Los centros de datos demandan una cantidad significativa de energía, planteando un reto para la expansión de esta infraestructura en España. El Gobierno busca vincular su desarrollo a la generación renovable, pero un informe de la consultora EY sugiere que las exigencias actuales del borrador de decreto podrían requerir una capacidad de energía solar, eólica y de almacenamiento desproporcionadamente alta, generando posibles efectos no deseados como excedentes y mayores costes de suministro.
La ingente cantidad de electricidad que requieren los centros de datos no es una novedad. Estos importantes consumidores de energía representan uno de los principales desafíos para los países que los alojan. En España, el Gobierno ha intentado abordar esta cuestión vinculando la expansión de los centros de datos a la generación de energía renovable, con el fin de evitar un costo excesivo que obligue al sistema eléctrico a depender más de la generación fósil o a aumentar la presión sobre los precios.
A pesar de la reciente presentación de un nuevo borrador más flexible, este texto mantiene la premisa fundamental sobre la necesidad de energías renovables. Según un informe de la consultora EY, si se implementan los planteamientos del decreto, sería necesaria la instalación de casi 50 GW adicionales de energía solar, eólica y baterías para abastecer únicamente 3,5 GW de centros de datos.
Los centros de datos operan de forma continua, mientras que las fuentes renovables no. Tanto el borrador inicial de agosto como su revisión actual establecen que los centros de datos deberán estar acompañados de nueva generación renovable. Se mantiene el objetivo de cubrir, como mínimo, el 80% del suministro eléctrico con energía solar o eólica (adicionalidad renovable) y que el 80% del consumo esté respaldado hora a hora (correlación horaria). Esto implica que no es suficiente producir una gran cantidad de energía renovable a lo largo del año; es crucial disponer de suficiente generación para cubrir el consumo en los momentos de mayor demanda o menor producción.
Pero, ¿qué sucede cuando no hay generación renovable? Las energías renovables tienen una característica intrínseca: su intermitencia. La producción energética no es la misma en un día soleado de verano a las 15 horas, con abundante recurso solar, que en una noche sin viento, donde no hay recurso solar ni eólico. Para cubrir estas horas de baja producción renovable, los centros podrán complementar su suministro con una combinación de generación adicional y almacenamiento.
El problema surge al intentar compatibilizar la demanda constante de un centro de datos con la producción variable de las energías renovables. El análisis de EY concluye que, bajo sus supuestos, garantizar esa cobertura obliga a sobredimensionar significativamente la cartera de generación y almacenamiento. De acuerdo con esta línea, para cumplir con las exigencias energéticas del proyecto de real decreto para los 3,5 GW de demanda de centros de datos previstos para 2030, se requeriría, según su simulación, una cartera de 49,8 GW de solar, eólica y almacenamiento. De esta cifra, 26,8 GW corresponderían a energía solar fotovoltaica, 8,8 GW a energía eólica y 14,2 GW a almacenamiento en baterías. Estas cifras son considerablemente elevadas en comparación con la demanda que se pretende satisfacer.
De este modo, y según el estudio, la capacidad resultante de la simulación de EY multiplicaría por 14 la potencia eléctrica de los centros de datos contemplados. En términos más sencillos, en el escenario analizado por EY, por cada GW de demanda de centros de datos, sería necesario desplegar aproximadamente 14,2 GW de energía solar, eólica y baterías para cumplir las condiciones establecidas.
El estudio de EY también señala otra perspectiva: este sobredimensionamiento de la generación renovable para asegurar el suministro ininterrumpido podría acarrear efectos no deseados. Por ejemplo, el modelo de EY calcula 19.742 GWh de excedentes anuales y estima que los vertidos al sistema aumentarían al menos un 16%. Según la consultora, esto podría mermar la rentabilidad de las instalaciones renovables ya existentes.
Otra de las consecuencias que prevé la consultora en el escenario analizado y que ha sido recogida por El Periódico de la Energía es que los costes de suministro para los centros de datos podrían alcanzar los 133,07 euros/MWh, en contraste con los 55 euros/MWh que muestra el mercado de futuros para ese año. Esto representa un coste 2,4 veces superior, lo que podría repercutir en los servicios digitales que ofrecen los centros de datos y reducir su competitividad. Tal es la preocupación que el sector, a pesar de la reciente revisión de la normativa, considera recurrir el proyecto por vías legales.