2 y 6 millones de euros por kilómetro, en contraste con una estación de carga rápida. Otra idea de Volkswagen es un prototipo de robot que transporta una batería móvil hasta el coche y lo carga. Todas estas propuestas son aún muy experimentales y no hay decisiones definitivas al respecto.