Tras el trágico accidente ferroviario en Urda (Toledo), donde un AVE colisionó con un Iryo, el ministro Óscar Puente ha señalado al controlador ferroviario como principal responsable. Esta postura ha generado una fuerte reacción por parte de los sindicatos, quienes califican las declaraciones de Puente como lamentables, denuncian la filtración de audios como 'interesada' y exigen la dimisión del ministro, argumentando que se busca un chivo expiatorio y que existe una falta crónica de personal en Adif.
El fatídico accidente de Urda (Toledo), que resultó en la muerte de al menos 69 personas, evidenció una serie de fallos que culminaron en la colisión de un tren AVE contra un Iryo detenido en la vía a una velocidad de entre 160 y 200 km/h. En este contexto, el ministro Óscar Puente centró la atención en una falla específica: la orden emitida por el responsable de circulación al AVE. Ahora, los sindicatos argumentan que el Ministerio de Transportes ha optado por señalar directamente al trabajador, solicitan la dimisión de Puente y describen los audios filtrados como 'interesados'.
La rueda de prensa a la que se refieren es la ofrecida por Óscar Puente la tarde del 28 de octubre, día del trágico choque entre un AVE y un Iryo que circulaban en el mismo sentido en el corredor andaluz de alta velocidad. Fue en ese momento cuando el ministro de Transportes, por primera vez, puso el foco en el trabajador de Adif del CRC de Atocha.
Puente calificó de 'inexplicable' la decisión del controlador ferroviario de ordenar al AVE circular 'con normalidad' a pesar de que la señalización indicaba que no podía avanzar y que un Iryo se encontraba detenido unos kilómetros por delante. En esa intervención, Puente señaló al operario como uno de los principales responsables del accidente, a pesar de que la intervención del controlador se produjo por la caída del sistema LZB en un tramo de más de 60 kilómetros de la línea.
La respuesta del Sindicato de Circulación de Ferrocarriles (SCF) ha sido contundente. Ana María Galisteo, portavoz de SCF, expresó su opinión sobre las declaraciones de Puente en la rueda de prensa del primer día: 'Las declaraciones de Oscar Puente nos parecen lamentables. Que a pocas horas de que se dé el accidente y con una investigación recién iniciada se atreva a sentenciar públicamente a un trabajador, el más vulnerable del sistema... Si es o no culpable, lo tendrá que decir un juez. En toda empresa, cuando algo falla, el empleador es el máximo responsable y en el sector ferroviario parece que es más conveniente poner nombre y apellidos a estos trágicos accidentes. Los audios también convenientemente filtrados para reforzar este linchamiento hacia el trabajador.'
La otra gran acusación dirigida al Ministerio de Transportes es la filtración de los audios. El mismo día del accidente, al caer la noche, los audios del CRC de Atocha fueron filtrados a la prensa. Cadena Ser fue el primer medio en acceder a estos audios, donde se escucha una conversación entre el maquinista y el responsable de circulación con información confusa. En un momento dado, se oye cómo se ordena al AVE que impactó contra el Iryo circular 'con marcha normal'.
Estos audios han sido calificados por SCF como 'interesados' con el fin de desviar la atención del problema principal: la caída del sistema LZB. Además, la filtración pone el foco en el desempeño del trabajador y su difusión permite que cualquiera juzgue su labor sin tener los conocimientos necesarios. Tampoco se distorsiona la voz del empleado, lo que podría permitir su reconocimiento.
SCF no es el único sindicato que ha manifestado su rechazo a la filtración de audios y a que se haya señalado al trabajador. UGT, en declaraciones recogidas por 20Minutos, afirmó que 'tiene nuestra total repulsa y vamos a ir a investigar quién ha sido, cómo ha sido y por qué y lo denunciamos categóricamente'. En el mismo artículo, Pepa Páez, secretaria general del sector ferroviario de CCOO, pidió que 'no se ponga el foco en el último eslabón, en un trabajador, sin saber en qué situación está trabajando'. Esta última es una reivindicación constante de SCF, que alertó a Adif en dos ocasiones sobre una alarmante falta de personal.
Ana María Galisteo, de SCF, enfatizó este punto en sus declaraciones: 'Hay una falta de personal que llevamos denunciando durante años. Las ofertas públicas no son suficientes, solo han servido para reponer, los que entran por los que salen (relevo generacional). Pero no suponen un incremento real que permita atender a las necesidades del servicio. La evolución de la actividad ferroviaria no ha ido acompañada de un aumento proporcional de los recursos humanos'. Raquel Ayllón, controladora ferroviaria y portavoz de SCF, añadió: 'El CRC de Atocha tiene una cantidad de trabajo inhumana, no se podía ni ir al baño'.
Las declaraciones de Óscar Puente y las condiciones laborales de los trabajadores en Atocha han llevado a los sindicatos a pedir la dimisión del ministro. Esta petición ha sido formulada por el Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) y también por la sección sindical ferroviaria de CCOO. Ambos denuncian que se está utilizando al trabajador como chivo expiatorio. Por el momento, en su última rueda de prensa, Óscar Puente ha negado que esté considerando dimitir, afirmando que 'Mi forma de ser responsable es dar la cara'.
La situación de culpar al operario, independientemente de sus condiciones de trabajo, ya se vivió con el accidente ferroviario de Angrois. En aquel suceso, 80 personas fallecieron cuando un Alvia descarriló en la curva de A Grandeira en Angrois (Santiago de Compostela). Francisco Garzón, maquinista del tren, fue responsabilizado. En la sentencia del juicio, Garzón y Andrés Cortabitarte, director de Seguridad en la Circulación de Adif, fueron condenados a 2 años, 6 meses y 1 día de prisión por 79 homicidios. A pesar de que la culpa recayó sobre ambos, se confirmó que la señalización previa a la curva, que alertaba de la reducción de velocidad a 80 km/h, era insuficiente. Incluso, otros maquinistas confirmaron en las investigaciones que utilizaban referencias visuales propias debido a la falta de señalización previa adecuada. De manera similar a esta ocasión, en aquel entonces también se filtraron rápidamente audios en los que se escuchaba al maquinista lamentarse de haber superado la velocidad máxima permitida.