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Jue, Oct

Trabajadores ferroviarios denuncian condiciones 'inhumanas' y falta de personal tras el accidente de tren en Toledo

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Tras el reciente accidente entre un AVE y un Iryo en Urda, Toledo, los trabajadores del Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF) señalan que las condiciones laborales extremas y la escasez de personal en el Centro de Regulación y Control (CRC) de Atocha podrían ser factores clave. Contradiciendo la calificación de 'inexplicable' dada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, el sindicato subraya una carga de trabajo 'inhumana' y la falta de protocolos de seguridad adecuados, especialmente con el aumento del tráfico ferroviario.

El 28 de octubre, a las 8:53 de la mañana, el AVE 2080 colisionó con el Iryo 6076 cerca de Urda (Toledo), en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Horas después, el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el choque por alcance como 'inexplicable', atribuyendo la responsabilidad al operario de Adif que ordenó al tren de Renfe continuar la marcha 'con normalidad', a pesar de la caída del sistema de seguridad LZB y la ausencia de respaldo. Sin embargo, los trabajadores del sector ofrecen una perspectiva diferente, sugiriendo que las causas son mucho más comprensibles.

Raquel Ayllón, responsable de circulación y portavoz del Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF), describe la situación en el centro de control de Atocha como una 'cantidad de trabajo inhumana'. Desde este centro se emitió la orden errónea de circular 'con normalidad' en lugar de 'marcha a la vista', como dictaba el protocolo. Los Centros de Regulación y Control (CRC) son vitales para supervisar las líneas ferroviarias de España. En ellos, los responsables de circulación gestionan un tramo específico, como la responsabilidad del CRC de Atocha que abarca hasta Córdoba en la línea Madrid-Sevilla.

Existen 16 CRC para líneas convencionales y de media distancia, y cuatro para la alta velocidad española. Por encima de estos, el H24, descrito por Adif como 'el peldaño superior en la pirámide de control del tráfico ferroviario', supervisa 'de forma permanente el estado de la infraestructura y el desarrollo de la circulación ferroviaria'. Ayllón critica esta descentralización, que considera descompensada. Explica que, aunque hay una pequeña compensación por el volumen de tráfico, no supera los 1.000 euros anuales, lo que no es sostenible para un trabajador que gestiona una línea tan exigente como la Madrid-Sevilla.

En solo tres años, la línea Madrid-Sevilla ha duplicado su volumen de tráfico. En 2022, antes de la llegada del primer Iryo, se registraron 2,8 millones de pasajeros, una cifra que rozó los seis millones en 2025. A pesar de este incremento, el número de responsables de circulación en el tramo madrileño se ha mantenido constante: uno. En un CRC, la labor de un responsable de circulación se limita a un tramo de línea específico, sin importar la cantidad de trenes que deba gestionar. Esto significa que para el tramo Madrid-Córdoba, el de mayor tráfico en la alta velocidad española, solo hay un responsable, el mismo número que para una línea con mucho menos tráfico como la Madrid-Badajoz.

Ayllón ilustra el estrés que esto genera: 'Imagina una vía de Cercanías, con trenes cada tres minutos. Es parecido pero con trenes que viajan a 300 km/h'. Por encima de este responsable, un supervisor controla varias mesas simultáneamente, mientras de fondo persiste el problema de la escasez de personal.

El sindicato lleva años demandando más personal y una reducción de la carga de trabajo en el CRC de Atocha, que es el de mayor volumen en España. Según El Mundo, el SSCF envió una carta a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), organismo adscrito al Ministerio de Transportes, en 2025 (y una queja similar en 2021), solicitando garantías para que 'el personal de regulación y control de tráfico no supere límites que comprometan la seguridad ferroviaria debido a la fatiga'. El sindicato afirma que ninguna de las cartas recibió respuesta.

Ayllón refuerza su testimonio asegurando que 'en el CRC de Atocha han estado sin poder siquiera levantarse para ir al baño. Necesitas que alguien te reemplace en ese caso, pues créeme que no había gente. No podían tener ni un descanso. Tenían que apañarse entre ellos para ir al baño'. La portavoz sindical denuncia que la situación a principios de año fue 'crítica'. 'A veces, solo había un regulador en la sala (la persona que supervisa varias líneas al mismo tiempo). Tiene que haber regulador del norte y del sur (el CRC de Atocha hace esta división entre líneas), pues a veces solo había uno'.

Estos son solo algunos de los problemas que enfrentan. La falta de experiencia es otro. Antes, se requerían 10 años de experiencia para acceder a un CRC como el de Atocha, pero hoy en día se contrata a personal externo directamente. El sindicato asegura que este personal recibe una formación teórica y práctica de 10 meses. Durante este periodo, la persona en formación puede recibir instrucción de más de un responsable de circulación, aprendiendo simultáneamente sobre líneas con diferentes sistemas de seguridad y protocolos. 'Desde el sindicato pedimos que haya seis horas de trabajo y dos de formación. En la alta velocidad constantemente están saliendo nuevas consignas, nueva documentación. Tendríamos que tener una formación continua. Ahora te dejan el libro en la mesa y tú te lo lees cuando puedes', concluye Ayllón.