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Vie, Oct

Bedrock Robotics: La Inteligencia Artificial Toma el Control de la Maquinaria Pesada para la Construcción

Tecnologia
Una innovadora startup de San Francisco, Bedrock Robotics, está transformando la industria de la construcción al reemplazar a los operadores humanos de maquinaria pesada con inteligencia artificial. Recientemente, la empresa ha captado 600 millones de dólares en financiación, impulsada por la creciente demanda de infraestructura y la escasez de mano de obra cualificada. Su tecnología permite convertir equipos existentes en unidades autónomas, abordando un desafío demográfico global.

Excavar terrenos para proyectos de infraestructura como carreteras, fábricas o centros de datos tradicionalmente ha sido una tarea que depende de la supervisión humana. Sin embargo, Bedrock Robotics, una startup con sede en San Francisco, está redefiniendo esta dinámica al proponer que la inteligencia artificial se encargue de operar esta maquinaria pesada. La compañía ha logrado una financiación de 600 millones de dólares y ofrece una solución innovadora ante el fenómeno de la pirámide demográfica invertida.

El 26 de octubre, Bedrock anunció el cierre de una Serie C por 600 millones de dólares. Fundada en 2024 como una empresa especializada en maquinaria de construcción autónoma, cuenta con el respaldo de inversores como Valor Equity, 8VC y, de forma indirecta a través de su brazo de riesgo, Nvidia, demostrando el interés en empresas de IA física con gran potencial. La estrategia de la compañía es invertir este capital en la expansión de su tecnología a más máquinas, fortaleciendo así sus operaciones de campo, su estructura comercial y operativa. Parte de estos fondos se han destinado a la contratación de una vicepresidenta de operaciones con experiencia en Amazon y Uber, así como a un directivo que anteriormente gestionó la parte legal de la división de conducción autónoma de Uber.

Lo más notable es la rapidez con la que Bedrock ha crecido. En julio del año pasado, la compañía salió de su fase de sigilo con 80 millones de dólares en rondas preliminares, y en febrero de este año, cerró una Serie B de 270 millones. En ese momento, alcanzó una valoración de 1.750 millones de dólares, con una financiación total que superaba los 350 millones. El punto de inflexión fue la Serie C, tras el anuncio de que sus excavadoras ya estaban operando de manera completamente autónoma en obras de clientes. Este avance atrajo a los inversores, quienes aportaron los 600 millones de dólares en la última ronda, elevando la valoración de la compañía a 4.100 millones de dólares.

Boris Sofman, CEO y fundador de Bedrock, y quien previamente dirigió el programa de camiones autónomos de Waymo, ha declarado: "La idea es ayudar a los equipos experimentados de la industria a asumir más proyectos de manera segura y entregar de forma más rápida la infraestructura que necesita este país".

La oferta de Bedrock no radica en la fabricación de maquinaria, sino en el desarrollo de sistemas que transforman equipos pesados ya existentes en vehículos autónomos. Según la compañía, el conjunto de sensores y computación se puede instalar en un solo día, y lo más importante es que no implica modificaciones permanentes. Si no satisface las expectativas, el sistema puede desinstalarse sin problemas. Además, es compatible con excavadoras de 20 a 80 toneladas de diversos fabricantes. Esta versatilidad, sumada a su implementación exitosa en modelos Caterpillar 352 y 336, ha sido un factor clave para los nuevos inversores. Las pruebas de campo ya se han llevado a cabo en una planta de tratamiento de agua en Nevada y en proyectos de movimiento de tierras en Texas.

El sistema, denominado 'Operator', funciona de manera similar a un coche autónomo. Emplea tecnología LiDAR, GPS y sensores de movimiento para percibir su entorno. La unidad de procesamiento centraliza estos datos y se encarga tanto de la planificación de movimientos como de la ejecución de tareas complejas, una vez que el jefe de obra ha establecido el plan diario. Incorpora también sistemas de seguridad avanzados, comparables a los de los vehículos autónomos, como la capacidad de detenerse de forma inmediata y sin asistencia si detecta la proximidad de una persona u objeto no autorizado. Aunque la IA es la encargada de la operación, siempre hay un supervisor humano que monitorea las actividades y puede intervenir si lo considera necesario.

Según Bedrock, sus clientes se han duplicado desde 2025, y la empresa tiene contratos en numerosos estados de Estados Unidos. También planean expandir la instalación del sistema a modelos más grandes, como bulldozers gigantes y camiones articulados. El auge de la compañía coincide con la creciente necesidad de las grandes tecnológicas de construir centros de datos rápidamente. Bedrock señala, con cierto interés propio, que se necesitan cinco años para formar a un experto en el manejo de estas máquinas. Datos de la patronal del sector confirman esta escasez, proyectando una necesidad de 349.000 trabajadores netos en 2026 y 456.000 en 2027. Esto no se debe solo a una expansión masiva, sino también a las jubilaciones y a que, con las políticas migratorias actuales, un tercio de la fuerza laboral del sector, nacida fuera del país, está en riesgo. Bedrock estima que uno de cada cinco trabajadores de la construcción tiene más de 55 años, lo que subraya la presión demográfica. La demanda de obreros para la construcción de centros de datos y plantas energéticas es evidente, y aunque esto sea más pronunciado en Estados Unidos, países como China, Corea del Sur y Japón también están explorando la IA física y la robótica para mitigar la falta de jóvenes en ciertos trabajos. Esta carrera tecnológica avanza a gran velocidad, y en Europa, la suiza Gravis Robotics también ha recibido una inversión de 200 millones de SoftBank este verano.